viernes, 5 de septiembre de 2014

Cuando el estado repartió heroína para alienar a gran parte de su juventud

Todavía recuerdo aquellos años finales de los 70, principios de los 80, cuando de repente apareció misteriosamente la heroína en casi todos los barrios populares de Canarias. Antes solo se encontraba marihuana, hachís, pastillas y excepcionalmente cocaína, drogas que no generaban en esos tiempos una excesiva adicción, ni convertían a quienes las consumían en zombis demacrados/as dispuestos/as a todo para conseguir una nueva dosis. 

Con la heroína lo consiguieron y todo se llenó de fantasmas desnutridos/as, tremendamente flacos/as, recorriendo las calles pidiendo dinero, forzando coches, robando, pegando tirones, atracando, saqueando los humildes ahorros de sus propias familias.



Soy de los que pienso que el propio estado comenzó ese reparto indiscriminado de droga, con el objetivo claro de alienar a una juventud que era combativa, que llevaba años luchando contra la anterior dictadura fascista española, que tras el engaño siniestro de la “transición” a la falsa democracia se eternizó en el poder a los nuevos ladrones, delincuentes políticos, estafadores profesionales de coche oficial, que temían a una juventud que comenzaba a organizarse, a luchar, a movilizarse en sus barrios y ciudades, en los centros educativos de secundaria y en la propia universidad.

Ese plan alienante se llevó a cabo por todo el estado español, no solo en las islas, incidiendo sobre todo en Euskal Herria, Catalunya, Galixa, Andalucía, Madrid…, donde de repente los/as heroinómanos/as formaron parte del paisaje cotidiano, destruyendo a una parte de la juventud más luchadora, llevándola a la muerte por sobredosis, asesinatos, disparos de la policía y suicidios.

Por ello no entiendo que los voceros del caduco régimen español se echen las manos a la cabeza, simplemente porque alguien diga “que la propia policía repartió drogas”. Es una realidad palpable, no sé si los cuerpos de seguridad lo hicieron directamente o no, pero es un hecho que existió, un proyecto preconcebido de alienación desde las entrañas del estado, cuyos resultados les fueron inmensamente satisfactorios, borrando del mapa social y político a muchos/as jóvenes, destrozando barrios combativos, heroicos y altamente organizados, donde gran parte de sus líderes juveniles cayeron en las fauces de las toxicomanías, conducidos/as directamente al paredón de la pasividad, del lumpen, de la absoluta indigencia, de una exclusión social casi irreversible.

Muchos amigos y amigas jamás salieron de ese abismo, yo mismo pude ser uno/a de ellos/as. Gente muy valiosa, inteligente, con mucha cultura, compromiso, con ideas claras de lucha contra este criminal sistema capitalista, compañeros/as que ahora están muertos/as, hospitalizados/as de por vida o simplemente con una demencia permanente, deambulando calles oscuras en la más absoluta soledad, desamparados/as por el corrupto régimen, sobreviviendo en bancos de alimentos, pasando sus últimos días en centros sociales tapadera, que lo único que persiguen es tapar la evidente y triste realidad.

Aquellos años de Deep Purple, Led Zeppelin y el amor revolucionario de Víctor Jara, inundaron de ternura esa parte de nosotros/as que todavía sigue viva, que nos estremece cuando recordamos a los/as muchos/as que ya no están, que se quedaron en el camino desolado, galopando caballos de muerte entre las nubes del olvido.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

9 comentarios:

  1. Hay un documental que documenta bastante bien este mismo tema, no recurdo su titulo pero trae evidencias que la drogo dependencia fue una politica deliberada de parte del estado español en la decada de los 80.

    Buen articulo.

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  2. Con su habitual y cínica transparencia, Henry Kissinger había declarado, en una entrevista de 1975: "Preferimos una juventud drogada a otra revolucionaria".
    Siempre avizoré lo que dices en tu nota. La muestra más grosera es latinoamérica. Salud

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  3. Se ve que no eran inteligentes, pues cayeron en esa trampa de la droga.

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  4. Muy, muy , muy buen artículo. Bien documentado y muy bien redactado. Te seguiré en tus próximos artículos. ¡Enhorabuena!
    Blanca

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  5. Exactamente como ha descrito Paco... Recuerdo que durante los 80 especialmente, muchos niños de la ciudad baja de las Palmas, salíamos a la calle inquietos pues temíamos el asedio de los "mataos" y los "lajas". Uno de ellos, que buscando el placer inmediato se perdió muy pronto a sí mismo, tremendamente consumido, pero temido por su desmesurada violencia y por no tener frenos ... Nos desvalijó varias veces: adiós balón; adiós bici; adiós deportivas; adiós los cinco duros del matahambre... Años después terminé viviendo en la calle Agustina de Aragón (que ha sido como una especie de Ciudad de Dios brasileña en Canarias) y mi vecino... era aquella persona que nos asaltaba de niños... Así que tuve la extraña oportunidad de conocer sus etapas y "evoluciones"... Poco que decir. Ya lo ha dicho excelentemente Paco: "fantasmas desnutridos/as, tremendamente flacos/as, recorriendo las calles pidiendo dinero, forzando coches, robando, pegando tirones, atracando, saqueando los humildes ahorros de sus propias familias". Lo temía cuando se acercaba a mi coche mientras yo lo aparcaba y se quedaba al lado, acariciándolo y diciendo con aquella mirada vidriosa y demencial, una y otra vez ¡Que´ guapo tu coche! (era un tipo imprevisible). Un juez dictaminó la prohibición de que hubieran bombonas de gas en su casa, porque él amenazaba con hacerlas estallar mientras los hijos de su hermana, también heroinómana, eran narcotizados por ella misma, para mantenerlos dormidos el tiempo suficiente como para irse a prestar servicios sexuales ultra low cost en el tenebroso parque de La Escalinata de las Cucas... Cierto día, mientras escribía como lo hago ahora, me pareció ver, de reojo, a través de la ventana que estaba a mi derecha, caer algo voluminoso, desde un piso superior al mío, y luego escuché un golpe amortiguado... Me asomé y vi a un hombre en la ventana señalando a un bulto en en el suelo del patio interior del edificio, y diciendo, ¡ese hombre acaba de tirarse!, pero sin darle demasiada importancia porque estaba borracho, como siempre. El que se había tirado era el adicto a la heroína, y el hombre que señalaba el bulto en el suelo era su propio padre, que fue el último del edificio en darse cuenta que era su propio hijo el defenestrado. Los artículos de Paco tienen un hebra que se me cuela dentro y a la vez que fuera, y recorre zonas que estaban ahí esperando a ser alumbradas o recapituladas.

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  6. Antonio Escohotado, en la monumental Historia General de las Drogas, hace una interesante reconstrucción del proceso por el cuál en cierto momento histórico las Administraciones Públicas facilitaron más la distribución de heroina y obstaculizaron más la de cannabis. Supongo que si Escohotado fuera adicto a la heroina, no podría haber escrito semejante obra...

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  7. Queda claro que la mafia del gobierno español metió la droga en nuestros barrios y pueblos para cargarse la lucha de la gente joven. Malditos asesinos corruptos.

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  8. Yo solo sé ... que me ha jodido la vida pero a base de bien.

    Jamás le perdáis el respeto a esta sustancia

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