martes, 27 de marzo de 2012

29 de marzo de lluvia, temblores, sangre y lucha

En aquellos tiempos no existían las hipotecas, ni los trabajos fijos, ni siquiera tenían coche o móviles de última generación. Aquella gente vivía humildemente y luchaban cada día contra la brutal explotación de los poderosos, que trataban a los trabajadores como esclavos y les pagaban una basura por una jornada laboral, que comenzaba de madrugada y terminaba cuando anochecía.

La Huelga General del 29 de marzo tiene otros argumentos pero el fondo es el mismo que en los tiempos del golpe de estado franquista. La clase trabajadora sigue sufriendo el expolio del capital, ahora con otras formulas igual de siniestras, que nos sumergen en tiempos difíciles de reformas laborales, recortes salvajes y desahucios de personas humildes, que desesperadas pierden sus viviendas a manos de una banca sin escrúpulos.

No tengo dudas para hacer la huelga de este jueves aunque sea el único que la secunda en mi lugar de trabajo. Me mueven muchos motivos para enfrentar esta vergonzosa reforma que nos hace retroceder en derechos más de 40 años, que suprime consecuciones sociales históricas, entregándonos a una patronal depredadora, que ahora puede despedirte cuando le apetezca, reducir sueldos, dejando desamparados en la legislación laboral a toda persona que dependa de un salario para vivir dignamente.

Otro 29 de marzo pero del año 1937 fusilaron en Gran Canaria a mi abuelo el sindicalista, Pancho González, por defender los derechos de l@s trabajador@s. Los disparos sonaron a las 4 de la tarde en el Campo de Tiro de La Isleta, dedos fascistas apretaron el gatillo del odio asesinando al alcalde de San Lorenzo, el humilde albañil, Juan Machado y a otros tres hombres inocentes, todos vinculados a la lucha obrera y defensores de honrados jornaleros, de aparceras que esclavizadas sufrían los abusos de los caciques, de un pueblo que sufría los abusos de incultos terratenientes, que ejercían el asqueroso derecho de pernada sobre las vecinas más bellas en su humilde y triste noche de bodas.

Si fuera un conformista más con lo establecido, un cobarde rastrero y decidiera no secundar esta necesaria Huelga General, se me caería la cara de vergüenza recordando a mi abuelo y a tantas personas que entregaron su vida luchando por la libertad, la justicia y la democracia. Seres de luz y fraternidad que nos contemplan desde la historia, que no tenían nada, solo sus manos para trabajar y sus puños alzados para luchar hasta la muerte por los derechos que ahora nos quieren robar.

2 comentarios:

  1. Va pal facebook querido amigo Paco. Salud...........

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  2. Muchas gracias Antonio. Un fuerte abrazo amigo y camarada. Salud y Rebeldía!

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