viernes, 9 de septiembre de 2016

El largo recorrido del dolor por los mártires de la libertad

Siempre he pensado en como se pudo sentir mi abuela Dolores García, cuando llegó la noticia a Tamaraceite del fusilamiento de su marido Francisco González, meses antes una “Brigada del amanecer”, integrada por una cuadrilla de falangistas, había asesinado en su cuna a su hijo de cuatro meses Braulio González, mientras realizaban un registro en su humilde vivienda.

Desconozco la magnitud de ese dolor, hasta que límites puede sufrir un ser humano, cuantas lagrimas se pueden derramar hasta secarse los ojos, cuantos gritos y alaridos de horror se pueden emitir hasta que se rompan las cuerdas vocales.

De niño recuerdo como en muy baja voz se hablaba en casa de todo lo que había sucedido, mi abuelo Juan Tejera, que también estuvo condenado a muerte, pero le fue conmutada la pena por una cadena perpetua, mi tía-abuela Rosa García, la que fue rapada, paseada por todo el pueblo, sufriendo las palizas y abusos sexuales de los fascistas, ambos me desvelaron esa cortina que ocultaba todo lo que había sucedido en mi familia, tardes con Rosa en la casa de El Puente, de cine con mi abuelo, de paseos por la vieja ciudad de Las Palmas, donde cada uno contestaba a mis preguntas, saciaban mi curiosidad de niño solitario en una familia destrozada por los criminales franquistas.

Fosa común del cementerio de Las Palmas con las fotos de Francisco González Santana 
y el alcalde comunista Juan Santana Vega, ambos enterrados en ella (Foto: Interviú)

Ahora con el paso del tiempo solo me quedan mis padres, ya muy mayores, mi viejo cumple 92 años en noviembre y sigue esperando que le devuelvan los restos de su padre, enterrados en la fosa común del cementerio de Las Palmas.

La vergonzosa desidia institucional y judicial lo ha evitado, sabemos exactamente donde están los restos de este ser querido, hasta los metros que está bajo tierra este luchador por la libertad y la democracia, que yace enterrado como basura, junto a cientos de republicanos más en ese agujero del horror. A pesar de todo siguen sin haber respuesta, a mi ya no me quedan argumentos para explicarle a mi padre que las palabras bonitas de los políticos son en su mayoría falacias y falsedades, con la excepción del Cabildo de Gran Canaria que nos está apoyando en todo lo que pueden, que las fotos que se tomaron junto a ellos en el homenaje del cementerio no eran más que una forma de “quedar bien”, de obtener votos fáciles de la gente de bien de la izquierda, la que sigue, seguimos creyendo en la verdad, la justicia y la reparación.

Ya mi padre no es el que era, se suele olvidar de las cosas cotidianas en algún momento, le falla la memoria, pero me pregunta cada día si se va abrir la fosa común o no, yo ya no se que decirle, si hablar claro y aclararle que son todos una pandilla de hijos de puta encubridores del genocidio fascista en Canarias o que hay que seguir esperando, callados, en ese silencio sepulcral, aterrador que lleva rondando a mi familia desde hace ochenta años.

¿Cómo es posible que en una democracia europea suceda algo tan grave?

¿Cómo se puede permitir que ninguna institución canaria, ningún político se haga cargo de algo tan sencillo como reparar este inmenso dolor?

¿Porqué se siguen riendo y burlando de las víctimas del holocausto franquista, defendiendo oscuros intereses que según pasa el tiempo se hacen más y más inconfesables?

¿Hasta qué momento debemos aguantar antes de meternos en el cementerio y sacar nosotros mismos a nuestros muertos?

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Diego González García reivindicando la exhumación de su padre de la fosa común (Foto: Carlos Reyes Lima)

1 comentario:

  1. Exactamente.....Cómo es posible que en un sistema que presume de ser democrático, sucedan estas cosas?...¿Qué más pruebas, informes, (bla,bla,bla) necesitan los señoritos para que de una vez den vía libre y se cumpla lo justo y reparador? Esto huele a chamusquina!!!!!!!

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