sábado, 10 de noviembre de 2012

Se precisan canciones para amanecer

Si fuera cantautor no dejaría de componer, de hacer música contra la mafia gobernante testaferra de la delincuencia financiera. Cambiaría cuerdas por sacos de balas con acordes y arpegios de claridad, para enfrentar esta desolación, la brutal tristeza que invade las calles, las plazas y los bulevares inundados de rostros desesperados. Una oscuridad aderezada con recortes sociales, privatizaciones, suicidios, desahucios y esbirros uniformados reprimiendo y torturando a quien se sale del rebaño.

¿Qué cantan los poetas? Decía la canción. ¿Qué cantan los cantautores en estos tiempos terribles? Preguntan las millones de personas que sufren las consecuencias de las políticas fascistas de los responsables de esta estafa de crisis. Son necesarias hoy más que nunca guerrilleras, guerrilleros alzados con guitarras y poemas de luz en cada plaza, conciertos y coros combativos para terminar de una vez con este sistema asesino.

No queremos Sabinas que componen himnos para partidos ultraderechistas, ni parásitos mentirosos que nos trasmitieron una imagen y unas canciones falsas para luego venderse al poder. Se precisan voces nuevas, comprometidas como las de Víctor Jara, Silvio Rodríguez, el genio Zitarrosa, el canto esdrújulo de Viglietti o esa voz inmensa de la negra Sosa. Cantores rebeldes y no entregados a las órdenes de sus amos, que se juntan para pedir “democracia” en países que están a miles de kilómetros y no para exigir el fin de esta dictadura, de este régimen que genera tres suicidios diarios en el país de las maravillas de monarcas, principitos, señoronas de peineta, lideresas fascistas y un presidente títere de los usureros de la banca.

Son momentos donde la creatividad está en cada esquina esperando sola, buscando colores y esperanza, motivos para que la conviertan en canciones, que recorran como pájaros encantados cada rincón de las conciencias, mover el mundo como en otras épocas de luchas a muerte por un mundo mejor. No hay nada que perder y todo que ganar y son necesarias esas guitarras que no se duerman esperando el alba, guitarras jóvenes y viejas, con las cuerdas arrugadas pero sonoras como los gritos de guerra del Che en la Quebrada del Yuro, como Paco Ibáñez en el Olimpia de París acogiendo a parte del exilio antifranquista, la voz limpia de Raimon cantando “Al vent” y levantando del asiento a centenares de estudiantes en la Complutense de aquel mayo del 68.

Se precisan canciones para amanecer. No permitamos que la oscuridad nos domine y nos oprima la vida condenándonos al abismo. Tiene que llover, tiene que llover a cantaros, todos y todas lo sabemos y en esa lluvia los ríos y barrancos crecerán hasta inundar los palacios donde habitan los tiranos. Esos seres indignos que no podrán jamás vencer la poesía, el libre pensamiento, derrotar esos trazos mágicos que flotan eternos en nuestros corazones libertarios, las notas perdidas que esperan ser compuestas y convertidas en simientes y trovas en el claro de la luna.


No hay comentarios:

Publicar un comentario