martes, 16 de junio de 2009

NO CONTACTADOS

Viven en lugares aislados, comulgan cada día con la selva y sus maravillas, recorren parajes donde casi no han pisado los seres humanos, árboles gigántes los escoltan en su peregrinar en busca de frutos, caza, material para sus humildes hogares. De entre todos lo pueblos indígenas, más de un centenar vive sin contacto con el mundo exterior, son los pueblos no contactados. Su vida es una permanente huida: escapan de las invasiones de los colonos, madereras, petroleras y terratenientes, sufren la muerte de sus amigos, de sus familiares a manos de seres sin escrúpulos, padecen enfermedades letales para las que sus cuerpos no han desarrollado defensas, masacres que se silencian por los medios de comunicación y por la hipocresía de la comunidad internacional.

Cada uno de estos pueblos sostiene una cosmovisión única e irremplazable, con su lengua, su cultura, sus conocimientos sobre la madre tierra, sobre la historia de una parte de la humanidad que en este mundo moderno desconocemos totalmente. Son los pueblos más vulnerables del planeta, los indefensos ante el poder de las multinacionales que como Repsol, Endesa y otras arrasan su universo con el único objetivo de ganar mucho dinero.

Según la organización internacional Survival solo en Perú hay unos 15 pueblos no contactados, entre los que se encuentran los cacataibo, los nanti, los mashco-piro y los murunahua. Todos sufren un acoso brutal por parte de empresas petroleras y de extracción de gas, así como la creciente presión de la tala ilegal en sus territorios. A esto se suma el enorme riesgo de que el contacto con no indígenas traiga consigo enfermedades para las que no poseen inmunidad y que podrían exterminarlos por completo. Un líder indígena amazónico ha calificado esta situación como "un proceso de agresión igual o peor al que han vivido desde hace más de 500 años los indígenas de la selva amazónica".

Precisamente en Perú su gobierno ha abierto en 2007 el 70% de la Amazonia a las prospecciones petrolíferas a dos compañías petroleras, Barret Resources y Repsol-YPF, si la misma que quiere extraer petroleo de aguas canarias. Este gobierno corrupto y amigo del capital ya les ha autorizado a entrar en zonas remotas de esta inmensa selva para que busquen petróleo, precisamente lugares habitados por estos pueblos aislados voluntariamente. El impacto de estas actividades sobre los indígenas va a ser mortal, como ha venido sucediendo cada vez que se invaden sus tierras. Survival nos recuerda que ya en los años ochenta, un pueblo nahua, hasta entonces no contactado, vió morir a la mitad de su comunidad tras una exploración petrolifera en sus tierras y como consecuencia de la gripe, resfriados y otras infecciones respiratorias contra las cuales no tenían inmunidad. Una suerte similar podrían correr otros pueblos indígenas aislados, en Brasil, Paraguay, Ecuador, Colombia, las Islas Andamán en la India y la isla de Nueva Guinea.

Survival lucha por todos ellos sin descanso, ha logrado que se reconozcan legalmente las tierras de pueblos tan masacrados como los yanomami de Brasil-Venezuela, los bosquinamos de Bostwana y otros muchos que se aferran a su universo como la única salida para seguir siendo libres y sobrevivir al impacto de los intereses y el genocidio, promovido por empresas con las que convivimos cotidianamente y sin saber nada de estos asesinatos llenamos nuestros depositos en sus gasolineras, consumimos la energía que nos llega por el cableado eléctrico, vemos su publicidad, casi siempre muy ecológica en televisión. Empresas que están matando, torturando, arrasando selvas enteras para seguir llenándose sus bolsillos con dinero manchado de sangre indígena.

Estos pueblos aislados tienen todo el derecho a vivir en paz en sus tierras, elegir su propio modo de vida, a pesar de que algunas personas piensen que son reliquias de la Edad de Piedra y que están condenados a desaparecer, la historia nos demuestra que no es así, que puede haber esperanza para que existan humanos en el planeta en armonía con la naturaleza, en una Tierra que no hemos heredado de nuestros padres, la tenemos prestada de nuestros hijos.

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