domingo, 22 de abril de 2012

Periodismo servilista y criminalización

Gran parte de los medios de comunicación dan verdadera grima. La manipulación de sus noticias y la charanga de pseudoprofesionales del periodismo que colaboran en este esperpento justifican esta vergüenza mediática. Personajes en algunos casos sin titulación y otros con la carrera de ciencias de la información en el bolsillo, dispuestos para hacerle el juego al poder establecido y venderse al mejor postor.

Uno que sin ser un experto escribe sin cobrar cuando puede para denunciar situaciones injustas y difundir la lucha por un mundo mejor, le alucina que exista gente que pueda caer tan bajo. Está claro que me podrán decir que el periodismo es un trabajo y que hay que regirse por lo que ordena y manda el patrón de turno, pero carajo existen afortunadamente honrosas excepciones de plumillas que aunque estén en nómina de estos sinvergüenzas siguen teniendo dignidad, imponiendo su profesionalidad sobre la maraña y la mentira orquestada para sacar las castañas del fuego a tantos especuladores. Me viene a la mente la coherencia del periodista canario ya fallecido, Rafael Morales, un hombre comprometido que siempre irradió dignidad y solidaridad con las personas desfavorecidas.

El ejemplo de Rafael lo siguen muy pocos en esta tierra y prefieren regirse por otras formas de actuar basadas en muchos casos en mentir descaradamente, en tergiversar cada noticia y en algunos casos en criminalizar a personas que luchan. Esto mismo nos pasó a varios activistas de la izquierda canaria con unos reporteros de La Provincia/DLP, que por asistir a una conferencia legal, en los locales de un sindicato legal e impartida por una organización legal, cuya temática era la realidad política de Euskal Herria, nos sacaron en primera página un año después de dicho evento, con el titular “ETA BUSCA CANARIOS”, dando nuestros nombres, apellidos, lugar de trabajo y otros datos sobre nuestras vidas, que sobre la marcha fueron publicados en páginas web y foros de ultraderecha, neonazis y policías rencorosos, poniendo nuestros nombres en el ojo del huracán del fascismo. Estos hechos están denunciados por varias de las personas injuriadas, que han sufrido en sus carnes el desempleo y la persecución en sus trabajos por culpa de esta falseada información.

Estos días parte de los responsables de este escarnio han sido despedidos de su periódico y la verdad que me ha dado verdadera tristeza, que no asco, leer al director de un medio digital canario poniéndolos como víctimas de la dirección de este periódico, como grandes profesionales, etc., etc. El corporativismo, por llamarlo de alguna forma, se hace presente y estos mismos que ahora escriben apoyando a estos colegas de profesión, no dijeron nada cuando nos criminalizaron y nos acusaron con mentiras y falsedades, haciendo mucho daño a nuestra imagen y a nuestra trayectoria personal, laboral y social. Fueron incapaces de salir públicamente para decirles en su caras que existe una ética profesional, que no vale todo para vender periódicos. Tan solo un periodista en activo en aquellos momentos, Juan García Luján, mostró un enorme gesto de solidaridad en su blog “Somos nadie”, manifestando que conocía a todas las personas difamadas y que no era cierto lo que decía la información de La Provincia/DLP, que eramos gente pacífica, feministas, ecologistas, sindicalistas y luchadores por la solidaridad entre los pueblos, que no teníamos metralletas guardadas bajo el colchón de nuestros humildes hogares.

Lo más grave y surrealista de todo esto no es que el autor de este difamante reportaje y la directora del medio que lo autorizó se hayan podido equivocar, lo verdaderamente vergonzoso es que no hayan retirado esa información de la página web de este periódico varios años después, ignorando nuestras demandas por escrito, por buro fax y por la vía jurídica, cuando han sido perfectamente conscientes del daño que nos han hecho, sobre todo a personas que desde la publicación de esta falsedad periodística no han conseguido trabajo o han tenido problemas en su vida personal y laboral.

El lingüista norteamericano, Noam Chomski, elaboró las 10 técnicas para la manipulación mediática: distraer, diferir, acusar, manejar las emociones, decir y no decir... en una palabra, desinformar, dándole al público la ilusión de estar siendo informado de todo. Es la estrategia de la tergiversación que los grandes medios de comunicación emplean. Es muy interesante leer algunas con calma para entender a quienes viven del engaño y la mentira:

* La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

* Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

* Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

* Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

Sobran los comentarios, el daño ya está hecho y ahora solo queda que la historia ponga a cada uno en su lugar, por un lado una serie de personajes que han manipulado la realidad para hacernos daño y por otro personas que no tenemos nada que perder, solo avanzar hacia terrenos de coherencia y dignidad.



2 comentarios:

  1. Estimado Francisco. Al igual que te dije en la conversación que mantuvimos en tamaimos.com, me admira la dignidad y la coherencia que has manifestado tú y que han manifestado el resto de compañeros perjudicados por este caso de periodismo basura. Cuenta con nosotros para dar difusión a cuantas ideas, convocatorias, acciones, etc. sean necesarias para hacer avanzar esta causa de dignidad, libertad y justicia. Un abrazo en la distancia.

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  2. Estimado Agustín. Muchas gracias por tu apoyo y solidaridad y de toda la gente de Tamaimos. Esta lucha por la dignidad va más allá de los que sufrimos este atentado a nuestros derechos, ha trascendido las fronteras de nuestra tierra y lo verdaderamente importante es que se conozca para que hechos tan graves no vuelvan a suceder. Un abrazo muy grande.

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