sábado, 10 de marzo de 2012

Víctimas de primera y de segunda. La parte oscura de la historia

Pilar Manjón, la Presidenta de la Asociación 11M Afectados del Terrorismo, ha dicho estos días en una entrevista con los lectores de Público, que “parece que las víctimas sólo pueden tener un color político”. Lo afirmó cansada ante la vergonzosa actitud de la derecha que gobierna este país, que considera de segunda clase a los familiares de este brutal atentado aún sin esclarecer, donde murieron cientos de obreros que iban en lo trenes de la muerte a sus trabajos aquel triste marzo en Madrid.

Para este gobierno del PP y para el anterior del PSOE las víctimas del terrorismo no son del mismo calibre, pesa más ser policía, militar o cargo público de estos partidos neo liberales, que un humilde trabajador que es masacrado por unas bombas de dudosa procedencia, que como en Londres y las Torres Gemelas de New York, tienen toda la pinta de ser provocadas por los propios servicios de inteligencia gringo-sionistas, para seguir consolidando esta dictadura del capital sobre la mayoría de la humanidad. Cayéndole el marrón a personas que seguramente ni siquiera estuvieron allí el día de los atentados y que en su mayoría eran colaboradores de la policía. Musulmanes que ahora mismo están presos en el campo de concentración y exterminio de Guantanamo, en alguna prisión clandestina pagada con los fondos reservados del Pentágono o en las masificadas cárceles españolas.

Las lagunas jurídicas en este famoso juicio del 11M fueron inmensas y todavía quedan por esclarecer numerosos aspectos, como quien colocó las mochilas-bomba en los trenes o la famosa y misteriosa inmolación de los supuestos guerrilleros integristas en aquel piso de la localidad madrileña de Leganés. Seguramente algún día se sabrá toda la verdad y ya será tarde para juzgar a los verdaderos asesinos de tanta gente inocente, causantes de una verdadera catástrofe humanitaria y del sufrimiento ilimitado de tantas familias.

Ahora la asociación de Pilar sufre la burla y el desprecio, entre otros, de personajes tan siniestros y ultra derechistas como la presidenta de la Comunidad de Madrid, la lidereza Esperanza Aguirre, habitual contertulia en medios de comunicación de la derecha cavernaria a los que subvenciona con dinero público.

Lo que le sucede a esta admirada mujer llamada Pilar Manjón y al resto de familias de las víctimas del 11M, le pasa también a las familias de los asesinados por el franquismo. Unos y otros continúan sin obtener el merecido reconocimiento histórico, se les sigue negando el pan y la sal desde unos gobiernos en manos de personajes que ejercen su papel político en defensa de millonarios, bancos y corporaciones. Financiando con millones de euros a las asociaciones de víctimas de ETA, configurando uno de los mayores escarnios y vergonzosos agravios de un estado de pandereta, programas del corazón, recortes sociales, pelotazos y brutales corridas de toros.

Esta igualdad que debería existir en el baremo de los apoyos y subvenciones a las asociaciones de víctimas del terrorismo, se las pasan por el forro unos gobiernos compinches de las mayores potencias terroristas del planeta. Por eso siguen ninguneando a unas familias con unas heridas abiertas que avergüenzan a las personas de bien de la Madre Tierra, que sangran y reclaman justicia a los cuatro vientos de la historia.



La manipulación de unos atentados "terroristas"

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