domingo, 17 de febrero de 2013

La traición de los gobiernos españoles sobre el pueblo saharaui

La venta de la dictadura franquista y la posterior ilegal ocupación del Sahara Occidental, por la genocida monarquía marroquí, constituyó una de las mayores vergüenzas de la historia de la humanidad, donde se sometió a todo un pueblo a los dictados de un régimen tiránico, que ha asesinado y torturado a miles de defensores de la identidad y la independencia del pueblo saharaui.
 
Este genocidio ha contado con el respaldo de los sucesivos gobiernos españoles, desde la etapa negra de los franquistas Adolfo Suárez y Calvo Sotelo, a los hipócritas y falsos gritos de “¡Sahara Libre!” o “¡Polisario Vencerá!” de Felipe González,  en sus actos electorales, con los que pescó buenos votos de gente de la izquierda, así como las posteriores legislaturas del ultraderechista Aznar o el neoliberal y vendido Zapatero. Todos sin excepción traicionaron a un pueblo acorralado, víctima de brutales medidas represivas, por parte de los sátrapas reyes marroquíes, “hermanos” y grandes amigos del rey de España.
 
Actualmente el sobrecogido presidente Rajoy, promueve las inversiones empresariales en este país invasor, haciendo alarde de su total complicidad con esta sanguinaria dictadura alauita, además de un absoluto apoyo a sus represivas acciones, donde infinidad de saharauis sufren todo tipo de abusos, torturas, maltrato físico y psicológico, mientras la patética comunidad internacional mira para otro lado.
 
Las recientes y durísimas condenas en el macro juicio de Rabat a los 24 detenidos saharauis de “Gdeim Izik”, con 7 cadenas perpetuas y varias penas de más de 30 años, vienen a definir en pocas palabras la vergonzosa represión sobre este heroico pueblo, que sigue luchando contracorriente por la libertad de su patria, entregando lo mejor de sus vidas para recuperar un territorio ocupado por fuerzas criminales, que fue vendido por la España más corrupta, abandonado a su suerte para sufrir una de las mayores injusticias de la historia.
 
Estos días conocí por casualidad a un compañero saharaui con una grave discapacidad, que con los ojos irritados por las lágrimas me decía que la lucha por la independencia del Sahara sería hasta el final, hasta el martirio si no liberaban a su patria del fascista invasor. Este joven afincado en su exilio en tierras canarias, trasmite cada día con mucho amor a sus hijos ese afán de lucha, esa conciencia rebelde, que llevan en la sangre todas las personas que sin tregua defienden la libertad y la justicia de su gente.
 
La traición española al pueblo saharaui se fraguó en el franquismo para continuar en la “democracia” del sobre, se traduce entre otras vergonzosas acciones y favores en la construcción de un macro chalé en Tánger de 2,5 millones de euros, en primera línea de playa por parte de Felipe González, muy cerca de una de las mansiones de su amigo el sátrapa Mohamed VI. Viendo las fotos de este caserón del "cuervo ingenuo" me vinieron a la mente aquellos mítines electorales, donde junto a Alfonso Guerra, casi siempre terminaba puño en alto dando vivas a la causa saharaui. Algo me removió las tripas, algo así como un asco repentino hacia quienes mienten para sacar rédito y tajada electoral. Recordé el último mitin político de Rubalcaba en Tenerife, donde varios activistas abrieron una pancarta solidaria con la causa saharaui, que posteriormente fueron desalojados a golpes, con la participación boxística del concejal lagunero, un tal Abreu y sus violentos puñetazos sobre personas que se manifestaban pacíficamente.
 
El miedo de los partidos del bipartidismo español a quienes luchan con nobleza sin pedir nada a cambio, sin poner la mano para recibir sobres y entregando sus vidas en defensa de la dignidad y los derechos de su pueblo. Justas acciones de estos héroes y heroínas como Aminatu Haidar, no parecen entrar en los parámetros estrictamente monetarios de quienes se dedican a la política para enriquecerse.
 
Los condenados a cadena perpetua, las personas torturadas, las mujeres violadas por la fuerzas de ocupación marroquíes, los niños y las niñas que nacen en medio del fuego del desierto allá en Tinduf, les importan una mierda a quienes usan la política para chupar del bote. La admirada lucha titánica de este pueblo no está en la agenda de los traidores, prefieren seguir recortando, financiando los desmanes de la corrupta banca, aplastando los derechos de millones de personas que son víctimas en su propio país de sus saqueos, privatizaciones, desahucios, reformas constitucionales y otros pelotazos.
 
Pase lo que pase la inmensa lucha del pueblo saharaui se alzará por encima de la basura de gobernantes y reyes corruptos. La historia siempre absolverá a quienes no tienen nada que perder y se lanzan al maravilloso vacío de la conciencia y el amor revolucionario, pero jamás perdonará a los que han permitido y permiten que se masacre a millones de personas inocentes, que sufren la criminal ocupación de un territorio soberano, invadido a sangre y fuego.
 

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