lunes, 1 de octubre de 2012

La estrategia de la criminalización en la democracia secuestrada

Desde que ETA anunció el abandono de la lucha armada la derecha cavernaria sigue descolocada, confundida y dispuesta a buscar nuevos cabezas de turco. Se trata de criminalizar a la sociedad civil organizada y en lucha, a todo movimiento que proponga una salida democrática y en paz a una “crisis” inventada en los despachos de las grandes fortunas. Por eso reprimen y detienen a personas que se movilizan y manifiestan, aplicándoles todo el peso de la ley (de su ley), respaldados por parte de una judicatura heredera del antiguo régimen y una vergonzosa troupe mediática al servicio del poder político y financiero. La idea es generar una imagen reprobable ante la opinión pública de personas pacíficas y honradas, convertirlas en radicales violentos, en criminales, en gentuza que disfruta rompiéndolo todo, transformándolos por obra y gracia de sus burdas y chapuceras manipulaciones en los “nuevos violentos” de la era Rajoy.
 
Lo más grave de todo esto es que nos puede tocar a cualquiera, basta que decidamos ir a una manifestación pacífica y le plantemos cara a una policía extralimitada en sus formas y métodos represivos, que como hemos visto en Madrid la pasada semana aporrea, patalea, pega puñetazos, cabezazos y mete a supuestos infiltrados para reventar manifestaciones pacíficas, provocando esas vergonzosas cargas que ha visto el mundo entero, para asombro de toda persona que siga creyendo en la democracia y la libertad.
 
Nunca el PP movilizó su aparataje de propaganda por la muerte de millones de niños y niñas en la parte empobrecida del planeta, ni por la muerte de obreros de la construcción por falta de medidas de seguridad en el trabajo, jamás pusieron el grito en el cielo por las redes de trata de blancas sustentadas por mafiosos del juego, que esclavizan de por vida a mujeres, en muchos casos menores de edad, para el negocio de la prostitución. En cambio si han sabido sacar buena tajada de ciertos conflictos políticos, volcándose como paladines de la "gente de bien" en contra de los "malos de la pelicula".
 
Ahora buscan desesperados rentabilizar mientras criminalizan, acosados por la desacreditación y el desprestigio generado entre la mayoría de la ciudadanía del estado español, tratan de ganar votos inculpando a la gente del 25S, del 15M, de Stop Desahucios, de sindicatos de clase, de amedrentar a quien lucha, en una búsqueda apresurada, casi una huida hacia delante, que quizá degenere tristemente en los primeros presos políticos no vascos del partido del fallecido Manuel Fraga Iribarne. Personas detenidas y encarceladas que no han matado a nadie, que en su mayoría no han vulnerado la ley, que solo se han manifestado y les tocó la mala suerte de que los inflara a ostias el antidisturbios de turno, que presuntamente les metieran piedras en su mochila, tal como denuncian varios de los detenidos, y los acusaran de darle una galleta al “frágil” polizonte o cualquier otra acusación en muchos casos sin pruebas ni testigos, tal como sabían inventar muy bien los grises y la guardia civil del franquismo.
 
Oscuro panorama nos espera con estos vergonzosos “métodos” que vulneran convenciones internacionales de derechos humanos y hasta la propia Constitución. La “fiesta de la democracia”, perdón, de la represión ha comenzado, nadie que piense distinto al gobierno podrá librarse, solo basta que te preparen la próxima encerrona o que al oscuro policía o dirigente del PP se les ocurra joderte la vida.
 
 
La fiesta de la democracia

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