jueves, 22 de diciembre de 2011

Despedida de las flores

Allá flotaban las semillas en el aire como regalos sin nombre en nubes de tormenta. La vida pasó de repente como un torbellino donde viajaba entre banderas y flores. Soñaba amarrado al lado más oscuro de aquel muelle destruido y gaviotas moradas alumbraban el medio sol de la tarde. En esas sombras me oculté de nuevo entre rocas y algas desecadas escuchando la risa de gente feliz. Enamoradas brisas se perdieron en lo profundo del risco y los anillos se mezclaron con el mar, salados como los besos en madrugadas de otoño.

Todavía queda esa felicidad perseguida que galopa entre montañas infinitas, me llega y destroza el último silbido del viento entre tabaibas y luces.

Ya casi llegó la noche a la cabaña de madera y la araucaria despide flores y notas que solo se ven cuando duermes.

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