martes, 5 de agosto de 2014

Carta al diputado comunista Eduardo Suárez, asesinado por los fascistas el 6 de agosto de 1.936 (*)

Querido Eduardo, tantos años después de tu paso por Tamaraceite acompañado del delegado del Gobierno, el socialista, Fernando Egea, el mismo día que te paraste en aquel coche en la casa consistorial, en la misma carretera general, donde te aguardaba el alcalde comunista, Juan Machado, el majorero, Matías López y los demás compañeros del municipio de San Lorenzo, que esperaban fieles tus ordenes.

Era una mañana calurosa de aquel julio de 1.936 y bajaste con tu mirada limpia por el pueblo inundado de almas desconcertadas, voces alzadas contra el fascismo, defensoras de la democracia, la república y la libertad. Tu voz sonó como siempre balsámica, como si no pasara nada, justa como tus actos y tu lucha eterna en defensa de la clase trabajadora.

Poco después y tras aconsejar tranquilidad, movilizarse de forma pacífica para evitar el golpe de estado, esperar noticias y resistir, partiste hacia Arucas, hacia esa parte de la historia de la que solo las personas honradas y justas forman parte. Te fuiste con gesto heroico hacia una muerte segura, tras la vil traición en las aguas de la Aldea de San Nicolás, los cañonazos del barco fascista, la detención en aquella cueva, la tortura, el consejo de guerra, el fusilamiento en el campo de tiro de La Isleta en ese agosto tan trágico.

Todo fue tan rápido Eduardo, que casi no hubo tiempo de rememorar tantos momentos de claridad, de felicidad y ternura revolucionaria, la misma que entregaste en tu lucha con las mujeres tabaqueras, con lo mejor de nuestro pueblo, en su batalla universal por la dignidad, la emancipación y la justicia.

Años después aquí seguimos tus mismos camaradas luchando, siempre en la fila digna del pueblo, esa que no se vende por nada. Ahora en 2.014, gobiernan los mismos que te asesinaron amigo, los mismos ladrones corruptos que masacraron a casi cuatro mil canarios que fueron fusilados, asesinados, desaparecidos en pozos, simas, fosas y cunetas.

Los herederos de esos criminales que masacraban a nuestra gente en jornadas laborales esclavistas, los que ejercían el derecho de pernada sobre nuestras mujeres, quienes no respetaban la edad, haciendo trabajar desde el amanecer hasta la noche a nuestros chiquillos y chiquillas.

En estos días Eduardo, estos asesinos han aprendido a matar de otra forma, se han hecho según dicen, “demócratas de toda la vida”. Siguen los dictados de la mafia financiera internacional, de este criminal sistema capitalista, para masacrarnos con reformas, recortes sociales, privatizaciones, saqueos permanentes del patrimonio público para llenarse los bolsillos, sin importarles una mierda que solo en dos años se hayan suicidado más de cuatro mil personas en el estado español por razones económicas, que tres millones de niños estén pasando hambre y bajo el umbral del empobrecimiento extremo, que seis millones de personas no tengan trabajo, que nuestros jóvenes tengan que emigrar, que seamos la vergüenza del mundo al estar gobernados por ladrones.

Si Eduardo, los mismos criminales manejan ahora los hilos de un estado en manos de empresarios y banqueros delincuentes, ni siquiera podemos sacar los huesos de nuestros muertos de las fosas comunes, ya que los jueces del régimen español nos lo prohíben. Una de esas fosas está en el cementerio de Las Palmas, donde hay enterrados más de ochenta republicanos asesinados por los fascistas, los mismos que a ti te asesinaron. Ni siquiera nos permiten tener una tumba donde ponerles flores rojas y hablan de que esto es una democracia. Nos cierran puertas a las víctimas del franquismo, a las familias de quienes sufrieron el horror, la tortura y la muerte. 

Tú inmensa lucha, el sacrificio, tu gran ejemplo, ahora son más necesarios que nunca, queda gente luchadora, organizaciones y personas que no agachan la cabeza por un sobre de dinero corrupto, robado, saqueado de nuestra sanidad, de nuestra educación, de nuestros servicios sociales.

La esperanza sigue aflorando y viene con brisa revolucionaria, la misma de aquel agosto donde partiste para siempre acribillado a balazos, para formar parte de esa vanguardia universal, la que nunca tuvo ni tendrá nada que perder, la que hace historia y libera a los pueblos de la opresión capitalista.

(*) Artículo escrito para el acto homenaje a Eduardo Suárez y Fernando Egea, organizado por el Partido Comunista del Pueblo Canario el 6 de agosto de 2014.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

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