sábado, 5 de abril de 2014

Señores del PP en Canarias no queremos su "fiesta de la sangre"

La mala costumbre de la violencia suele estar asociada a comportamientos, gustos y aficiones sanguinarias. Hay muchas formas de violentar la vida, no solo es un puro y duro acto terrorista como pegar un tiro en la nuca, poner un coche bomba o reventar los depósitos de agua de toda una ciudad.

Ese terror institucionalizado parte la mayoría de las veces del estado y se estructura desde gobiernos que desarrollan políticas contra la ciudadanía, para beneficio exclusivo de bandas corruptas de banqueros, empresarios millonarios y políticos sin escrúpulos, dispuestos a todo, a lo que sea, para llenarse los bolsillos, recortando derechos, modificando constituciones para poder cortarle el cuello a las personas humildes, privatizando servicios públicos, robando impunemente, promoviendo desahucios de millones de familias de sus viviendas, batiendo tristes récords de desempleo, hambre infantil, familias sin ingresos, cientos de miles de enfermos dependientes muertos por retirarles las ayudas y un largo etcétera de abusos de poder, injusticias, masacres humanitarias, suicidios masivos por razones económicas, con el único objetivo de llenar bolsillos y corromper la democracia.

Esta depredadora violencia no solo la ejercen contra la gente que sufre sus constantes pelotazos y tramas corruptas, sino también contra los animales no humanos, financiando con dinero público espectáculos tan vergonzosos y dantescos como las corridas de toros, una tradición terrorífica que en el régimen español goza de la “graciosa” aceptación del partido gobernante, que la disfruta puro en boca, después de almorzar en un restaurante de cinco tenedores a cargo del erario público, como no podía ser menos.

En Canarias tenemos la suerte de contar con una Ley de Protección de los Animales que aunque no es perfecta y debería perfeccionarse mucho, prohíbe expresamente esta bochornosa, españolista y vomitiva “Fiesta Nacional”, que consiste en torturar hasta la muerte a nobles animales, clavándoles banderillas, estocándolos desde un caballo, haciéndolos desangrar, sufrir inmensamente, para que al final el cobarde, machista y ceñido torero le hunda una espada en el corazón, entre gritos de una cada vez menos abundante afición enfervorizada y ansiosa de sangre.

El PP canario a través de su secretario general, Asier Antona, ha pedido estos días en varios medios de comunicación isleños, la “recuperación” de esta brutal actividad, sin un mínimo de rubor, tal como suele hacer este partido cuando se trata de joderle la vida a la ciudadanía, con la típica prepotencia de su jefe plenipotenciario el ministro petrolero Soria, más conocido como el “macho Soria” en distintos medios y sectores de la llamada “sociedad canaria”.

Esta petición de imponer su particular “fiesta de la sangre” en Canarias, define a la perfección el respeto por la vida que tiene el PP, el acatamiento de la idiosincrasia de nuestro pueblo, que ha rechazado históricamente esta masacre contra animales inocentes, donde tuvieron que cerrar las plazas porque el público no acudía, llenando sus sangrientas gradas con guardias civiles, policías, militares y otras representaciones del desagradable y bufado aroma patrio de la colonia.

Recuerdo su último intento en Las Palmas de Gran Canaria, en una explanada de la Avenida de Escaleritas allá por los 90, donde montaron una plaza móvil que fue rodeada por cientos de canarios/as con pancartas y gritos contra los toreros, a los que les fastidiamos su tarde de gloria, teniendo que desmontarla y embarcarla apresuradamente para tierras peninsulares a los pocos días.

Señores y señoras del PP canario, en estas islas masacradas no queremos sus fiestas sanguinarias.

Antona, dedícate a solucionar los graves y constantes escándalos de tu partido, no nos traigas más miseria humana, más dolor, más tristeza. Te coges un avión y te marchas a Las Ventas si quieres ver sufrir animales inocentes, te sobra el dinero, a nuestra gente no. Sobrevivimos con unos índices de desempleo históricos, con uno de cada tres niños y niñas en situación de hambre y malnutrición.

Menos mierda por favor, menos montajes para satisfacer mentes enfermas.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

3 comentarios:

  1. Paco, inspirado en tu artículo, Le he mandado esta nota a Asier Antona:

    Sr. Asier. No sé si es cierto, pero me han comentado esta mañana que existe una propuesta por parte del PP para reintroducir las corridas de toros en Canarias. Toda tradición debe ser revisada críticamente a la luz de la evolución cognitiva de la humanidad. El momento evolutivo invita a no promover ningún tipo de violencia ni ensalzamiento de la supremacía humana sobre el resto de las especies. Recuerde que ya tenemos suficientes evidencias para no dudar que el paradigma biocéntrico debe desplazar, por el bien de todos, al antropocéntrico. Reconozco que la tauromaquia es una larga y antigua tradición, pero la ablación de clítoris también lo es, y la lapidación de mujeres también lo es. Tal vez usted vea belleza y adecuación en el toreo. Pero piense que la otras tradiciones que he nombrado (ablación, lapidación) también son vistas como adecuadas y justas por quienes las practican. Sin embargo todas las tradiciones pueden ser revisadas y sus practicantes pueden evolucionar cognitiva, moral, social y afectivamente. No porque una actividad sea tradicional y arraigada culturalmente, significa que sea adecuada, justa, bella, desde un punto punto de vista constantemente actualizado. Piense en el impacto que a largo plazo tendrá que las nuevas generaciones sigan aprendiendo que los animales pueden ser masacrables para satisfacer el hedonismo humano. Por otra parte, carece de fundamento el argumento según el cual las razas de toros se mantienen gracias a la tauromaquia. Es como decir que los pocos linces que quedan se conservarán jugando al tiro al blanco con ellos, o que las especies de gatos domésticos destinadas al sacrificio serán las que más éxito comercial tendrán. Sí, en torno a los toros se genera riqueza económica. Pero de nada sirve la riqueza económica si esta contribuye a un congelamiento o retroceso de la prosperidad mental y la salud emocional. ¿Usted se imagina que una sociedad esté constituida por personas que exigen ver morir a animales para sentirse un poco mejor?. Esa sería, y es una sociedad insana. En tal caso ¿Por qué tendríamos que considerar aceptable criar toros para matarlos en las plazas y no considerar aceptable criar perros para matarlos en los parques públicos?. Ninguna ley puede imponer que un animal sea más amado que otro. Le propongo que utilice su DEA, que le acredita para investigar, en investigar ampliamente todo lo concerniente a la evolución de la cultura, la evolución de las relaciones interespecíficas (entre distintas especies), el papel del biocentrismo en la sostenibilidad social y ambiental, las actuales tendencias en concepción de los derechos de los animales, etcétera. Es decir, una investigación completa, no tendenciosa, detenida, detallada, bajo criterios científicos, sin anticipar conclusiones. Eso debe hacer un político, cuando pretende realzar o avalar su autoridad política mediante sus logros académicas y científicos. Mi hipótesis, y es sólo una hipótesis, es que siendo político y siendo científico, usted mismo refutaría la tesis de que la tauromaquia debe expandirse y perpetuarse. Pero nada se puede anticipar, hasta que usted no realice esa investigación. ¿La realizará?.

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  2. Amigo David. Más claro imposible. Un abrazo fraterno.

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  3. Hola Paco. Con tus artículos creas unas ondas, cuyo impulsos nos mueven más allá del estancamiento. Aún en la tormenta, y sobre todo en la tormenta, que siga ese faro encendido. Abrazos.

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