jueves, 16 de febrero de 2012

El BBVA desaloja a Manuela

La "democracia" española desahucia a gente humilde que simplemente no pueden pagar sus hipotecas, mandan a sus esbirros a desalojar a personas que llevan muchos años viviendo en sus casas, no se dan alternativas que den soluciones a esta expropiación de la dignidad, solo policías anti disturbios apaleando, empujando, provocando. Agentes judiciales sin escrúpulos ni sentimientos invaden algo tan íntimo como tu propia casa, se quedan con los muebles, con esas paredes que vieron crecer a tus hij@s y se lo entregan a la banca para que especulen y lo vendan al mejor postor para seguir llenando sus cuentas con dinero manchado de sangre.

El BBVA expulsa Manuela entre lagrimas, una pobre mujer sin posibilidades de seguir pagando a estos poderosos señores feudales del siglo XXI, mientras los gobiernos antes del PSOE y ahora del PP no tienen ni un mínimo de respeto y sensibilidad con seres indefensos ante el poder del dinero. Delincuentes con corbata venden humo en esta estafa de crisis y les importa un bledo donde pueda ir ahora esta pobre señora, respaldada y apoyada por sus vecinos, que se enfrentan a la policía del sistema que "hace su trabajo" descargando su odio sobre gente honrada, mientras en los tribunales dejan impunes a ladrones de cuello alto que roban, prevarican y quedan libres forrados de dinero y avaricia. Sonrientes y abrazados por sus aliados salen de los juicios orgullosos de haber robado sin que les caiga ni una puta condena.

Ahora quien sabe donde andará Manuela, seguramente en casa de amigos, de alguna familia compasiva, inundada de tristeza tras perder parte de su universo vital.

Mañana seguramente nos tocará a cualquiera de nosotros, cuando suceda posiblemente ya será tarde si no luchamos desde ahora y nos solidarizamos con las victimas de esta pandilla siniestra. La gente de bien que dicen algunos picatostes, ministros caducos o presidentes de gobierno son capos y ladrones que visten en Carolina Herrera o Armani, que presumen desde sus coches oficiales de hombres y mujeres justos, personajes sin sentimientos que solo piensan en el poder y el crecimiento desmedido de sus riquezas.

La gente de bien no vive en los barrios enriquecidos, les roban sus casas, malviven con pensiones o prestaciones de mierda o engrosan las listas de personas desempleadas, recortan sus derechos, privatizan servicios que les pertenecen por ley. Sonríen todavía a pesar de tanta desolación.

Manuela desde la tormenta estoy contigo, siente mi abrazo fraternal que te llega de las Islas Canarias, donde también gran parte de nuestro pueblo sufre de la misma rapiña, de la misma tristeza, del mismo expolio.


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