martes, 4 de octubre de 2016

No eres una basura querida niña

Su cara desencajada, demacrada, llorando con su enorme maleta de ruedas en medio de las calles de La Isleta.

-¿Yo soy una basura, yo soy una basura? –Me dijo entre sollozos aquella joven desconocida-

En la puerta de una ferretería varios hombres la increpaban, a pocos metros en la entrada de un bar otros la miraban y le hacían burlas.

Ese instante la imaginé de niña, cuando todavía jugaba con muñecas y creía que Mickey Mouse era un ser real, quizá nunca tuvo infancia o fue algo parecido a un infierno de maltrato, abusos, drogas  y violencia.

No lo sé, fueron unos segundos, solo tuve tiempo de decirle que no era una basura, que se tranquilizara, no pude hacer más, siguió deambulando por la calle mojada sin rumbo, llorando, parando a los viandantes para saber si también pensaban que era una basura.

Me acordé de la canción de Joan Baptista Humet, “Clara”, “A la deriva Clara”. Luego entré en un bar a tomar un café, se me quedó grabada aquella mirada tan triste, no eran más de las 8 de la mañana.

¿De dónde vendría a aquellas horas?

¿Dónde habría pasado la noche?

Seguramente sobre cartones, protegida del frío en algún cajero, con el riesgo de ser una mujer sin hogar, doble condición de exclusión por su condición sexual, víctima de abusos de todo tipo, del chantaje a cambio de drogas o protección.

Me inundó la tristeza este día gris de octubre, solo se me ocurrió escribir estas letras ante aquellos ojos ausentes.

No eres una basura mi niña, solo una víctima más de esta sociedad podrida, de un régimen español en manos de criminales.

Espero que tengas mucha suerte y encuentres la salida a este laberinto de muerte ojos lindos. 

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Foto de Franco Folini

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