martes, 4 de diciembre de 2012

Gentuza de bien

La sanidad pública vendida a los amigos y familiares de un gobierno entregado al saqueo, que destruye con mano de hierro la educación, las ayudas a la dependencia, la cultura, la investigación científica, los servicios sociales, generando cada día despidos y privatizaciones masivas en forma de regalos a especuladores, colocando al estado español a la altura de cualquier país africano donde se muere la gente por hambre.
 
Dice el títere del poder financiero más conocido por presidente Rajoy, que la “gente de bien” apoya sus políticas, que no secundan manifestaciones, que se quedan en casa mientras desmantelan nuestros derechos históricos, tranquilos en sus sofás viendo el partido de fútbol o la telebasura cotidiana.
 
Esta gentuza que despide a millones de trabajadores, precariza el empleo, desahucia y provoca suicidios de personas desesperadas, no descansará hasta convertirnos en esclavos a su servicio. Una morralla que tiene enchufada a media familia en puestos relevantes de la administración pública ganando inmorales pastones, que no concibe que la clase trabajadora pueda vivir dignamente, con derechos y servicios públicos gratuitos, que garanticen un mañana esperanzador y en condiciones para las generaciones futuras.
 
La verdadera gente de bien vive en los barrios, pueblos y ciudades más humildes, lucha cada día para llegar a fin de mes, engrosa las cifras vergonzantes del desempleo, sufren cuando suena el timbre de la puerta por si llega la policía y los agentes judiciales para expulsarlos de sus casas. No conocen de lujos y corruptelas políticas y viven al día preocupados porque sus hijos no pasen hambre. La gente de bien no sabe de pelotazos, de robos del erario público, simplemente resiste el brutal embate del capitalismo salvaje, esperando que esta putrefacta marea azul fascista no se los lleve un día por delante.
 
La gentuza de bien en cambio vive del cuento y se codea con sus corruptas altezas, mamándose todo lo que huela a dinero, pisoteando los derechos del pueblo trabajador para seguir haciéndose millonarios a costa de lo que sea, incluso de la indigencia y la muerte de las personas más desfavorecidas. Son escoria porque solo piensan en sus intereses personales y en los de su asquerosa casta insaciable. Les jode mucho que no pensemos como ellos y no les rindamos pleitesía y alabemos sus robos cotidianos. Les fastidia sobre manera que luchemos por cambiar el estado de las cosas, que sigamos siendo papel contra tijera y que nuestra lucha sea hasta la victoria o la muerte.
 
Esta batalla será larga, sin tregua y la honradez acabará imponiéndose más temprano que tarde a la delincuencia organizada de guante blanco. La verdadera gente de bien acabará encarcelando a los ladrones, que serán juzgados por la soberana e implacable justicia del pueblo.
 
O ellos o nosotros.
 
 
Menos mal que existen los que no tienen nada que perder

2 comentarios:

  1. Suscribo todo lo que dices.
    Muy buen artículo.
    Saludos.

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  2. Muchas gracias Amanda por tu comentario. Un abrazo.

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