sábado, 21 de febrero de 2015

Cuando el voto puede asesinar el futuro

Indigentes que mueren en las calles de Valencia, tres en menos de una semana, bebés de pocos meses que sucumben de frio y enfermedades curables, personas mayores sin recursos revolviendo en la basura de cualquier ciudad, millones de niños y niñas en situación de hambre y empobrecimiento extremo, familias desahuciadas que malviven en espacios sin luz ni agua, que como en cualquier corrala resisten el embate de un régimen altamente descompuesto, de pudrición política generalizada, de saqueo del patrimonio público, de privatización de servicios esenciales, de abandono y desamparo de la ciudadanía, de las personas más desfavorecidas, un panorama que configura un genocidio social sin precedentes en la historia de España.

Mientras todo esto sucede, en una realidad desoladora, las encuestas electorales más recientes pronostican que el partido del gobierno volverá a ganar, que su palanganera y eterna “oposición” obtendrá un jugoso tercer puesto a pesar de tantos saqueos, el surgimiento de fuerzas políticas claramente ultraderechistas que pueden optar a posibles pactos de gobierno, acuerdos que mantengan en el poder a los culpables de tanto sufrimiento, de tantas injusticias, montajes y asaltos a la democracia en forma de desahucios que expulsan de sus casas a familias con menores, con enfermos terminales, a gente mayor sin nada, todo tipo de despropósitos y abusos de poder que podemos ratificar sintonizando cualquier informativo, uno tras otro, cada día un nuevo escándalo de corrupción política: tarjetas blacks, sobres, financiación ilegal, maletines repletos de millones, puertas giratorias, desvío de capitales a paraísos fiscales, destrucción del patrimonio público, venta a precio de costo de servicios tan esenciales como la sanidad, los servicios sociales, la educación pública.

Lo que los voceros del régimen llaman pomposamente “gentes de bien” son quienes les mantienen en el poder, esa “masa silenciosa que no va a manifestaciones” que dijera el nefasto presidente Rajoy, la que les sigue votando pase lo que pase, muera quien muera, robe quien robe. Obreros/as que votan por quienes les conducen al abismo de la miseria y el hambre, barrios, ciudades, donde la pobreza se percibe en cada esquina y que los estudios de estimación de voto dicen que volverán a ganar, que seguirán en el poder en municipios con vergonzosas tramas de corrupción, comunidades autónomas donde se han retirado servicios de urgencias de pueblos remotos, con la mayoría de sus gobernantes imputados o encarcelados en todo tipo de tramas “púnicas”, “gürtels”, “malayas”, “faycanes”, “góndolas”…, todos esos nombres rebuscados que elige la policía, que en su mayoría acaban en nada, puras maniobras de dilación, procesos judiciales alargados en el tiempo intencionadamente, con el único objetivo de distraer, hacer olvidar a la ciudadanía que sus representantes públicos han robado y actuado como vulgares delincuentes.

En este año 2015 habrá varias citas electorales, si el pueblo, si la inmensa mayoría de la ciudadanía no toma conciencia, si en caso de decidirse a votar no medita en profundidad que papeleta poner en la urna, si se deja llevar por la estructurada manipulación mediática vendrán tiempos terribles, mucho peores de los que vivimos actualmente, con millones de personas desempleadas y familias sin ningún tipo de ingresos.

¿Seguirán masacrando a personas inocentes, a enfermos/as dependientes, de hepatitis C condenados/as a una muerte segura abandonados/as por el gobierno, a niños/as bajo el umbral de la pobreza, a gente que no puede más y se quita la vida, que se lanza al vacío, que se corta las venas, que se arroja a las vías del tren?

La respuesta está vez no estará en el viento, sino en la justicia de una meditada decisión, en la inmensa capacidad del ser humano para cambiar lo injusto, lo terriblemente cruel por la brisa de la esperanza y la libertad.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

1 comentario:

  1. El voto de la traición a los semejantes el que consolida a la mafia en el poder.

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