viernes, 9 de noviembre de 2012

El genocidio legislado revienta casas y vidas

(...) Del presente y futuro deseado. Sin ningún compromiso con el mundo. Como si todo fuese este segundo. Cual si todo naciera con mis labios. Cual si todo muriera con mis labios...

Silvio Rodríguez - Al final de la segunda luna

Cuando Amaia Egaña caía desde su ventana en Barakaldo contempló en pocos segundos todo lo que fue su vida. Escapaba del terror implantado por sucesivos gobiernos corruptos, por una mafia financiera culpable de casi medio millón de desahucios en pocos años en todo el estado español. A un par de miles de kilómetros otra mujer descansaba en su tienda de campaña tras casi una semana en huelga de hambre allá en Tenerife. Los mismos ladrones con distinto collar la dejaron tirada en la calle, sin alternativas pero con unas ganas inmensas de luchar. Las dos heroicas mujeres nos mostraron el camino, cada una a su manera, igual de respetables y encomiables sus decisiones. Ambas no guiaron entre los vericuetos insalvables de la lucha y las dos, igual de grandes, como han sido siempre las mujeres que luchan, forman parte ahora de lo mejor de nuestra historia. Heroínas casi anónimas que nos marcan la senda de la victoria o la muerte.
 
Quitarle la casa a una persona es robarle su universo, su espacio vital, el lugar donde ha criado a sus hijos, donde ha vivido momentos de felicidad, de tristeza, de amor, de pasión y soledad. Un infinito de muebles, caricias, paredes, besos, ventanas y techos inyectados de claridad, de sueños robados cuando el mafioso de turno firma la denuncia para especular con las viviendas robadas a los empobrecidos, para venderlas o subastarlas a precio de costo al mejor postor, al mejor ladrón, entre la carroña que se aprovecha de la miseria humana para hacerse millonarios.
 
Usureros apoyados por políticos con el beso untado de dinero fácil son los culpables de estos crímenes de lesa humanidad. Una chusma que tendrá algún día que ser juzgada en un tribunal internacional de derechos humanos por genocidio, al permitir una leyes inhumanas que han dejado tiradas en las calles a familias a enteras, a personas mayores, a niños pequeños, a discapacitados sacados en camilla entre violentos policías, porrazos, gritos, insultos y golpes, contra quienes heroicamente han salido a las calles con el objetivo de parar tantas injusticias.
 
Ahora las muertes masivas, las conocidas y anunciadas en los medios de desinformación del régimen, también las que se han tapado y ocultado para que no nos enteremos de este nuevo genocidio del capitalismo europeo de la troika, el BCE, el sanguinario FMI y sus gobiernos títeres. Cientos, quizás miles se han colgado o tirado de un puente, se han disparado o se han marchado a un lugar mágico para en la puesta de sol tomarse un tarro de pastillas mezcladas con ron. Desaparecer a velocidad de vértigo en la caída o lentamente huyendo de la inmensa crueldad que supone que te conduzcan a un callejón sin salida. Que unos pocos asesinos millonarios sonrían a las cámaras mientras anuncian nuevos recortes y despidos masivos, que los brotes verdes manchados de sangre sigan beneficiando y enriqueciendo a los de siempre.

Los mismos que ahora se reúnen para, según dicen, “buscar una solución al problema de los desahucios” ¿Ahora cabrones? Después de tantas muertes y familias abandonadas en las calles a su suerte. Ahora vienen como padres de la patria en nombre del "partido único" a “salvar” a las miles de familias por desahuciar de sus hogares. ¡Así no señores!  no nos vale, porque las medidas que van a tomar serán meras tapaderas, para quedar bien con quienes les pagan las elecciones y les financian ilegalmente sus partidos.
 
 

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