jueves, 5 de diciembre de 2013

La Constitución y aquella mujer triste, desesperada, al borde del suicidio

(…) Y cuando brilla el sol la pena tiene un resplandor y es como del color de alguna calle en que llovió y cuando brilla el sol la pena tiene un resplandor y es como del color de alguna calle en que llovió.
 
Manuel García – La pena vuela
 
Ella lloraba delante de mi triste mesa, decía que esto nunca cambiaría, que no había comida en casa, que su hijita este año no tendría regalos de Reyes, que recurrirían a la Casa de Galicia en Las Palmas de Gran Canaria, para conseguir algún juguete de segunda mano. Entre lágrimas comentaba que le destrozaba ver a su marido cada día en casa sin trabajo, triste, mustio, aburrido, encerrado entre cuatro paredes, cuando hace unos años estaba siempre ocupado, reparando tuberías, cañerías rotas o instalando las lujosas griferías financiadas por la mafia de la burbuja inmobiliaria.
 
Los lindos ojos de esta mujer todavía bella, buena madre, comprometida, enamorada hasta la medula de su compañero, irradiaban una tristeza que hacía tiempo no veía, unas pupilas desesperadas que solo había observado en añejos reportajes televisivos sobre países lejanos y gente destrozada, en lo que llamábamos erróneamente “tercer mundo”. La encrucijada del otro lado del mar, que no era más que esa parte empobrecida y saqueada de la madre tierra, donde la gentuza enriquecida y criminal del capital hacían lo que ahora hacen en el estado español: desnudarnos, robarnos, quitarnos todo, hasta la dignidad, para que personitas maravillosas como esta noble compañera se vean destrozadas, sin nada, hablándome esta mañana gris de suicidios, de quitarse la vida, hasta que en ese momento negro, en el preciso instante del abandono, le llegaba la risa de ese trocito de vida que salió de su vientre, ese retoño en flor, clavel, rosa purpura de sueños mágicos, esa maravillosa hijita de 8 años que la hacía aferrarse a su desgraciada vida.
 
A pocos metros y mientras la compa se iba llorosa, observé por la ventana a unos operarios que engalanaban el obelisco homenaje a la Constitución, ella no se dio ni cuenta, andaba sola entre la gente, miraba al suelo, aferrada a los sueños rotos de unas temporales ayudas sociales, del banco de alimentos, que hacen de tapadera de un régimen asesino por naturaleza. Se alejaba en la inmensidad de una ciudad vencida, en manos de seres del mal, los mismos que dieron la orden a los empleados de Parques y Jardines para que plantaran flores de pascua, preparando el elitista y lustroso acto, para que la casta política junto a la apestosa oligarquía española, celebren como cada año en soledad, sin la presencia del pueblo, este ensangrentado y hambriento 6 de diciembre, el más triste aniversario de la Carta Magna. La mujer se perdió entre la multitud, yo no dejé de observarla, andaba cabizbaja, la flores rojas de la Navidad se erguían entre el brumoso tráfico, humo de coches, el sabor amargo de una urbe de color marrón, tirando al blanco y negro de los años de la anterior dictadura.
 

Niñ@s de cualquier lugar desamparados por estados corruptos

8 comentarios:

  1. Joder Pakillo!! Me has hecho llorar. Tenemos que acabar con tanta mierda, con esta gentuza del sobre, estos mafiosos asquerosos del Partido Podrido que conducen a nuestro pueblo a la inminente muerte. No lo permitamos, nos queda la dinamita que enterró Domingo Valencia en aquel barranco de Casa Ayala. NO PASARÁN CAMARADA.

    Seve

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  2. Y cada vez hay más...y más...y muchos de nosotros que pensamos que son dramas de otros y que aún nos queda algún privilegio de esa clase media fantasma...nos cubrimos con mantas por la noche, tiritando, con los pies como duras piedras, congelados...y con la sola lumbre de una cuenta corriente flaca, que un día no dará para comer; no dará para pagar hipotecas, no dará para nada. Y en la calle, empezaremos a sentarnos en las estaciones de trenes, con cuatro bolsas que son nuestra vida hasta que una patada honda nos lleve a dormir en lo cajeros de esos mismos bancos asesinos, que nos han robado todo . Hasta que nos vuelvan a echar de allí, y de allá, y del otro lado, porque estorbamos en toda partes. Nos mirarán con recelo y se apartarán de nuestro lado por si les pegamos alguna enfermedad o parásitos, o porque no oleremos a jabón o porque seremos vergüenza... Porque ya no somos ni unos nadie...
    Esperanza queda, pero tenemos que dejar de ser hipócritas para tornarnos verdaderamente solidarios (hasta con nosotros mismos). Volver a retomar lo humano y dejar tanta falsedad que nos separa y nos confunde........Eso nos hará más fuertes.
    Gracias por tus letras tan llenas de verdad, amargura pero con luz de futuro.
    Un beso grande y solidario,

    Marta
    ("Hasta la victoria siempre"...¿pero cuándo?)

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  3. Muchas gracias Seve y Marta por tan interesantes comentarios, que no son más que parte de la misma reflexión sobre la situación de nuestro pueblo, de nuestros hermanos y hermanas que sufren la barbarie generada por este gobierno y un sistema político-económico putrefacto.

    Ya saben bien que este humilde blog también es de ustedes y de todas las personas de buena voluntad que no conciben las injusticias.

    Un abrazo inmenso.

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  4. Entrañable artículo. Gran belleza de interpretación de una realidad, por desgracia, tan nefasta. Pero gente como tú siembran la esperanza de que otro mundo es posible. Mi más estimado agradecimiento, amigo, un abrazo.

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  5. Solo puedo decirte, gracias, porque con tus palabras y la de las personas que leen lo que escribes,siento que todavía hay esperanza.Hay díaS que cuando bajo a la calle y escucho ciertos comentarios, me escandalizo y me repliego sobre mi misma, hay muchas gente que se niega a ver la realidad y no solo eso, que defienden a los que nos estan quitando TODO.Tu artículo, es una muestra sobrecogedora de la gran tragedia personal que estamos viviendo o viendo en familias cercanas.

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    1. Muchas gracias por tu comentario Pilar. Estimula a seguir en esta lucha por el amor y la justicia. Un fuerte abrazo.

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