domingo, 11 de octubre de 2015

La justa caricia reparadora

El alcalde ultraderechista del municipio capitalino se reunió por la vía de urgencia con el gordo y seboso fiel esbirro Director de Personal, la idea era clara, tratar de amedrentar a quien estaba sacando a la luz los nombres de los asesinos franquistas, iniciar represalias laborales, amenazar de despido, perseguir hasta la muerte a quien trataba de reparar, de hacer justicia, de sacar a la luz los miles de crímenes fascistas, el genocidio orquestado por sus sanguinarios y psicópatas antecesores. El miembro de la trama mafiosa conocida como “la Gürtel” se veía desbordado por los acontecimientos esa mañana, recibía constantes llamadas en su iPhone de constructores, empresarios, miembros de la corrupta nobleza isleña y otros donantes de dinero negro, todos con las manos manchadas de sangre por los miles de asesinatos de lesa humanidad, por el genocidio provocado en la isla redonda del terrorismo de estado, la tortura y el holocausto.

En unos días vieron que su víctima no se amilanaba, que seguía escribiendo lo que pensaba, que no paraba de luchar para dignificar la memoria de sus muertos, el alcalde bramaba histérico con el sudoroso mayordomo encargado de joderle la vida a los/as miles de empleados/as –Esto hay pararlo como sea, -le dijo al palanganero tecnócrata- Llevando a cabo premeditadamente en cuatro años todo tipo de represalias: bajadas de sueldo, traslados forzosos, amenazas de despido, pero el activista no agachó jamás la cabeza aunque le jodieran la vida, aunque tuviera que resistir en su familia con una economía de subsistencia, aunque enfermará, mientras los mafiosos seguían ganando millones, robando, saqueando, recibiendo dinero en sobres de la mafia.

La madre del compañero sufrió un grave varapalo en su salud, no pudo aguantar que en la supuesta democracia un alcalde pudiera actuar de forma tan rastrera, el haber vivido las torturas y asesinatos de sus familiares le hizo pensar que ahora en estos años podrían hacerle lo mismo a su hijo.

La casa se convirtió por unos años en un espacio para el miedo, aunque el hombre no dejó de luchar, siguió y siguió, no se dejó influenciar por las amenazas.

El siniestro alcalde antiguo miembro de la organización paramilitar fascista Fuerza Nueva, ahora reciclado a “demócrata de toda la vida”, como otros neonazis de su partido, vio como perdía las elecciones, no logró su objetivo, entró a gobernar otra gente con mayores valores democráticos y solidarios, ahora sigue revolcándose en su odio, en propia miseria, el gordo y seboso tecnócrata palanganero tuvo que refugiarse como una rata hambrienta en otro lugar, donde sigue jodiendo la vida de los/as trabajadores/as.

Ahora todo parece ir mejor, hasta las mañanas son más luminosas y la fosa común espera ser desflorada por manos nobles, los huesos de los héroes de la libertad aguardan el instante mágico de la justa caricia reparadora.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Los residuos sanguinarios amigos del señor alcalde

1 comentario:

  1. Qué hijos de la gran puta son estos mafiosos del partido de la Gürtel. Terroristas de estado.

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