viernes, 10 de abril de 2015

Generaciones que siguen esperando

Tanto Domingo Valencia, como Diego González, Lola Tejera y su nieta Famara González, han sido testigos de los distintos tipos de represión, los mayores como testigos directos del holocausto franquista en Canarias, con más de 5.000 personas asesinadas, desaparecidas, tiradas en pozos, simas y en la propia mar atados de pies y manos, la pequeña de la cotidiana desesperación de su familia.

La mirada de los cuatro se parte en un lugar del horizonte, allí donde un estado que sigue siendo fascista bloquea cualquier posibilidad de recuperación, de reparación, de exhumación de los restos de sus familiares, camaradas y amigos.

Los más viejos con tanto tiempo en la tierra, ya se han acostumbrado a la triste opresión, los más jóvenes viven sin entender como algo tan simple como abrir sacar unos restos de una fosa se convierta en una odisea imposible, con todo tipo de obstáculos por parte de político y jueces del vigente nacional-catolcismo.

Famara sigue sin entender porque acosan laboralmente a su padre en el trabajo, porque le dañan su salud física y psicológica con todo tipo de represalias inmundas, más propias de países con dictaduras criminales que de una supuesta “democracia europea”.

Los cuatro juntos, a veces se encuentran, Domingo y Diego bromean con la chiquilla, saben que les queda poco en la tierra, que quizá no vean nunca esos huesos amados, le cuentan historias legendarias de tiempos pasados, en sus ojos ven la mirada heroica de su abuelo Pancho González, fusilado el 29 de marzo de 1.937 en el campo de tiro de La Isleta (Gran Canaria), junto al alcalde comunista del municipio de San Lorenzo, Juan Santana, al resto de camaradas, masacrados ante el pelotón de fusilamiento a las cuatro de la tarde.

Generaciones de una bisnieta, dos abuelos, un camarada intimo de los que asesinaron impunemente, de los que acribillaron a balazos por algo tan digno como la defensa de la democracia y la libertad.


Imagen durante el rodaje del documental "La memoria interior" de Carlos Reyes Lima

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