domingo, 10 de julio de 2016

Nada cambió, solo los aplausos silenciosos

No tuvieron la decencia de dignificar y reparar a quien fue perseguido por sus ideas, prefirieron, aunque se definieran “de izquierdas” y aplaudieran en silencio, agitando sus manos en el aire, ponerse del lado de los criminales de lesa humanidad.

Luisa trataba de consolar la frustración de Marcelo, pero no bastaba con la empatía para sanar aquella enfermedad del alma y del cuerpo. Los miles de asesinados parecían brotar de cada grieta del territorio volcánico. El miedo y el sufrimiento ilimitado se respiraba en el sur del sur isleño, entre los bancales de las tierras del Conde de la Vega, repletos de fosas comunes clandestinas, un aroma de muerte entre el fuerte viento cortante, un silbido diabólico que afectaba las mentes de un pueblo destrozado.

-Todos son lo mismo Marcelo, no estés mal, todos los partidos que entran en el juego electoral en España son parte del régimen, acatan sus normas, sus prebendas, son incapaces de reparar por lo que has pasado tanto tú como toda tu familia. –Dijo serena Luisa entre la brisa marina, mientras tomaban café en el bar de Facundo en el Castillo del Romeral-

Lo habitual ya era llegar al poder la mayoría de las veces mediante pactos prometiendo “una nueva forma de hacer política”, para en pocos meses ser lo mismo que los corruptos antecesores, vulnerar derechos laborales de los empleados públicos, recibir dinero de la mafia urbanística en sobres y maletines, evitar por todos los medios que se conozcas los crímenes fascistas.

Ese “más de lo mismo” indignaba a las pocas personas decentes, conscientes de que hacía apenas ochenta años en Canarias estaban asesinando a más de cinco mil republicanos y anarquistas, como si no pasara nada, políticos cómplices entran en ese juego, bloquean la exhumación de fosas comunes, humillan a las familias de las víctimas utilizándolas para sacarse la foto ante la prensa, para luego dejarlas tiradas sin poder recuperar los huesos de sus parientes masacrados.

Los dos ser perdieron de la mano por el camino del muelle, “al menos me queda este cariño” pensaba Marcelo, la tristeza, la depresión y esa enfermedad mortal le invadía los últimos órganos que todavía no estaban afectados. Al otro lado de la realidad algunos brindaban con cava junto a los herederos de los asesinos, celebraban que una fosa más se quedaba sin abrir, que los apellidos manchados de sangre obrera seguirían gozando del prestigio y la excelencia, el hedor de una falsa democracia construida entre los huesos del genocidio. 

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Ritual forense a pie de fosa: varias personas ocupan las huellas corpóreas de las personas exhumadas 
por el equipo de Aranzadi en esta fosa de en Barcones (Soria) en julio de 2013. Foto: Óscar Rodríguez / ARMH.

3 comentarios:

  1. Así son esta gentuza disfrazada de pseudoizquierda. Me dio vergüenza ajena cuando los vi en el cementerio de Las Palmas sacándose fotos con tus sufridos padres, para ahora meterles esa puñalada. Malditos bastardos fascistas corruptos.

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  2. Poco o nada se puede esperar de partidos e instituciones, la "democracia representativa" se refiere a intereses particulares, no tiene nada que ver con nosotros... hay que estudiar otras formas de organizarse y de crear contra-hegemonía y contra-poder,... hay cansancio, hastío y decepción, pero hay mimbres,...

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  3. Cuidado con lo que escribes que la honorable y burguesa mujer del alcalde de Santa Brígida te puede llamar al orden. Malditos canallas. Todo mi apoyo a las familias de los fusilados Millares dimisión! Podemos traidores! Abrazos desde Fuencaliente donde nosotras mismas abrimos la fosa común. Tina Guerra.

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