miércoles, 6 de julio de 2011

Reformas y saqueos

(…) Que tiemblen los que han obligado a mi pueblo a comer tunera. La hora de su derrota ha sonado.

Matías López Morales

Las primeras declaraciones de los miembros del Gobierno de Canarias tras la toma de posesión de Paulino Rivero hablan de recortes sociales. Tristes reformas según ellos necesarias para reflotar la economía y afrontar la crisis económica. Ninguno de este nuevo pacto PSOE-Coalición Canaria comenta nada de bajarse los sueldos, de suspender macroproyectos sin sentido como el Monumento en la montaña sagrada de Tindaya, autopistas y trenes a ninguna parte, nueva pista sin sentido en el Aeropuerto de Gran Canaria, el despilfarro de la Policía Canaria, la privatización progresiva de la sanidad, los servicios sociales y la educación. Todos tienen el mismo discurso, palabras calcadas en defensa de su altísimo nivel de vida, su status de privilegio, sus lujos caros, sus presuntos negocios amparados en sus cargos y la dolce vita de viajes en primera clase, cochazos, dietas, secretarias y una lujosa forma de vestir absolutamente inmoral ante un pueblo con más de 300.000 personas desempleadas, con miles de ancianos en la extrema pobreza, multitud de familias canarias sin esperanza de futuro que contemplan la frivolidad y la opulencia de una clase política al margen del pueblo, encerrada en una burbuja de hipocresía y mentiras.

Esta nueva etapa del Gobierno de Canarias es más de lo mismo pero con el agravante de seguir recortando derechos ciudadanos, reduciendo la plantilla docente en la zona del estado con más alto índice de fracaso escolar, ahorrándose dinero para seguir pagándose sus comidas fastuosas y potenciando el nivel de vida vergonzoso de estos defensores del sistema capitalista, la banca y las grandes fortunas. Políticos al servicio de los enriquecidos insensibles ante los problemas socioeconómicos de la mayoría de la población.

Una vez desalojadas a porrazos y patadas de los parques y plazas las acampadas de las personas indignadas en Canarias, la casta política se felicita de la acción programada desde los siniestros despachos del Ministerio del Interior, compinchados con la policía del régimen para “limpiar” la mala imagen que da un pueblo en lucha contra la corrupción política y los recortes sociales. Se avergüenzan de que la gente salga a la calle y les exijan que ya está bien de tanto saqueo, aprovechando la nocturnidad para reprimir y pisotear derechos fundamentales.

Esto no ha hecho más que empezar en el camino hacia una verdadera democracia. No podrán parar la lucha por la justicia y la libertad.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com/

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