viernes, 12 de octubre de 2018

Venta de la sanidad pública y terrorismo de estado.

Primero tuvieron a mi padre casi una semana en los pasillos de Urgencias del Hospital Dr. Negrín de Las Palmas en febrero de 2018, allí pasaba la gente y lo veía entubado, contencionado, nervioso, asustado, incluso algún gracioso tuvo la ocasión de hacer alguna burla sobre textualmente "aquel pequeño viejillo" desesperado. Cientos de personas discutían, presenciamos hasta peleas por una silla, enfermeras desquiciadas gritando de ansiedad ante la avalancha de enfermos.

Sin esperarlo, sin dormir en aquel antro tercermundista, nos llega la noticia de que lo derivaban a una clinica privada, como si el Gobierno de Canarias no tuviera medios suficientes para ingresar en sus hospitales o residencias sociosanitarias a un hombre que cotizó más de 50 años, pero nada hay que darle dinero a la caterva de la sanidad privada. Lo trasladaron a la CLÍNICA CAJAL, allí nos encontramos con un médico geriatra, además de concejal en el municipio de Gáldar por el BLOQUE NACIONALISTA RURAL-NUEVA CANARIAS, un tal SINFORIANO RODRÍGUEZ, que nada más llegar me llamó diciéndome que allí no podría estar mucho tiempo, que solo era una infección de orina, los riñones muy jodidos, una demencia. Con gesto serio, prepotente, de esos que miran por encima del hombro desde el primer día nos puso a la familia la presión y la espada de Damocles de un alta a una persona que no se podía valer por sí misma, con una demencia avanzada, sin tener en cuenta que yo no tengo hermanas ni hermanos, que mi madre tiene 88 años, que estamos solos y sin medios para tenerlo en casa. Nos aconsejó que fuéramos al trabajador social de la misma clínica, un tal OCTAVIO, un tipo algo pijo, pinta del falso, sabelotodo, mirada de superioridad, cordial al principio, pero al poco tiempo ejerciendo de policía bueno y el médico de policía malo, mi padre entubado en la cama, echando sangre por la orina y ellos presionando, presionando, amedrentando cada día en una pesadilla que no tenía fin.

Subía aquellas escaleras cada día pensando en el puto alta, preguntándonos cómo lo íbamos a tener en casa. Un comportamiento indigno de profesionales de la medicina y el trabajo social, jugando con la dignidad de mi familia, de las miles de familias que sufren la dependencia de un familiar. Movimos todos lo hilos habidos y por haber para que no nos echaran de la asquerosa clínica, que aunque privada era un desastre absoluto, personal mal pagado, mucha chica joven con contratos basura según nos dijeron ellas misma, sueldos de mierda, maltrato, malas caras, miradas cómplices como si no tuviéramos derechos, como si nos hicieran un favor al estar en la privada, una privada que llena sus cuentas corrientes con el dinero de todos, con el dinero público que pagamos de nuestros impuestos, para que estos sinvergüenzas le unten el beso a políticos corruptos que destruyen la sanidad pública.

Al final en julio llegó esa alta, el tal OCTAVIO, ese que degrada el trabajo social, nos dijo, casi nos amenazó con malas palabras que como habíamos recurrido a todo tipo de contactos ya mi padre Diego no estaba en sus manos, que tenía que irse, que nos echaban, que a la puta calle y SINFORIANO RODRÍGUEZ el mal médico, el estirado con pinta de requeté, el politicucho caciquil de pueblo ejerciendo de malote, a la puta calle señores, que nos llevaramos al viejo a nuestra casa sin tener medios, sin tener hermanos, con mi madre en un estado de salud crítico y yo con graves problemas de salud.

Búsquense la vida con el viejo señores nos dijeron mientras seguían, siguen mamando dinero público con cada derivación, con cada pelotazo sanitario, con cada persona mayor con derechos constitucionales que ingresan para presionar a las familias hasta llevarte al borde del suicidio o de cometer una locura contra estos hijos de mala madre.

Ahora que mi padre ha muerto, después de pasar cinco meses en casa sin condiciones mínimas de calidad de vida, de dignidad, destrozando las vidas de mi madre y la mía,sin dormir, oyendo día y noche los gritos de dolor de mi viejo, tengo que decir que lo que hacen con nuestros ancianos los gestores sanitarios del Gobierno de Canarias al derivarlos a la podrida sanidad privada es TERRORISMO DE ESTADO, CORRUPCIÓN POLÍTICA, DELINCUENCIA ORGANIZADA, COMPORTAMIENTOS MAFIOSOS.

No nos callarán con sus amenazas, chantajes, presiones, como si nuestros mayores fueran escoria, números, gente a la que hay que matar lentamente.

SON TODOS UNOS ASESINOS DELINCUENTES.

Lo acabarán pagando muy caro sin ninguna duda más temprano que tarde.

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Imagen: Diego y Lola en la Cajal (abril 2018), foto de Eduardo Robayna para reportaje en Diario Público

jueves, 27 de septiembre de 2018

Paul Preston y el fascinante olor de la mierda

Un Paul Preston, enchaquetado y encorbatado a pesar de los 30 grados de calor, pletórico junto a un presidente de Canarias con las manos manchadas de cientos de escándalos llegaron entre cámaras y un sospechoso glamur a la sala Adán Martín, posiblemente habían comido juntos en alguno de los restaurantes de lujo de Santa Cruz de Tenerife. El inglés presume de ser admirador de la buena mesa, de los cinco tenedores y afirma sin rubor que su obesidad casi mórbida es fruto desde 1969 de lo que considera “la buena cocina española”.

A esta conferencia de Preston fuimos invitados por correo electrónico las asociaciones de memoria histórica de las islas, yo no pensaba asistir por mis problemas de salud, por conocer los ladridos neoliberales del susodicho historiador, pero un buen amigo se empeñó y al final compramos un par de billetes y nos desplazamos a la isla de Tenerife por un día.

El evento estaba blindado, ningún medio de comunicación publicó ni una línea previa al acto, no hubo difusión, solo una escueta nota en la web del Gobierno de Canarias, como si hubiera miedo a que asistiera gente discrepante, disidente con el Régimen, que pudiera decir algo “inadecuado” si se hubiera producido un debate posterior, pero nada de nada, todo lo contrario, en cada silla había un pequeño cuestionario donde se podían escribir las preguntas para evitar cualquier coloquio con el público asistente, de esas preguntas él moderador, que era otro empaquetado británico, seleccionó supuestamente las menos problemáticas y eso fue todo, todo controlado, hasta el último detalle.

Un salón abarrotado de cargos públicos del gobierno canario, asesores, secretarias, el pomposo Capitán General de Canarias, algún cura, viejos rockeros del PSOE, varios antiguos falangistas de PP-Cs-CC, tipos y tipas con las mejores galas, supuestamente empresarios “amigos” del “¿Cómo va lo mío?”.

Pocos estudiantes y algunos historiadores de los que callan la boca por miedo a perder cualquier “trabajillo”, para no enturbiar sus burdas relaciones con la oligarquía, con los podridos poderes fácticos de la isla hermana.

A uno de ellos que conocía le comenté al final mi indignación sobre la conferencia y miraba hacia los lados por si alguien me escuchaba, juro que hablé bajito, pero el elemento tenía miedo a que lo vieran charlando con un loco radical, tal vez un comunista, encima nieto y sobrino de asesinados por el fascismo en Canarias.

Es muy complicado sintetizar en estas líneas todo lo que dijo Preston, su opinión respetable por supuesto, pero que patina sobremanera, cuando se dice ante familiares de personas asesinadas por el franquismo, miles de canarios que sin que hubiera confrontación armada fueron arrojados a pozos, simas, agujeros volcánicos, fosas comunes, cunetas, al mar…, que el prestigioso historiador ni siquiera mencionó, tampoco el presidente Clavijo y su ridícula presentación hablando de lo bien que iba Canarias a todos los niveles dijo nada, parecía como si en estas islas no se hubiera producido un brutal genocidio orquestado por la oligarquía, Falange, Acción Ciudadana, la Iglesia Católica y el criminal ejército sedicioso que protagonizó el golpe de estado fascista de julio de 1936.

Preston apoltronado en el cómodo sillón, parecía semidormido, tal vez la excesiva gordura, cuasi aburrido, como que tenía la barriga bien llena del papeo con Clavijo, hasta podría haber parecido normal alguna histórica ventosidad, pero al momento comenzó a eructar sus opiniones, insisto respetables para que no se molesten los puristas y amigos del Régimen, pero que no por ello se debe evitar la crítica contra un tipo que se ha hecho millonario escribiendo sobre la Guerra Civil Española.

Según Preston en su conferencia “el franquismo no es fascismo”, “fue solo un sistema autoritario”, en ese instante me acordé de mis familiares asesinados, de los cientos de miles en todo el estado, el segundo país después de Camboya en número de desaparecidos en cunetas y fosas comunes. Pero nada según el orondo historiador “eso solo era un régimen autoritario”, algo suavecito, casi una democracia podríamos decir.

También afirmó que “el Valle de los Caídos no se debía tocar, porque era una de las maravillas del mundo”, “que no había que demoler los monumentos del franquismo, más bien “resignificarlos”, ni quitar las calles con los nombres de los asesinos fascistas, no comentó nada de que hay una Ley de Memoria Histórica que ha costado tanto que se empiece a cumplir.

Luego se metió de cabeza en una defensa a ultranza del Borbón viejo, si el de las cientos de amantes, la venta de armas y asesino de Elefantes, con todo tipo de alabanzas, que era su preferido o algo así, que le encantaba todo lo que había hecho en su vida, que era un paladín de la libertad y tal y tal y tal, en ese momento el que casi vomita fui yo, pero me contuve porque protocolo nos sentó en primera fila y podía manchar a los ponentes.

Según Preston el franquismo no fue siempre igual, tuvo etapas de “dictablanda”, que cuando vino en el 69 vivió un Madrid maravilloso, con mucha fiesta y buena comida, omitió hablar, no porque no lo supiera, de que la dictadura fascista de Franco estuvo matando desde el principio hasta el final.

Posiblemente mientras Preston se hinchaba a cocido madrileño en los 60 justo en ese preciso instante torturaban a algún comunista, anarquista, socialista, en cualquiera de los centros de tortura del Régimen, en el momento de los postres y la borrachera de vino y licor eran fusilados cientos de luchadores por la libertad.

Pero a Preston pareció darle igual, la visión de su España Franquista no es tan negativa, “la transición fue modélica”, dijo, aunque perdonara a tanto asesino y torturador fascista, aunque esta pseudodemocracia haya derivado en una cleptocracia donde la corrupción inunda cada estamento, desde el más pequeño Ayuntamiento a la mismísima Casa Real.

En definitiva, Paul Preston volvió a Canarias después de quince años, según dijo la encontró genial con su acento de Liverpool, con un importante crecimiento económico, no dijo nada de que estas islas baten récords en exclusión social, desahucios, corrupción política, desempleo, destrucción del medio natural, especulación urbanística, fracaso escolar, suicidios por motivos económicos, hambre infantil, familias enteras sin ningún tipo de ingresos, etc., etc.

Ahí terminó todo, entre risas, el Presidente Clavijo se levantó eufórico para darle un estrecho abrazo, todo había salido super, ningún disidente les jodió su elitista acto, nosotros nos fuimos, no aplaudimos, se nos notaba en la cara el enfado ante tantas mentiras, ante tanta humillación a las cientos de miles de víctimas del franquismo en Canarias y en todo el estado español, aún en el barco entre la olas atlánticas seguíamos sin entender como alguien con ese nivel intelectual puede caer tan bajo.

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Paul Preston y Fernando Clavijo, presidente del gobierno canario

martes, 18 de septiembre de 2018

La abstención ante el homenaje a un bebé asesinado por el franquismo

“El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal”.

Bertolt Brecht

La estrategia de la derecha tardo franquista PP-Cs y ahora en algunos municipios como San Juan de la Rambla en Tenerife también Coalición Canaria, es abstenerse en las votaciones que tengan que ver con la reparación a las familias y víctimas directas del franquismo. Resulta triste que estos partidos se refugien en el “yo no sé nada”, “me lavo las manos”, “ya está bien de abrir heridas y fomentar el odio”, para seguir humillando a cientos de miles de personas que todavía sienten en sus nucas el hedor del fascismo.

Lo viví directamente en la Junta de Distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya del pasado mes de julio, donde los vocales del Partido Popular, Ciudadanos y Unidos por Gran Canaria, representaron una de las escenas más tristes que he visto en toda mi vida, rechazando indirectamente con su abstención una propuesta de calle y homenaje del Foro Canario de Víctimas del Franquismo para el bebé Braulio González García, asesinado salvajemente por los falangistas en esta zona de Gran Canaria, cuando en un registro uno de los fascistas sacó al niño de la cuna, arrojándolo violentamente de cabeza contra la pared en presencia de sus hermanos, de su madre y de su tía.

Esta vergonzosa abstención no sirvió de nada, ya que con los votos de PSOE-Unidos Podemos-Nueva Canarias salió adelante, pero quedó ese sabor amargo y triste de la absoluta insensibilidad e insolidaridad de estos partidos de la derecha más rancia.

Fue patético cuando la representante de Unidos por Gran Canaria casi se descojonó de la moción, para sobre la marcha pedir con pomposidad ranciosa que unos fuegos artificiales fueran declarados algo así como patrimonio histórico de las islas. Sorteando todos los obstáculos junto sus silenciosos colegas de PP-Cs dejando en evidencia que se la suda la memoria histórica, los miles de crímenes fascistas cometidos en este archipiélago a partir del golpe de estado del 36.

Cuando en estos meses realicemos ese homenaje, se coloque el rótulo con el nombre del chiquitín, una placa haciendo referencia a todas las niñas y niños asesinados por el fascismo en el mundo, algo especial va a suceder, recordaremos entre música y poesía donde está la verdadera fraternidad, la auténtica sensibilidad, la defensa de la paz, el respeto por las luchas heroicas de los pueblos de la Tierra.

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lunes, 28 de mayo de 2018

El amor invencible de Adela Tejera

Adela Tejera era una mujer muy bella, morena, con la piel negra y brillante, un hermoso pelo enredado que se confundía entre las banderas rojas, recorría las calles de Tamaraceite lanzando consignas contra el fascismo, por el comunismo, por la liberación de la clase trabajadora.

Su amado Juan Torres se quedaba en casa, aunque respaldaba las ideas libertarias de la mujer de su vida, cuidaba de los chiquillos, mientras ella encabezaba los mítines junto a otras dirigentes obreras, como Rosa García y otras mujeres que solo de nombrarlas estremecen el alma.

En los almacenes de tomates de Los Betancores en Los Giles, en las plataneras del antiguo Valle de Atamarazayt, donde su voz sonaba más fuerte que el resto, alzaba el puño y gritaba por la emancipación de las mujeres, por el voto femenino, por la República, por la libertad, por la democracia, por los derechos negados a un pueblo canario esclavizado por una oligarquía corrupta y criminal.

Por eso la mañana del domingo 19 de julio del 36 no tuvo miedo y salió a la Carretera General de Tamaraceite con su bandera roja, se unió a la partida de mujeres y hombres heroicos que pedían por la justicia social, contra el fascismo, contra un golpe de estado que ya recorría cada rincón del territorio archipielágico como una mancha negra, oscura, siniestra, casi rojiza de sangre obrera masacrada por aquellas bestias vestidas de azul, por sotanas asesinas, por militares genocidas que encabezaron un holocausto que se llevó por delante las vidas de más de 5.000 canarios.

A la valiente Adela la detuvieron frente al Ayuntamiento de San Lorenzo, cuando llegaron los camiones repletos de falanges esa mañana de domingo de julio subiendo desde Las Palmas, pegando tiros al aire, medio borrachos, sedientos de sangre, dispuestos a cometer la mayor matanza de la historia de Canarias después del genocidio indígena de lo que luego llamaron “Conquista”, “Encuentro de culturas”, cuando no fue más que una carnicería para quedarse con unas tierras que no les pertenecían.

El jefe falangista Penichet arrodilló a la pobre Adela con las manos atadas a la espalda y le rompió el vestido rojo dejando sus pechos al aire, le dio una violenta patada en la cara y quedó tirada entre un charco de sangre, mientras el cojo Acosta, Paco Bravo, los guardias Pernía y Juan Santos, reían a carcajadas apurando los últimos tragos de una botella de ron del charco.

-¿Nos las follamos a todas estas putas rojas juntas en el salón de plenos del alcalde comunista?- Dijo en tono burlón el moro Ahmed, el resto siguieron golpeando a las mujeres y hombres detenidos, puestos en fila contra la pared con las pingas de buey y las varas de acebuche, un grupo amplio, como de setenta mujeres y hombres, todos vecinos de Tamaraceite, con las ropas manchadas de sangre.

Adela fue condenada a muerte en consejo de guerra, luego a los pocos meses le conmutaron la pena por cadena perpetua, estuvo cuatro años en la prisión de Barranco Seco entre chinches y comida basura, Pepe su hijo de seis años iba a verla los sábados en los hombros de su padre, Adela lo miraba con sus ojos brillantes con mucho amor, el pelo rapado, una especie de fardo como vestido con un número en la espalda, los brazos y las piernas repletos de moretones.

Ahora Pepe con 87 años, los mismos que tiene la República no la puede olvidar, sigue con su sonrisa, la misma de Adela, recorriendo las calles del pueblo, me lo encontré por causalidad este lunes de mayo, la lucha sigue me dijo, el pelo enredado, la bandera roja, la solidaridad, la esperanza de un mundo mejor, la liberación de las cadenas de la opresión, sabe bien que la historia se repite.

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miércoles, 16 de mayo de 2018

Los "21 de Sidi Ifni", héroes del pueblo y la libertad

Aquella mañana del 15 de octubre de 1936 amaneció más oscura de lo normal, unas nubes negras venían de lo remoto del horizonte, casi desde donde se perdía la vista a lo lejos, donde se ubicaba la isla conejera de Lanzarote, los nubarrones avanzaban entrando por La Esfinge, más allá de la salvaje playa de El Confital. 

Un amplio grupo de hombres injustamente juzgados en un Consejo de Guerra ilegal por delito de rebelión, todos destinados en Sidi Ifni, siendo condenados a muerte catorce militares y siete civiles, once cadenas perpetuas, ocho reclusiones temporales todos de distintos puntos de España, todos fieles a la democracia y a la República.

La farsa de juicio militar estuvo presidida por el General de Brigada Guillermo Camacho González y por otros sediciosos criminales de lesa humanidad, como el Coronel José Cáceres Sánchez, los Tenientes Coroneles Luis Álvarez de Rivera, Ernesto Pascual Lascuevas, Eduardo Rodríguez Couto y José María del Campo Tabernilla, actuando de Fiscal el Teniente Coronel Manuel Cuartero Martel, desempeñando el paripé de abogado defensor otro fascista llamado Prudencio Guzmán González.

En el montaje de la vista se recoge lo acaecido en los territorios de Sidi Ifni, viéndose como el Fiscal hace hincapié en la no incorporación de los acusados a la causa nacional, de sus intentos para que el Batallón de Tiradores y Caides del Territorio siguieran fieles al Gobierno de la República, acusándolos de relajamiento de la disciplina, gran desconcierto y murmuraciones, huida de los mandos naturales de las tropas, el uso de las armas con un muerto y un herido en un tiroteo, etc.

El Consejo de Guerra tras dos días de vista y deliberaciones condenó a muerte a los conocidos como “21 de Sidi Ifni”, que fueron conducidos a la batería de San Fernando que se toma como capilla, siendo fusilados la tarde del jueves 22 de octubre del mismo año del golpe de estado en dos tandas:

La primera a las 16:00 horas: Ocho condenados (cinco militares y seis civiles).

La segunda a las 16:30 horas: Trece condenados (nueve militares y tres civiles).

En la primera tanda fusilaros juntos a dos hermanos, este fusilamiento es considerado el mayor que se llevó a cabo en el campo de tiro de La Isleta, trasladando luego los cuerpos en el conocido como “Camión de la carne”, desde el lugar de exterminio hasta el cementerio de Las Palmas, atravesando toda la ciudad, recorriendo 7 km por las calles de Juan Rejón, Albareda, León y Castillo, etc., dejando un inmenso reguero de sangre, ante el asombro de las miles de personas que contemplaban la dantesca caravana de la muerte.

Estos hombres de bien han entrado en la historia como héroes de la democracia y la libertad, merecen un reconocimiento histórico, un digno homenaje, así como la exhumación de sus restos de la fosa común de Vegueta, identificación a través del ADN y entrega a las familias que lo soliciten para darles sepultura digna.

El Brigada de Infantería Germán Álvarez Santiago, de Zamora, el Comerciante Rafael Bentolilla Cajil, de Tetuán, el Auxiliar de Intendencia Pedro Calvo Calavia, de Soria, el Brigada de Infantería Luis Castro Peña, de Córdoba, el Maestro de obras José García Garrido, de Murcia, el Albañil Fernando Gómez González, de Cádiz, etc., etc., etc., gente luchadora, asesinada por el criminal franquismo, por quienes fraguaron a sangre y fuego un genocidio, lo más negro, lo más sanguinario y brutal de nuestra historia reciente.

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Niños jugando a fusilar imitando a sus mayores fascistas españoles

martes, 8 de mayo de 2018

El humo de la ternura revolucionaria

Ante toda la basura que ahora nos meten por los ojos la puta Brunete mediática del corrupto régimen, encuestas del CIS que le dan el triunfo a Falange (Cs), una nueva organización ultraderechista a lo Primo de Rivera, montada por el IBEX 35, la cara de pena del patético títere Pedro Sánchez y su montaje para aparecer como un tipo de izquierdas, cuando no es más que un falangista dirigido por los barones requetés de la asociación de amigos del GAL y su asqueroso señor X.

Entre tanta mierda, recortes, privatizaciones, corrupción generalizada, manadas de violadores múltiples amparadas por la España de las maravillas para unos pocos ladrones, surge la serenata diurna de la esperanza, de la coherencia de quienes entregaron su vida en la lucha por los oprimidos de la Tierra.

La imagen de Fidel Castro y Ernesto Guevara en Sierra Maestra inunda de brisa fresca la lucha por un mundo mejor, aquellos años 50-60 marcaron un antes y un después en la esperanza de los pueblos, en unos tiempos de este triste 2018 de todo tipo de basuras con trajes de Armani, escoria ambulante de narices bien puestas y raya fácil, de putas de lujo, de pelotazo, del triste concepto de meterse en política para robar, jamás para hacer por la gente, por las clases populares, por esa inmensa mayoría que requiere amparo y no ladrones ocupando escaños, alcaldías, presidencias, tomando bastones de mando como armas para abrir la cabeza de las personas humildes.

Gracias Che, gracias Fidel, gracias Durruti, gracias Sandino, gracias Secundino, gracias Txiqui, gracias Salvador Puig Antich, gracias Corredera, gracias Eduardo Suárez, gracias Mandela, gracias todas las personas de bien que han contribuido a un mundo mejor, liberado de la escoria de reyes, infantas, coronas, curas, obispos, bancos, sicarios de uniforme y balas de goma, partidos corruptos y otras mafias criminales.

La brisa revolucionaria a mi me sigue oliendo cada mañana cuando atravieso el jardín de dragos de mi humilde casa, ahí queda la fragancia de los sueños mágicos, la esperanza de un mundo mejor.

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lunes, 7 de mayo de 2018

Madrid y el fascinante olor de la mierda

A la banda franquista en Madrid todos los presidentes y presidentas les han salido ladronas, ahora van a colocar con el apoyo de la nueva Falange (Cs) a un tal Garrido, la mano derecha de la cleptómana Cifuentes, como dice mucha gente en las redes sociales eso es como cambiar de lado un calzoncillo cagado, la mierda sigue apestando, impregnando la delicada piel de la democracia, inundando de pestilencia esta Comunidad para seguir robando, privatizando cada servicio público, saqueando, cobrando en sobres al mejor estilo de la Cosa Nostra.

Esta banda organizada, criminal para muchos, no parará hasta no dejar un céntimo en las arcas públicas, tal como hicieron en Valencia o están haciendo desde el gobierno central con la reserva de las pensiones, con las comisiones que cobran entre otros pelotazos con el material antidisturbios, con los aviones y tanques de segunda mano, comprados al imperio más criminal de la historia de la humanidad.

Las personas que les votan son cómplices directas de estos robos no hay ninguna duda, ya está más que demostrado como en Madrid que no escapa ni uno, ni una y que su “honorable” presidenta roba en supermercados la cremita, la cosmética, para no parecerse a una jodida papa arrugada, como su antagónica y fascista la vieja Aguirre.

El actual régimen español es un residuo de la mierda de esos calzoncillos cambiados de lado, del franquismo, la ropa interior de Paquito el Chocolatero, el asesino fascista de lesa humanidad General Franco, el que inundó España de fosas comunes y cunetas con cientos de miles de personas de bien acribilladas por los pelotones de fusilamiento, con la cabeza atravesada por los tiros en la nuca.

Ese aroma de la mierda inunda cada recinto, cada despacho, cada palacete, cada ministerio, cada coche oficial, cada casa de putas de lujo donde se ponen a mil, las bocas amargas, con el producto más vendido por su buen amigo el estado terrorista de Colombia.

La marca España luce por el mundo y no solo por su absoluto apoyo y respaldo a Las Manadas de fascistas violadores múltiples, sino porque la peste de su corrupción generalizada traspasa las fronteras y avergüenza al mundo democrático y civilizado.

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domingo, 6 de mayo de 2018

Soy Diego González García, soldador

Se aferra a su identidad aunque casi no sepa quien es y el pasado lo arrastre entre barrancos iracundos rebosantes de aguas rabiosas, el más remoto, el del olor a platanera y tierra fértil, de cuando estaba en un cajón de madera hasta los seis años por no poder caminar, las enfermedades, el hambre extrema, la desnutrición lo convirtieron en un niño pequeño, una criaturita, más pequeño que todos los demás, pero que un día salió de la caja, su espacio de juegos, magia y fantasía, sentía la gravedad, llegó con paso firme al patio viendo majestuosa la montaña de San Gregorio.

Se paró en la puerta, llovía levemente en aquel mayo, una lluvia fría de gotas finitas, parecían pequeñas navajitas cayendo del cielo negro, ese año el invierno no quería marcharse, se aferraba a ese latir del humilde rincón del universo donde nació aquel hombre ahora postrado en un hospital, callado a veces, otras hablando cosas para nosotros incoherentes, para él las más lógicas del mundo, las del niño perseguido, víctima del terror fascista, cuando vio con sus propios ojos la Nochebuena más triste el 24 de diciembre del 36, cuando la jauría, la manada, entró en su humilde casita para arrojar a su hermano Braulio de cabeza contra la pared de picón.

El cree que la ventana por donde no se ve el exterior es una especie de pantalla de recuerdos insondables, a veces las gotas de lluvia la recorren -Son lagrimas- dice sombrío, con ese color amarillo de las habitaciones de las clínicas, se ríe como si no fuera con el ese estado de cercanía con la muerte, la que nos persigue desde que llegamos a la tierra desnudos, bañados en sangre, amor y líquido amniótico.

Ayer me dijo que vio un gato, un gato blanco y negro, feliz, que saltaba de cama en cama, jugando con la inmensa tribu de viejos desahuciados, el gato que se asomaba a su puerta con una sonrisa gatuna, unos bigotes que el quisiera dibujar para sus nietas si sus manos temblorosas lo ayudaran, ponerle el nombre de sus queridas chiquititas, su nombre Diego, unidos con un corazón de los de antes, a los de Famara e Iraia, atravesado por las flechas de Cupido.

Me llamo Diego González García, soy soldador, dijo, luego se quedó mirando al vacío, el pañal, el mal olor, la incomodidad de la dependencia de los otros, luego se entretuvo observando el pasillo, ese espacio-horizonte donde a veces pasa la gente, “fulanos” dice, hombres y mujeres que pasan andando rápido, unas de blanco, otras con trajes de colores y el gato que juega con las cortinas infinitas del recuerdo.

Cuando vino Edu Robayna el periodista para el reportaje en Diario Público, no tuvo problemas en aferrarse a la foto de Francisco, su padre fusilado, la agarró con sus manos quemadas por las soldaduras, las vías para el suero y la medicación, no dijo nada, quizá vio algo en el fondo de su mente confundida, esa galaxia de pequeños ictus que lo alejan de lo que llamamos realidad y quizá no sea más que un sueño infecundo.

Me llamo Diego González García, soy soldador, el verdadero viaje comienza ahora.

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Foto de Eduardo Robayna, publicada en Diario Público

jueves, 3 de mayo de 2018

La Manada y la absoluta pestilencia nacional

No contentos con la jugosa sentencia de su admirada Manada, en un par de meses libres oeeoeoeoee, el régimen español moviliza a su tropa mediática del “Todo es ETA”, del ¡A por ellos! Tocan a rebato para seguir criminalizando, violentando la intimidad, la vida privada de la chica víctima de esta jauría paleta y fascista, causante de tanto dolor, culpables de haber arruinado la vida de una mujer de 18 años.

Parte de la Falsimedia falangista, requeté, torera, sotánica y tricornica, publica estos días fotos, la universidad en la que estudia, la carrera que cursa y el barrio en el que vive, hasta el pasado viernes en un programa de tv de máxima audiencia se pudo ver con gafas de sol negras al padre del monstruo conocido como “El Prenda”, hablaba de un estadio de fútbol muy conocido de Madrid, donde afirmaba contundente que enfrente vivía la culpable de todo, la joven violada por esta banda de psicópatas.

¿Quién da más en esta vergüenza internacional de país o lo que coño sea?

Esto solo puede suceder en esta España cañí de corrupción política generalizada, hambre infantil, desempleo, miseria, exclusión social, donde para cierta gente tiene más valor una banderita franquista tricolor en un balcón o un himno sin letra, que todo un pueblo pueda vivir dignamente, con derechos sociales, con calidad de vida, con la felicidad y la tranquilidad de saberse miembros de una sociedad civilizada, moderna, educada, igualitaria, culta y respetuosa con todas las ideas y creencias.

Por eso tengo claro que como gritaban en Madrid miles de mujeres y hombres de la marea violeta en el acto cívico-militar del 2 de mayo, qué no es casualidad que uno sea militar, que otro guardia civil, aunque no todos sean tal vez como estos cachos de carne con ojos, solo faltó un cura depravado de los de misas a Franco y pederastia compulsiva, tal vez ese psiquiatra del OPUS que dicen que presuntamente organizó lo de Alcasser, cualquier otro pedazo de cabrón, para completar el puzle de la absoluta pestilencia nacional católica española.

Esta es la imagen que se está dando al mundo, he visto y leído medios internacionales estos últimos días y se percibe estupefacción, asombro, tristeza de hasta donde pueden llegar los regidores de este país saqueado, humillado, desvalijado, como cada poder fáctico de yugos y flechas ejerce de matrona de un estado fallido, franquista, podrido, con la mierda hasta el cuello, en una farsa en toda regla a la que siguen llamando “democracia”.

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martes, 1 de mayo de 2018

Allí sigue habitando la memoria del genocidio

La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria no solo tiene una fosa común sin exhumar en el cementerio de Vegueta, con decenas de héroes de la clase trabajadora enterrados, cráneos con agujeros de bala en sus nucas o sienes, sus huesos con evidentes secuelas de las brutales torturas antes de ser asesinados por las turbas fascistas.

También esta ciudad donde he nacido y vivo cuenta con espacios del horror, el maltrato y el exterminio, lugares que la mayoría de la gente desconoce para lo que fueron utilizados a partir del golpe de estado del 36.

Cada día esta nebulosa capital despierta con su bullicio de coches y guaguas, madres y padres que llevan a sus hijos a los colegios, personas normales con sueños y esperanzas que tratan de sobrevivir a estos tiempos de desasosiego, desesperación, carencias sociales, donde cada día se hace más difícil trabajar, pagar los estudios, llegar a fin de mes, ser bien tratado en cualquiera de las Urgencias de los hospitales públicos…

Cientos de miles de personas pasan por estos lugares, entre otros el Gabinete Literario en la zona de Triana-Vegueta o el colegio de La Salle en la calle Luis Antúnez, barrio de Alcaravaneras, sin saber que ahí se produjeron hechos terribles hace apenas 80 años, desconociendo que eran centros de detención y tortura del franquismo, donde se cometieron verdaderas atrocidades: hombres colgados por los ojos con ganchos de hierro, ahorcados, torturados, golpeados, asesinados, sacados en camiones muertos o agonizantes, envueltos en sacos de plátanos para ser arrojados al mar, a las simas y pozos de cada rincón de la isla, donde los militares sediciosos junto a miembros de Falange, Acción Ciudadana y otras organizaciones paramilitares de la ultraderecha como las “Brigadas del Amanecer”, desaparecían los cuerpos vivos o muertos de miles de miembros de la izquierda canaria.

Gabinete Literario (LPGC)

Hoy en pleno 2018, esta ciudad aspira a ser un núcleo europeo de renombre internacional, aunque estemos a tantos kilómetros del viejo continente, se montan infraestructuras como el acuario de Loro Parque en suelo público, se vende esta ciudad a inversores de todo el mundo, al turismo en general y en especial al de cruceros, se ofrece desde su Ayuntamiento la imagen de una urbe moderna, acogedora, democrática, pero tristemente se olvida de mostrar esos espacios, señalizarlos, colocar cualquier placa o monumento, tal como se hace en toda Europa con los campos de concentración y exterminio de los nazis.

Tristemente sus regidores municipales, consciente o inconscientemente, siguen echando mantos de olvido sobre esos espacios del dolor y el sufrimiento ilimitado, lugares que deben salir a la luz, que deben ser reconocidos, visibilizados, simplemente para que la ciudadanía, las generaciones futuras, los turistas sepan que aquí también reinó el terror fascista, más que nada por una cuestión educativa, pedagógica, fraternal, universal, tal vez para que se haga realidad esa hermosa utopía de que mostrándolo, reconociéndolo, homenajeando, valorando, poniendo nombre y apellidos a esas personas de bien que fueron torturadas y asesinadas por defender la democracia y la libertad se haga justicia, un pequeño esfuerzo, algo de voluntad política, para que hechos tan terribles jamás vuelvan a producirse en ninguna parte, tampoco en esta bella, insular y especial parte de la Tierra.

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Colegio La Salle (LPGC)