jueves, 14 de octubre de 2010

La mirada de Frasquita

Fue muy duro para Frasquita encontrarse cara a cara con los que encarcelaron a su marido, los que le dieron trabajo en la sede de Falange para limpiarla cada mañana. Solía acompañarla y resultaba paradójico vernos allí. Ella la esposa de un comunista perseguido y yo nieto de represaliados por partida doble, con mi abuelo Pancho fusilado y acusado por aquella pandilla de asesinos. Recuerdo el olor a humedad y las sensaciones que percibía en aquel siniestro recinto, las lanzas, las banderas y las fotos de aquellos personajes que unos años antes habían arruinado la vida de mi familia y la de millones de personas en todo el estado español.

Ahora mirando atrás recuerdo aquellos ojos tan bellos, su mirada y la ternura de una mujer sufrida y castigada solo por ser la compañera de un revolucionario. La tengo siempre presente cuando en mi casa la percibo atenta, recorriendo cada espacio, cada lugar, cada sueño y no olvido tanto sufrimiento, tanta explotación y peticiones de favor al cacique del pueblo, defensor de los terratenientes dueños de las tierras, de los cultivos y de muchas de las casas donde vivían los trabajadores. Aquel personaje siniestro implicado en asesinatos y desapariciones de militantes de la izquierda no dejó nunca a mi abuelo ampliar su humilde casa, estaba presente en cada trámite, en cada gestión, supervisando para el fascismo toda esa negra burocracia sustentada en el crimen y la tortura.

Mi abuela nos daba un cariño inmenso, haciendo las veces de madre y nodriza de nuestros sueños. No admitía las injusticias y nos hablaba siempre en baja voz de la dignidad, de no agachar la cabeza ante nadie, de luchar por lo justo y de la bondad de ese Dios obrero en que ella creía y que, según nos decía, había dado su vida por un ejército de empobrecidos, prostitutas y desheredados.

Ella se nos fue una madrugada sin casi despedirse, con la mente trastocada por la enfermedad pero siempre con aquella mirada dulce, que todavía encuentro a veces en los ojos de mi hija y me vienen inmensos recuerdos de una infancia feliz, de risas, juegos y amor mucho amor, tanto como el que yo trato de dar ahora a los seres que más quiero.

El 12 de noviembre la recordaré también a ella y a mi tía Rosa García, mientras el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria homenajea a los fusilados de San Lorenzo, al padre de mi padre asesinado y también al de mi madre encarcelado y maltratado. A todos ellos los tendremos presentes con el alma llena de banderas, y no permitiremos que nadie emborrone su memoria, que falten el respeto a varias familias que hemos sufrido la maldad del fascismo con reivindicaciones ajenas a nuestros muertos.

Ese día el Parque de la Mayordomía en Tamaraceite será como dijo la presidenta de las Madres de Mayo, Hebe de Bonafini, “el lugar donde se produce el verdadero y único milagro de la resurrección (...) donde los primeros pasos tienen mucha profundidad cuando me pongo el pañuelo y me lo aprieto fuerte en la barbilla, es un abrazo, el abrazo de los treinta mil. La plaza es la lucha, la esperanza, los sueños, las ilusiones y la sangre de los tantos.”

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com/

2 comentarios:

  1. MUCHAS GRACIAS PACO, POR NOMBRAR Y PARANGONAR A LAS MADRES ARGENTINAS.... POR CIERTO SON LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO.... SE CONSTITUYERON EN FEBRERO DEL '77 COMO ASOCIACIÓN Y LUEGO SE BIFURCARON EN DOS MOVIMIENTOS.... UNO CON LAS MADRES QUE FUNDARON ESE MOVIMIENTO QUE SE LLAMA MADRES DE PLAZA DE MAYO LÍNEA FUNDADORA, Y EL OTRO MÁS PEQUEÑO QUE SE QUEDÓ CON EL NOMBRE, LA CASA Y TODO, QUE LIDERA SIEMPRE Y DESDE HACE 34 AÑOS LA MISMA PERSONA, SIN QUE TENGAN ELECCIONES, NI POSIBILIDAD DE REEMPLAZO -HEBE DE BONAFINI-.
    DE TODAS MANERAS, LAS MADRES EN SU CONJUNTO AUNQUE EN DOS MOVIMIENTOS, SON EL ESPEJO DE LA LUCHA DE TODO UN PUEBLO, QUE NUNCA DEJÓ DE LUCHAR, NI AÚN EN DICTADURA.....

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  2. Muchas gracias a ti por tu interesante comentario. Lo cierto es que todas las madres tienen mucho que decir sobre la soledad y el sufrimiento. Son semillas de luz enmedio de tanta desolación. Un gran abrazo.

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