lunes, 23 de enero de 2017

Y partió entre el aguacero

Al joven guerrero canarii, Tafukt, lo rodearon en la misma playa de Azuage, había derribado con su garrote a varios de los hombres barbudos vestidos de hierro, en la orilla veía mientras luchaba los cuerpos de sus hermanos muertos, el mar rojo de sangre parecía inundado del color intenso de aquellos atardeceres, los de las montañas gigantescas más allá del horizonte.

Cuando resistía la espada gigante que trataba de atravesarle su espíritu recibió un golpe brutal por la espalda, un impacto que le atravesó como una daga ardiendo tan cerca de su corazón, desde el suelo siguió golpeando toda sombra que se le acercaba, infernales figuras negras en forma de maldiciones, presagios ancestrales, los que hablaban aquella lengua extraña y portaban sanguinarias cruces en sus pechos metálicos.

Los precisos cortes desnudaban su piel mientras notaba que se le iba la vida como un lento suspiro, una exhalación de odio entre la arena y la sal impregnando cada centímetro de aquel cuerpo masacrado.

Tuvo tiempo de recordar el aguacero en las cuevas de Tajaste, donde aquella noche inmortal de invierno, oliendo al gofio del tiempo, encontró la calidez pasional de aquel frágil cuerpo con sabor a salitre y fragancia de las flores salvajes del acantilado.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Cráneo con heridas que muestra la evidencia de la guerra entre aborígenes
 y castellanos en el siglo XV CEDIDA A CANARIAS AHORA

1 comentario:

  1. Seguimos habitados en esta tierra por la sangre de nuestros ancestros, casi nadie lo sabe, pero navegan en nosotros, nos inundan de dignidad sin que casi nadie se de cuenta. Viki.

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