domingo, 28 de abril de 2013

La "marca España" nos roba hasta el oxigeno

En Alcazar de San Juan (Ciudad Real) los pacientes con terapia respiratoria en sus domicilios recibieron la pasada semana una carta del gobierno de la ultra católica y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, donde se les comunicaba que en 15 días les dejarán sin aire, sin oxigeno que respirar, debido a los recortes salvajes de esta personaje de sainete del tardofranquismo, bien casada con uno de los dueños de la empresa de sanidad privada más potente y multimillonaria del estado español.
 
Estas personas con graves patologías pulmonares verán con pena y desesperación cómo se llevan de sus casas los equipos, las bombonas tan necesarias para tener una mínima calidad de vida, ya que según esta siniestra notificación “no son pacientes económicamente rentables”, al parecer porque la empresa privada Linde Médica, que opera en el sector desde 2012, tomó la unilateral decisión de que el uso que hacen del mismo es inferior al que recomiendan los facultativos.
 
De nuevo son los más débiles y desprotegidos los que sufren los abusos y recortes de la casta gobernante, siempre al servicio de las empresas privadas que les financian las elecciones y otros vicios, en una dinámica inhumana y vergonzosa, donde la prebenda y el amiguismo presiden unas relaciones esperpénticas, que avergüenzan a la honrada y empobrecida ciudadanía que sufre para llegar a fin de mes.
 
Las facciosas medidas de austeridad que promueve la mafiosa troika y que aplican a rajatabla los sumisos y corruptos gobiernos europeos, atacan directamente al corazón de los derechos humanos más elementales, generando un verdadero saqueo de todo lo público, que es regalado a precio de costo a empresas privadas sin escrúpulos, buenos amigos y familiares de los que ejercen el poder con mano de hierro, sobres y cuentas corrientes en paraísos fiscales repletas de dinero negro.
 
La obsesión por cumplir los objetivos del déficit de personajes como esta oscura dama de peineta y misa diaria, les hace siempre recortar los derechos de los de abajo, los discapacitados, las personas humildes de los remotos pueblos de Castilla-La Mancha, a los que intentan suprimir los servicios de urgencia, los enfermos oncológicos a los que retiran los equipos de radioterapia y branquiterapia, los niños y niñas con necesidades educativas especiales, las personas desahuciadas y que viven en la extrema pobreza.
 
Esta impresentable presidenta decidió este verano quitar el aire acondicionado, dejar sin agua mineral a los pacientes ingresados en los hospitales de la comunidad autónoma que gobierna, entre otras caciquiles medidas, de las que presume entre sus aristocráticos correligionarios de partido, generando un proceso privatizador de instalaciones y recursos sanitarios públicos sin precedentes en la historia de España, condenando a millones de personas a depender de especuladores que viven del negocio del dolor, del sufrimiento, de la enfermedad y de la muerte.
 
La "marca España" de la que presume esta tradicional señorona de sonrisa falsa y su sobrecogido partido, ha provocado en apenas año y medio de gobierno unos recortes y reformas que se están cargando del todo el estado del bienestar, empobreciendo a todo un pueblo, donde, según Cáritas, más de 3 millones de ciudadanos están al borde de la exclusión social y 10 millones sobreviven bajo el umbral de la pobreza.
 
Un insensible gobierno promotor de una Reforma Laboral que ha provocado la pérdida de más de un 30% de poder adquisitivo en los salarios, millones de despidos y un aumento del desempleo, que está a punto de llegar a los 6,5 millones de personas sin casi ninguna esperanza de encontrar trabajo algún día.
 
La gente joven ya supera la cifra récord de un 57,22% de paro y desde el gobierno sé estimula, como única salida, la emigración forzada, marcharse y dejar todo, familiares y amigos, para iniciar una nueva vida en cualquier otro país del norte europeo si no quieren morirse de hambre, convirtiendo a este sector de población, junto al de los mayores de 50 años, en el más castigado por esta inventada y premeditada crisis capitalista, que solo beneficia a las mafias, a la delincuencia de guante blanco, a los millonarios y a los políticos corruptos.
 
La miseria y el hambre parecen ser el destino de millones de ciudadanos y ciudadanas del estado español, en una situación de caos político-institucional y corrupción sin parangón, donde una elite minoritaria vive en la absoluta opulencia, mientras la mayoría sobrevive sin casi ningún ingreso y una gran parte de la población recurre a instituciones de beneficencia para poder alimentarse.
 
Datos estremecedores que contrastan con el espectacular y escandaloso enriquecimiento de las elites políticas, financieras y monopolistas, que se forran pescando en el río revuelto de esta falsa que llaman crisis, que parece que viene muy bien a estos sectores oligárquicos, en un país que ahora mismo es el noveno del mundo en número de millonarios, que declaran unos ingresos anuales de más de un millón de dólares, mientras el 70% de la población que tiene la suerte de trabajar no supera los 800 euros mensuales.
 
Los promotores de la "marca España" no se cortan ni les importa que ya un 25% de la población infantil esté pasando hambre, ni recortar el subsidio de desempleo o las pensiones de las personas mayores, medidas que serán inminentes en los próximos meses en aras de agradar a la fascista Ángela Merkel y sus sicarios de la troika.
 
Organizaciones humanitarias como Cáritas y Unicef, nos anuncian que miles de niños y niñas sufren de hambre y malnutrición en Extremadura, Andalucía, Canarias, Murcia, etc., al cargarse sus gobiernos autonómicos las becas de comedor, quitándoles de un plumazo la única comida equilibrada del día, dándose numerosos desmayos en horas de clase por no haber cenado ni desayunado.
 
Pero ni esta hambruna infantil ni los más de 15 suicidios diarios por razones económicas parecen importar al gobierno del pasmado presidente y sus mariachis. Su respuesta es endurecer los recortes, anunciar más privatizaciones, subir impuestos, bajar salarios, recortar gasto social, invirtiendo un 97% del dinero de las pensiones en pagar deudas que ellos mismos han generado con sus orgías del despilfarro, el expolio, los pelotazos y la corrupción, dando pie a uno de los mayores desastres humanitarios de la historia del sur de Europa.
 
Una política suicida que solo beneficia a la casta vinculada al poder, a sus familiares y amigos de la empresa privada, los mismos que aparecen en esas anotaciones contables, que financian esta siniestra “marca” de listillos encorbatados que ahogan y matan de hambre a nuestro pueblo.
 

1 comentario:

  1. La marca de Caín, de la traición a todo un pueblo por parte de una casta insaciable.

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