jueves, 20 de septiembre de 2012

El espíritu de la traición

Después de las reuniones de los dos líderes de CC.OO y UGT con la presidenta Merkel y con el rey Borbón, parece que todo ha cambiado, que ese otoño caliente que se avecinaba se ha quedado en casi nada, al menos desde las prioridades de estas dos amarillistas centrales sindicales. Nos quedan afortunadamente las acciones previstas de los sindicatos de clase como el SAT andaluz y de organizaciones como “En Pie” o el “15M”, con la iniciativa del 25S ante el Congreso de los Diputados. Da la impresión de que a Toxo y Méndez les pararon los pies, que voces autorizadas y poderosas, les han hablado de la retirada de las subvenciones, de la necesidad de preservar el sistema, de evitar el temido separatismo. No ha sido difícil convencerlos y ese cariñoso tirón de orejas les ha hecho visualizar “el inmenso peligro de una sublevación popular”, que la gente salga masivamente a las calles indignada contra este régimen represor y generador de miseria y hambre.

Allí estaban todos entre abrazos y besamanos en el velatorio del ex comunista Santiago Carrillo, el llamado espíritu de la transición “democrática” (¿o era traición a las víctimas del franquismo?) lo quieren de nuevo recuperar los que firmaron una monarquía parlamentaria sin que los torturadores y asesinos pagaran el inmenso daño que hicieron a cientos de miles de republicanas/os. Ahora no hay tanques tomando las calles (al menos por ahora), pero millones de personas lo pasan muy mal, son víctimas del despilfarro y del enriquecimiento ilícito de una casta insaciable que habla de “democracia”, de “tolerancia”, de “libertades”, de “medidas dolorosas pero necesarias”, que generan desempleo masivo, suicidios, desahucios de familias humildes, privatización de servicios esenciales como la sanidad y la educación, una infancia desnutrida y bajo el umbral de la pobreza que ya casi llega a los tres millones ¿Qué más quieren de nosotras/os? Solo falta que nos pongan cadenas y nos condenen a ser sus esclavas/os, que trabajemos de gratis en sus particulares galeras y cortijos bajo el yugo de los señoritos y caciques.
Seremos 6 millones de paradas/os en 2013 y esta cifra no moviliza ni radicaliza a los sindicatos cercanos al poder, se limitan a hacer de bomberos apagafuegos revolucionarios, tratan de evitar por todos los medios que la indignación tome las calles y saque de sus palacios a tantos seres dañinos y sin escrúpulos, que se les juzgue por alta traición, por mentir a su pueblo en falseados programas electorales, por jugar con las vidas de millones de trabajadoras/es, que ya no sabemos qué hacer, que vivimos en la incertidumbre de si en unos meses vamos a tener trabajo, si tendremos que robar o revolver en la basura para alimentar a nuestras/os hijas/os.
El discurso del poder, del gobierno, de la monarquía, de una oposición ultra blanda, de los sindicatos vendidos y de partidos de una supuesta izquierda que no está a la altura de las circunstancias, trata de engañar a la clase trabajadora, de amedrentar, de paralizar cualquier intento de confrontación con quienes nos están enterrando en vida, aquellos que suprimen derechos sociales y laborales conseguidos durante cientos de años de luchas populares.
Nos mienten mientras ellos viven como reyes, con grandes sueldazos, con prebendas y favores que la gente de la calle no imaginamos, por eso se unen todos cuando dimite o se muere uno de ellos, entonces son todos amigos, amigas, dejan a un lado las diferencias, las disputas, las ideologías y se juntan para recordar “lo bien que lo han hecho”, durante tantos años en esta democracia secuestrada por quienes mueven los hilos del imperio del dinero.
Un nuevo espíritu recorre sus lujosos despachos, palacetes y ministerios, el espíritu de sus privilegios ancestrales, el espíritu de los recortes y reformas a costa del sufrimiento del pueblo. Una nueva transición está en marcha, el objetivo es perpetuar en el poder a los que hacen política exclusivamente para preservar sus intereses millonarios.

1 comentario:

  1. Buen artículo. Efectivamente, fue una traición, no una verdadera transición democrática.

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