miércoles, 3 de junio de 2015

La persecución de la alegría

Con su disfraz de payaso, nariz roja y gorro estrambótico recorre los comedores sociales de la ciudad, duerme en la calle, en un antiguo garaje, según me dijo con un amigo, donde las ratas recorren los restos de basura que inundan el siniestro recinto.

La policía local lo expulsa con malos modos cuando monta su espectáculo en la entrada de los grandes centros comerciales, en los parques donde las familias llevan a sus niños/as, parece que la cultura y la animación de calle molesta a la mafia política, que da instrucciones a sus esbirros para acabar con cualquier vestigio de alegría, de color, de sonrisas infantiles. Solo vale lo enladrillado, lo enlatado, esa cultura de fogón de casa rica, la que llega a una escasa franja de población, la que tiene dinero para pagar la entrada de cualquier lujoso templo de cultura para las elites.

“Ayer en plena Avenida de la Playa de Las Canteras, la policía le incautó una guitarra a una chica que cantaba”, me dijo indignado, “no molestaba a nadie, ella cantaba, yo hacía reír a los/as niños/as, cada uno en su espacio, la gente se divertía con nosotros/as hasta que llegaron los uniformados con caras de odio, gritos, empujones, como perfectos nazis”.

Me acompañó un rato, le di mi pequeña botella de agua, no había tomado liquido desde la noche anterior, en el comedor social lo esperaba el café caliente, un poco de pan con mermelada y mantequilla, me habló de que recaudaba apenas cinco euros diarios, una cantidad irrisoria que le servía para un bocadillo nocturno de pata de cerdo, antes de refugiarse en ese lugar desolado, oscuro y triste entre jeringas y cucarachas.

Hablamos de sus trucos de magia, de que a veces los realizaba para las entusiasmadas madres, para la tropa infantil que lo aclamaba sin ver sus ojos tristes, alguna lágrima tras el maquillaje de pintura barata de tienda china.

Lo vi marcharse, me saludaba desde lejos, no dejaba de volver el rostro, de sonreír, cada día más flaco, deteriorado por la callejuela que termina en el centro de personas sin hogar, su vieja mochila repleta de todo tipo de trucos, caramelos, ropajes viejos de payaso popular.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Fotografía de Grouchoo, serie "Camino perdido por Madrid"

2 comentarios:

  1. Esta es la ciudad de los ladrones, de los políticos corruptos que destruyen la vida de la gente honrada, los nadie, los olvidados, los desheredados de la tierra.

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  2. y cuántas realidades así.. cuánta injusticia y abandono..
    un saludo

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