miércoles, 22 de junio de 2016

Marfea: La ocultación premeditada del genocidio fascista en Gran Canaria

Saliendo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria hacia el sur, justo después de la Playa de La Laja, están los acantilados de la Marfea, lugar donde los fascistas canarios arrojaron vivos a partir del golpe de estado del 36 a cientos de republicanos dentro de sacos de plátanos con piedras dentro.

Cada noche llegaban los camiones cargados de hombres, vehículos de las empresas agrícolas cedidas por los criminales terratenientes de la oligarquía canaria, que las “Brigadas del amanecer” se encargaban de llenar recogiendo casa por casa a cada reo, sacándolos también directamente del campo de exterminio de El Lazareto en Gando, junto al actual aeropuerto, o del campo de concentración de La Isleta, además del centro de tortura y detención ilegal de la calle Luis Antúnez.

Hombres destrozados por las brutales torturas, alguna mujer vejada y violada, llegaban al borde del abismo atados, golpeados, humillados, para que los señoritos ordenaran a sus esbirros introducirlos en los fardos, la sangre inundaba aquel trocito de isla, la madrugada y la oscuridad, solo desvelada por los faros de los automóviles de los millonarios psicópatas, para uno a uno ir tirándolos al vacío entre gritos, alaridos de terror, algún insulto en el último instante de algún valiente luchador por la democracia y la libertad.

Actualmente este espacio de la capital de la provincia isleña, de la “Europea” y “cosmopolita” ciudad de Las Palmas no tiene ni siquiera una placa, un monumento que explique lo que en ese lugar del terror y el crimen organizado sucedió. Un municipio ahora mismo gobernado por esa supuesta “izquierda” que presume de socialdemocracia (PSOE-Podemos-Nueva Canarias), cada vez más alejada del comunismo, de las heroicas ideas revolucionarias, las que tenían las personas asesinadas por defender la legitimidad constitucional republicana.

Se hace necesario ese homenaje, dejar de centrar los esfuerzos del Ayuntamiento en bloquear la exhumación de la fosa común del cementerio de Las Palmas, dignificar a quienes fueron arrojados al mar en ese punto negro del genocidio premeditado, planificado y que se llevó por delante las vidas de más de 5.000 canarios.

Seguimos esperando, pero todo tiene un límite, de lo contrario será cuestión de organizarnos y colocar en los riscos de la Marfea una placa popular, para que se deje de seguir encubriendo a los criminales, para que se conozcan los lugares del holocausto fascista, lo que sucedió en este rincón olvidado por quienes ostentan el poder para presumir de una democracia fallida y corrupta.

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Acantilados de la Marfea (Las Palmas de Gran Canaria)

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