jueves, 8 de agosto de 2013

Cuando hasta la infancia rechaza a la casta política y al gobierno del saqueo

Resulta ciertamente preocupante que según un reciente estudio los niños y niñas del estado español renuncien a ejercer de políticos/as cuando sean mayores. Esto viene a demostrar a ciencia cierta que vivimos en el país de los robos, de la corrupción política, de las privatizaciones salvajes, del empobrecimiento generalizado, del desempleo, de los desahucios, de la desesperación de todo un pueblo en manos de una calaña, a la que todavía alguna persona ingenua sigue llamando “representantes de la ciudadanía”.
 
No viene al caso pero esta investigación me recuerda a los suicidios masivos de menores entre la población indígena de los inuit en Canadá o los hopi en los Estados Unidos, donde la degradación y la persecución impuesta por los corruptos  y crueles gobiernos norteamericanos, ha conducido a estos pueblos al casi total desarraigo, al alcoholismo generalizado y a una perdida progresiva de su cultura e identidad.
 
Los chiquillos y las chiquillas son los seres más sinceros/as de la especie humana, por eso este dato resulta estremecedor, demoledor, vergonzoso, que una ralea impresentable nos haya conducido a esta lamentable situación, donde hasta la gente menuda piensa de esta forma al ver como se roba todo lo público, como saquean, como apalean a la gente honrada usando a sus esbirros policiales, como han destruido un estado para beneficio de unos pocos sicarios del sobre, la prebenda y el puro fascismo.
 
Una de mis hijas fue entrevistada por Canarias Radio la Autonómica este jueves de agosto sobre este tema en el Paseo de Las Canteras, con solo 7 años no entiende bien lo que está pasando, solo observa de reojo en algún telediario que vemos los mayores los permanentes escándalos de corrupción política, la brutal represión policial en casi todas las manifestaciones contra los recortes del inmundo gobierno, al tal Bárcenas con el dedo levantado, al presidente Rajoy tartamudeando y mintiendo ante las preguntas de la oposición o los periodistas, a un tal Hernando “el bocazas”, diciendo que no hay hambre infantil en España, a un sin número de sinvergüenzas que ofenden cada vez que abren sus asquerosas bocas.
 
La chiquilla si ambages y con el micro delante que le llenaba toda su carita, dijo que “cuando fuera grande quería ser veterinaria para ayudar a los animales”, a lo que la reportera le insistió que porqué no quería ser política de mayor. Ella le dijo muy seria “porque hacen mucho mal”.
 
Esta contundente frase que comparten la mayoría de los niños y niñas del estado, víctimas de las reformas de esta panda siniestra, refleja desde la voz de la santa inocencia una realidad como un templo medieval. Estos bandidos, estos presuntos (por no decir otra cosa) delincuentes de guante blanco están haciendo sobre todo mucho mal, generando dolor a millones de familias con sus políticas, obligando a tirarse de los puentes, a afilar los cuchillos para cortarse las venas o prendiendo los mecheros de las miles de personas que se están suicidando por razones económicas, provocando un verdadero genocidio que tiene nombres y apellidos de sus directos responsables.
 
Hernando “el bocazas”, Rajoy, el jeque repsoliano de cuyo nombre no quiero acordarme, Cospedal, Gallardón, Botella, Aznar, Aguirre, Margallo y otros/as barones y baronesas del PP, están ahora disfrutando de sus yates y chalés de lujo junto al mar o en las sierras del caciquismo ancestral con derecho de pernada y “Brigadas del Amanecer”. Les importa una mierda el inmenso sufrimiento de la mayoría de su propio pueblo, todo lo contrario, ya hacen cábalas junto a la inmunda mafia de la Unión Europea y el FMI de la “lagarta” Lagarde, para bajarnos todavía más los sueldos y robarnos los escasos derechos que nos quedan.
 
Al menos los chiquillos y chiquillas ya saben con que tipo de escoria se la están jugando, ahora falta que la inmensa mayoría de la población sepa que ya no es cuestión de cada 4 años votar religiosamente para elegir a los mismos zánganos, poceros y señoronas teñidas de rubio, que la alternativa debe ir más allá: ¡O ellos o nosotros! ¡Ya está bien de abusos de poder! ¡Insurrección popular o barbarie! ¡Dimisión del gobierno y generación de un nuevo proceso constituyente donde el pueblo sea el indiscutible protagonista!
 
Si no tomamos esa honrosa bandera de la verdadera revolución, si no nos lanzamos a las calles y nos quitamos los miedos, estaremos condenando a millones de niños y niñas a vivir para siempre en la miseria, a ser esclavos/as de por vida de esta gentuza, a trabajar por un sueldo miserable en sus particulares Eurovegas del narco o limpiando el culo de la oligarquía.
 
Si lo permitimos seremos para la historia y para el recuerdo de las generaciones futuras, el ejemplo más cruel y vergonzoso de cobardía y servilismo a una casta corrupta.
 
 

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