jueves, 19 de noviembre de 2009

INFILTRADOS

Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.

Cuarta Declaración de la Selva Lacandona

Se meten, trepan, conspiran, se afilian a organizaciones sociales, partidos, sindicatos con el único fin de robar, de sacar tajada económica, de pisotear derechos de los más débiles, de pisar cabezas, de amenazar. Son los infiltrados, los que sin ideología de ningún tipo se introducen como bichos en las manzanas para pudrirlas por dentro, para devorarlas hasta que no quede nada y luego colarse en otra organización con el mismo objetivo, para secarla, para corromperla, para beneficiarse entre comilonas diarias, rayas de coca y licores en terrazas públicas de zonas céntricas, acompañados, cuando hay que tratar el próximo pelotazo, por políticos y empresarios corruptos.

Son la vergüenza de la lucha popular que sigue instalada en una indigna parte del movimiento obrero. Son las mafias del enchufe y “el como va lo mío”, las corruptelas a cambio de favores personales, poltronas y colocaciones familiares S.A., que campan a sus anchas en instituciones, en Comités de Empresa y Juntas de Personal de ciertas administraciones públicas. Un cáncer difícil de curar con métodos convencionales, una metástasis social que necesita una verdadera revolución interna de coherencia y honradez, para acabar con ese narcotráfico de favores, amiguismos, bisnes y mamoneos varios.

Hoy en día hay mucha gente con honradez en los movimientos sociales, pero estos garbanzos negros hacen que la mayoría de las personas duden de los sindicatos, de los partidos políticos y piensen que todo es lo mismo, que esto es el carnaval del trapicheo, del toma el dinero y corre antes de que nos pillen. Por ello se hace necesaria una nueva forma de ver la lucha por el cambio social, siempre desde premisas al servicio del pueblo, sin tramas corruptas, haciendo una política por y para la clase trabajadora, honrada, limpia, democrática y transparente. Hay honrosas excepciones y las podemos ver en algunos sitios, desde representantes públicos que dejan todo por dignidad y vuelven a ser ciudadanos de a pie, a políticos atípicos que trabajan para el pueblo, para las clases populares, creando municipios con servicios para todos y todas, con una política social y cultural participativa y abierta a la comunidad. Siempre que hablo de esto me acuerdo de Aguimes y la valiosa labor de la gente de Roque Aguayro y su alcalde, Antonio Morales, todo un ejemplo de honradez y de buen hacer al servicio de la ciudadanía.

Será posible el sur? Se preguntaba Mercedes Sosa en una de sus inolvidables canciones, será posible la esperanza de un cambio en los movimientos sociales y revolucionarios? La creación de filtros contra infiltrados corruptos y la expulsión inmediata ante cualquier sospecha de irregularidades? Yo creo que si es posible y que daríamos un gran paso hacia esa transformación social por el que muchos, muchas luchamos sin pedir nada a cambio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario