jueves, 5 de julio de 2012

Copago sanitario en la simiocracia española

La factura por cuatro medicinas con receta que hace un par de meses me costaba 4 euros, ascendía ahora a 21 euros. El farmacéutico indignado despotricaba del PP y me decía que estos tipejos tenían todos sanidad privada, que las medicinas las tenían cubiertas por sus sueldazos y sus sucios trapicheos amparados en el poder político. Más allá una pareja de unos sesenta años levantaba la voz y decían “que les parecía vergonzoso que tuvieran que pagar impuestos y encima abonar las medicinas necesarias para el equilibrio de su salud”. El hombre visiblemente molesto se preguntaba “¿que para que servía el puto copago sanitario si no era para enriquecer a especuladores y ladrones?". Con los ojos encendidos y ensangrentados de rabia miraba a su alrededor y gritaba, “que esta democracia era un engendro hecho a la medida de las grandes fortunas y de unos políticos medradores y corruptos, sin escrúpulos para cobrarle las medicinas a los pensionistas y a los parados”.

Casi cuando me iba de esta farmacia ubicada en el centro de Las Palmas de Gran Canaria, el mismo empleado atendió a una señora de casi 80 años que traía sus recetas envueltas en un raído papel de regalo, lentamente las colocó sobre el mostrador en un ritual ordenado y metódico que se notaba lo venía haciendo durante muchos años. Al rato y cuando le hicieron la cuenta le salía todo 74 euros. Esta mujer con cara amable y sencilla dijo que no podía pagar esa cantidad aunque sus dolencias fueran crónicas y graves, que su pensión era de escasamente 300 euros y que con ese dinero tenía que mantener a su hijo desempleado y sin prestación. El amable farmacéutico no sabía que hacer, solo la miraba desconcertado y a la pobre vieja se le salieron las lagrimas mientras decía: “¿mi niño si me gasto el dinero en estas medicinas como voy a poder comer este mes?”. Al final entre varios clientes y el propio empleado le pagamos la factura y se marchó cabizbaja, avergonzada y triste, consciente de que tendría que abandonar sus tratamientos por no poder asumir el famoso copago impuesto por un gobierno de millonarios insensibles.

Las risas y bromas incoherentes y surrealistas de la ministra de sanidad Ana Matos (buen apellido para el cargo que ocupa) en sus intervenciones públicas, atentan contra las millones de personas que sufrimos sus recortes para beneficio de sus buenos amigos de la sanidad privada. Ella y su partido se pasan por el forro más sucio de sus indignidades los derechos constitucionales de millones de ciudadan@s. Les importa un bledo que ya existan en el estado español niñ@s con desnutrición, multitud de familias bajo el umbral de la pobreza y cientos de miles de desahucios cada año. Todo esto les da igual y nos obligan a pagar unas medicinas que ya financiamos con nuestros impuestos, simplemente para hacerle el juego a la mafia insaciable del BCE y a la imperialista Unión Europea, encabezada por la nueva Fuhrer del Cuarto Reich, Ángela Merkel, testaferra siniestra del poder económico.

El presidente Rajoy, su incompetente ministra Matos y el resto de su vergonzoso gobierno, están traspasando todos los límites y como dice mucha gente esto va tener que estallar por algún lado. Ellos lo saben y por eso están dotando con millones de euros en material antidisturbios a todas las comisarías españolas (para eso si hay dinero). Son conscientes de que van a aumentar las muertes por una inadecuada atención sanitaria victima de los recortes salvajes, que muchas personas no podrán pagar las medicinas y sentirán la terrible impotencia de ver como sus hij@s o sus mayores mueran por no tener el dinero suficiente para acceder a la medicación.

La sanidad que estos sinvergüenzas disfrazados de demócratas nos están robando debe ser gratuita. Es un derecho humano fundamental de toda la gente que la hemos construido y defendido con uñas y dientes en años de luchas sociales a sangre y fuego en cada rincón del estado.

Debemos alzarnos, rebelarnos por esa señora indefensa, por las millones de personas mayores, por el futuro de nuestros hij@s, por tantas familias que sufren inmensas necesidades, por una sanidad pública para todos y todas. No permitamos que políticos vendidos y especuladores de la sanidad privada se adueñen de algo tan importante para nuestras vidas.


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