lunes, 11 de marzo de 2019

Súbditos de la miseria humana o besaculos de la oligarquía

"Señores, no estén tan contentos con la derrota (de Hitler). Porque aunque el mundo se haya puesto en pie y haya detenido al Bastardo, la Puta que lo parió está caliente de nuevo"

Bertold Brecht

Una calle para dos de los empresarios más poderosos de Canarias, los Hermanos Domínguez, dueños de Hiperdino y de los macrocentros comerciales La Arenas y Los Alisios, entre otros negocios, precisamente este último emporio del consumo se construyó en Tamaraceite destruyendo suelo agrícola de primer nivel, arrasando por parte de la identidad de todo un pueblo, que ha visto como en menos de un año no queda nada de lo que fue un paisaje libre de construcciones y pelotazos.

El grupo de gobierno de “izquierdas” de Las Palmas de Gran Canaria PSOE-Podemos-Nueva Canarias, les concedió una calle a bombo y platillo a los dos hermanos de la oligarquía, una vía inmensa junto al centro comercial en agradecimiento por llenar de cemento y especulación urbanística la antigua Vega de Atamarazayt. Políticos de Podemos estuvieron en el descubrimiento de los rótulos junto al alcalde Augusto Hidalgo del PSOE.

Todo fueron facilidades para que esta calle se inaugurara a lo grande, todo lo contrario de lo que hemos vivido la familia del bebé Braulio González García, asesinado por los fascistas el 24 de diciembre de 1936, en la Carretera General de Tamaraceite, cuando un falangista lo sacó de su cuna y lo arrojó salvajemente de cabeza contra la pared, provocándole la muerte casi inmediata por hemorragia cerebral.

Desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria todo han sido obstáculos para que Braulio tuviera su calle, no bastó que en julio de 2018 se aprobara en Junta de Distrito una moción para que este niño símbolo de la lucha antifascista en Canarias tuviera su homenaje, un humilde y tétrico callejón con las paredes destrozadas de menos de diez metros, muy cerca de la super calle adjudicada a los Hermanos Domínguez, pero claro Braulio para las mentes obtusas que dirigen este Consistorio es un “niño rojo”, un “niño comunista”, "un niño que no da votos", son incapaces de valorar que este asesinato horrendo en Alemania, Francia o cualquier país democrático de verdad, que no sea el régimen monarcofranquista español, sería un símbolo de paz y fraternidad entre los pueblos, tendría su homenaje y su nombre encabezaría el rótulo de cualquier centro educativo, calle o plaza.

Pero en esta casposa España, en esta caciquil Canarias de miseria y corrupción política generalizada, da miedo que este niño hijo de un comunista también asesinado por los fascistas tenga un humilde reconocimiento, haciendo todo lo posible desde la concejalía que dirige Sergio Millares Cantero para que jamás se ejecute la resolución de esa histórica Junta de Distrito.

Las pegas han sido surrealistas, exigiéndonos todo tipo de documentación, como Certificados de Nacimiento o Defunción, imposibles de conseguir por distintos motivos relacionados con aquellos tiempos de represión y genocidio, tantas pegas que la familia decidió abandonar para que no nos sigan humillando, como si acaso hubiera que agachar la cabeza ante estos abusos de poder, como si fuera delito que nos mataran  a nuestro niño, como si tuviéramos que tener vergüenza porque nos asesinaran a varios seres queridos durante la dictadura del General Franco.

La aprobada calle del bebé Braulio, la placa homenaje a todas las niñas y niños asesinados por el fascismo en el mundo quedará en nada, “lo primero es lo primero” dicen estos políticos cortesanos vergonzosos, lo primero es lamerle el culo a quienes explotan a sus trabajadoras y trabajadores con salarios y contratos de miseria, quedar bien, recibir alguna ayudita en sobres para las respectivas campañas electorales, mientras niños como Braulio, como las miles de personas de bien asesinadas en toda Canarias siguen reclamando desde su silencio histórico un reconocimiento, un humilde homenaje, una reparación que no conlleva ningún gasto sino acciones de dignificación y justicia, que en este caso se ha podido ver como todos los que gobiernan en Las Palmas de Gran Canaria han metido la cabeza bajo la tierra ante la nueva barrabasada de su concejal díscolo de participación ciudadana, ninguno nos ha llamado para buscar una solución, para que Braulio no se quede sin calle, todos parecen temer perder votos por rendir tributo a quienes fueron asesinados por defender la libertad y la democracia.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com/

Las manos de Lola Tejera con una foto de su marido 
Diego y resto de los hermanos de Braulio (Edu Robayna)

miércoles, 6 de marzo de 2019

Asesinar de nuevo al bebé Braulio

Cuando no se tiene vergüenza, ni rubor, se juega con el dolor de las víctimas del fascismo en Canarias, con el caso de la calle y el homenaje al bebé asesinado Braulio González García, pasa exactamente lo mismo que con la fosa común del cementerio de Las Palmas hace casi 4 años, un claro boicot del concejal que se dice responsable de Memoria Histórica, Sergio Millares Cantero, el mismo que ahora sale contestando en el reportaje de La ProvinciaDLP, diciendo que el expediente "se está armando para en primer lugar elaborarlo y luego presentarlo en la Comisión de Cultura", vegonzosamente 8 meses después de que este digno reconocimiento se aprobara en la Junta de Distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya del Ayuntamiento de Las Palmas GC. El mismo personaje que hizo que la fosa no estuviera abierta a estas alturas, que mi padre Diego González García muriera sin ver exhumar los restos de mi abuelo Francisco González Santana.
No se aprende en este Ayuntamiento, los mismos caretos casposos salen ahora a reírse de las familias que tanto hemos sufrido, tipos que no tienen muertos en ninguna fosa común o cuneta salen de la caverna del no hacer nada, los que han permitido que decenas de calles con nombres de fascistas sigan en la nomenclatura por dejación, tal vez por complicidad con los franquistas.
Afortunadamente para nosotras intervino el Cabildo de Gran Canaria a través de su presidente Antonio Morales, consiguiendo que la exhumación de la fosa haya avanzado, que esté a punto de excavarse a pesar de las trabas del susodicho concejal y su putrefacto consejo.
En el tema de Braulio el mismo oscuro personaje, la misma dinámica municipal de ignorar, ridiculizar, pasar de las familias que exigimos este reconocimiento aprobado, una forma de actuar que choca directamente con la transparencia y sensibilidad el Cabildo, el trato impecable con las familias, las llamadas constantes para informarnos, para avanzar hacia la dignificación de nuestros familiares asesinados.
A pocos meses de las elecciones locales en este municipio se sigue con las mismas malas prácticas, una forma de actuar que hace daño, que avergüenza, que dilata, que retrasa con el objetivo claro de que no salga, de joder, de fastidiar, de mostrar la prepotencia, el franquismo encubierto bajo un halo de falso progresismo.

martes, 18 de diciembre de 2018

La memoria de Diego siempre viva (11)

"(...) Desde que fusilaron a tu abuelo Pancho en el campo de tiro de La Isleta el 29 de marzo del 37 vinieron a por nosotros, ni siquiera respetaron el luto de dos asesinatos fascistas en la familia en menos de seis meses, aparecieron bajando la Carretera General de Tamaraceite en un coche negro grande, un Ford de lujo prestado por Eufemiano Fuentes a los que se llevaban a los niños de los comunistas.
Dos hombres altos y bien vestidos tocaron en la puerta con carpetas de cuero bajo el brazo, tu abuela Lola les abrió y le ordenaron que llamara a sus tres hijos, nosotros salimos descalcitos, desnutridos por el hambre. Lorenzo con solo dos años no paraba de llorar, había visto como los falangistas mataban a Braulio el 24 de diciembre del 36 delante de nosotros, tu tío Paco y yo nos quedamos allí de pie, el falange que llevaba bigote finito y gafas negras nos tocó la cabeza buscando piojos, también nos abrió la boca para vernos los dientes, le iba diciendo al otro hombre cosas que nosotros no entendíamos porque hablaban con acento peninsular.
Tu abuela se quedó paralizada en la entrada de la casa, sabía que nos secuestraban, que no nos iba a ver en muchos años, tal vez para siempre, porque ya todo el mundo estaba al tanto que los franquistas robaban niños, los vendían a familias con mucho dinero. El hombre más alto nos cogió por los brazos y nos llevó hacia el coche aparcado en medio de la calle, nosotros gritábamos de miedo, llorábamos sin parar, tu abuela intentó pararlos, pero el otro hombre la cogió por los pelos y la tiró al suelo llamándola ¡Puta roja!, los vecinos miraban por las ventanas entreabiertas, nadie dijo nada, había mucho miedo, Lorenzo vino corriendo y se agarró de mi mano, pero ya estábamos en el sillón de atrás del coche, cerraron la puerta, solo vimos a tu abuela corriendo detrás y gritando, tu tío Paco se abrazó a mi, los dos nos quedamos mirando por la ventana hasta que tu abuela se hizo chiquitita, el polvo del camino de tierra no nos dejó ver más allá de la niebla de nuestras lagrimas..."
Extracto de la entrevista a mi padre Diego González García realizada el 16 de mayo de 1997.
Foto de autor desconocido, con Lorenzo, mi padre Diego con un perrito en brazos y Paco, días después del asesinato de su hermano Braulio.

sábado, 15 de diciembre de 2018

La memoria de Diego siempre viva (10)

"(...) En todo el pueblo de Tamaraceite se sabía que estaban sacando a muchos hombres de sus casas para asesinarlos. De noche los perros ladraban y se oían las pisadas de las botas de los falangistas que iban casa por casa, se llevaron más de treinta y no los vimos más,... Todavía recuerdo como yo con 11 años metía la cabeza bajo la almohada de paja tratando de no escucharlos, pero los gritos, los insultos, los golpes en las puertas humildes de aquellos criminales inundaban todo, no había lugar donde esconderse de su odio.
Jamás pudieron aceptar que los comunistas ganaran en San Lorenzo, que su alcalde Juan Machado, encabezara un Ayuntamiento con mayoría del Frente Popular. Por eso vinieron a matar, por eso los terratenientes agrícolas hicieron listas negras junto a los curas y otros fascistas, listas con nombres y apellidos, direcciones, lugares de trabajo, novias, amistades, aficiones de cada una de las personas que iban a torturar salvajemente para después tirarlas al mar, a un pozo, a una sima volcánica o meterles un tiro en la cabeza después de hacerles todo tipo de aberraciones.
En casa sabíamos que podían volver en cualquier momento después de matar a mi hermano Braulio en su cuna, a tu abuelo ya lo habían condenado a muerte y lo iban a fusilar en marzo del 37, el miedo que pasamos todavía lo tenemos metido en el tuétano, en lo más profundo de nuestros corazones, es un miedo que se hereda, por eso nos cuesta tanto hablar, contar todo lo que pasó, por eso quiero que esto lo publiques en tus libros cuando yo muera, no por cobardía, sino porque no quiero que sigan haciendo daño a nuestra familia..."
Extracto de la entrevista a mi padre Diego González García el 15 de diciembre de 1995.
Foto de Diego en 2009 con su esposa Lola Tejera, su nieta Famara y la perrita Estrella en San José del Álamo (Gran Canaria)

martes, 11 de diciembre de 2018

Del recuerdo de Manuel Fernández

"(...) Al periodista de Lanzarote lo estaba esperando el teniente Lázaro, que era uno de los jefes del campo de concentración de La Isleta. Lo traían en un camión de los terratenientes ingleses desde el muelle de Las Palmas junto a otros hombres detenidos de las islas de Fuerteventura y Lanzarote. Desde que llegó vimos que Manuel Fernández destacaba por su altura, era un cachorro de hombre, musculoso y fuerte, traía una boina y una camisa blanca manchada de sangre por los golpes y la tortura desde que lo detuvieron en Arrecife el día anterior. El teniente fascista esperaba con las manos atrás golpeándose la rodilla con una vara que siempre llevaba a todas partes para darnos leña a los presos.

Eran las siete de la mañana y ordenó los Cabos de Vara que sacaran a todos los presos al exterior de los barracones, que se parara de forma inmediata toda actividad, incluso a quienes picábamos piedra en los trabajos forzados nos obligaron a sentarnos junto al barracón número 4, algunos en el suelo otros de pie, parecía que nos iban a sacar una foto, todos nos mirábamos extrañados pero el teniente alzó la voz y nos mandó guardar silencio.

El camión paró a unos cien metros de nosotros bajando a patadas y culatazos a doce hombres, en su mayoría muy jóvenes, con la excepción de Justo Guadalupe el maestro de Teguise, que tendría unos cincuenta años y se le veía muy debilitado por el maltrato y el largo viaje desde la isla vecina. Lázaro se acercó lentamente y los detenidos estaban formados, parecían medios muertos, muy pálidos y con las cabezas gachas, solo Manuel Fernández el periodista lo miraba a la cara al teniente. El fascista dijo casi gritando:

- ¡A este hijo de puta me lo ponen aparte que lo conocemos muy bien!

Entonces dos falangistas y un Cabo de Vara cogieron a Manuel por los brazos a la fuerza y lo pusieron en medio del campo de instrucción, junto a la bandera española con yugos y flechas, llevaba las manos atadas a la espalda y se le veían las venas rojas por lo apretado de las sogas de pitera en sus muñecas. Lázaro con un gesto de la cabeza hizo que siete Cabos de Vara le rodearan con los palos, uno de ellos llevaba una pinga de buey.
Entonces empezaron a pegarle como si fueran salvajes, Manuel no gritaba, no se quejaba, solo recibía cada golpe en todo su cuerpo como si ya supiera que de allí no escapaba, Lázaro gritaba:

- !Como aguanta el cabrón¡

- Ahora escribe con tu puta sangre mal nacido bastardo, escribe sobre nuestro general Mola, escribe maricón, atrévete a insultar a los héroes de nuestra patria con tus asquerosos artículos.

De Manuel solo se veía la sangre y los ojos fijos en el fascista, chorreaba de rojo, la ropa era roja, todo era rojo, hasta que cerró los ojos, estaba muerto, se murió de píe, no se movía, los falangistas pararon de golpearlo, se miraban unos a otros asombrados, no entendían que aquel hombre pudiera aguantar el dolor con tanta valentía..."

Extracto de la entrevista a mi abuelo Juan Tejera Pérez el 5 de mayo de 1976.

Imagen de uno de los ensayos del documental del cineasta Carlos Reyes Lima,
"La Memoria Interior, los fusilados de San Lorenzo", donde se escenifica el asesinato del periodista lanzaroteño, Manuel Fernández.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Lola y Rosa García #MujeresValientes

Lola y Rosa García, hermanas inseparables, ambas víctimas directas del genocidio franquista en esta tierra canaria masacrada por una oligarquía criminal, por una Iglesia Católica con sus Sagrarios manchados de sangre obrera.

Las dos vivieron años terribles, las dos vieron como manos fascistas arrojaban contra la pared a su amado Braulio, madre y tía, tía y madre, increpando a los criminales vestidos de azul con el bebé destrozado, muerto en su cunita.

Alguien me pidió ver sus caras, alguien que lucha en silencio, Lola y Rosa, Rosa y Lola, dos poesías alzadas, dos almas, dos cuerpos vejados por la tristeza, por el odio de quienes no ven más allá de las rendijas de su codicia, esos seres inmundos, los que sembraron España de fosas comunes, cunetas y pozos repletos de cuerpos nobles y buenos, de aquellas, de aquellos que fueron asesinados por defender la libertad.


viernes, 7 de diciembre de 2018

Lola y el taller de costura.

"(...) Aquella tarde los falangistas llegaron a la casa de Lolita Jaimez en Tamaraceite durante las clases de costura, su jefe Penichet quería que le bordara el yugo y las flechas en una bandera azul muy grande. Todas las niñas nos asustamos mucho porque llegaron borrachos, gritando, armados con fusiles y pistolas al cinto.
En la entrada se quedaron dos esbirros que custodiaban a Suso, hijo pequeño de Agustinita Rodríguez, que lo traían con las manos amarradas a la espalda con hilo de pitera. El muchacho al que conocíamos de toda la vida, muy famoso en el pueblo por lo buen futbolista que era, venía con una enorne brecha en la cabeza bañado en sangre, no se quejaba y eso le jodia a los falanges que indignados no dejaban de pegarle culatazos con los mauser y patadas.
Lolita, mi maestra de costura, se levantó y le dijo al fascista que ella no iba a coser ninguna bandera de Falange, que bastante dolor sentía ya con el asesinato de su sobrino Carlitos que llevaba desaparecido dos meses, desde el domingo 19 de julio del 36. El Falange Penichet se le encaró gritándole y le levantó una mano para pegarle. Lolita le dijo que era un cobarde y que si querían llevarsela detenida ella no tenía ningún miedo, las niñas todas llorabamos desaladas, en un instante el fascista se dio la vuelta cagandose en Dios, salieron de la habitación y enfilaron hacia Las Casas de Abajo en El Puente, donde les oímos decir que iban a llevarse a varios hombres más.
Lolita nos abrazó a todas y nos dio una tácita de leche de la cabra Matilde..."
Extracto de la entrevista a mi madre Lola Tejera el 5 de julio de 1997.
Foto de Lola, mi padre Diego y la perrita Loba, en su casa de Tamaraceite en septiembre de 2018, un mes antes de fallecer su compañero del alma.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Diego González el reparador de sueños.


Mientras muchos niños se entretenían jugando a fusilar en el franquismo, mi padre víctima directa de esta dictadura tras fusilar los fascistas canarios a su padre y asesinar a su hermano el bebé Braulio, estudiaba el mundo de los hierros, las máquinas y la cerrajería, luego cuando yo nací me hacía para Reyes este tipo de regalos como esa grúa que todavía funciona a la perfección.

Diego González García, nunca sintió rencor, ni odio, solo quería justicia con sus muertos, con los cientos de miles de asesinados por el fascismo en toda España. Esa grúa simboliza su legado, el del amor a la vida, a todos los seres y su empeño en que ninguna niña, ningún niño sufriera lo que el sufrió.


martes, 4 de diciembre de 2018

Juan Tejera y de su saber

"(...) Cuando nos llevaron a Los Giles, aquella madrugada de agosto del 36, nos molieron a palos entre el "Verdugo de Tenoya" y tres de los encargados de los tomateros de los Betancores, unos bestias sin piedad que nos pegaban con las pingas de buey y las varas de acebuche por todo el cuerpo rajándonos la ropa y la piel a cachos, esa noche murió Juaneque, el chiquillo de 16 años hijo de Antonio Tejera de Jacomar, al pobre le cortaron el cuello con el látigo de Don Ezequiel Betancor y la sangre le salía como el chorro rojo de una fuente de agua caliente. Los falangistas bebían mucho ron de caña, estaban todos borrachos y se reían y burlaban mientras nosotros gritábamos de dolor, a Valencia le cortaron la barriga y se le salieron las tripas, mientras Manolo Acosta el jefe falangista le pateaba la cabeza.

Tu debes saber que las derechas siempre acaban uniéndose para pisar los derechos de los trabajadores y robar todo el dinero que puedan, por eso nos hicieron tanto daño, esas palizas se repitieron diariamente durante dos meses hasta que nos llevaron al campo de concentración de La Isleta, no nos perdonaron que ganáramos las elecciones con el Frente Popular, donde toda la izquierda formamos una unidad que jamás se ha visto en la historia de España.

La única salida para los trabajadores es estar unidos, dejar a un lado las diferencias, unirnos contra el fascismo que nunca muere del todo, siempre vuelve a nacer cuando el capitalismo necesita matar para seguir manteniendo los privilegios de los ricos..."
Extracto de la entrevista a mi abuelo materno Juan Tejera Pérez el 19 de noviembre de 1979.
Juan Tejera en la entrada de su casa de Tamaraceite (Gran Canaria), con 84 años mostrando una foto de cuando tenía 19 años y jugaba de extremo izquierdo
en el "Luz y Vida".

martes, 20 de noviembre de 2018

La memoria de Diego siempre viva (9)

"(...) Todavía recuerdo aquella reunión en la alcaldía de Las Palmas para intentar abrir la fosa común del cementerio de Vegueta donde está tu abuelo enterrado, como aquel alcalde del partido de Franco, el PP, nos amenazó a tu madre y a mi con que iba a despedirte de tu trabajo en el Ayuntamiento.
En aquella mesa había gente muy importante, bien vestidos, enchaquetados y muy perfumados algunos, gentes tales que parecían de dinero, a su lado estaba esa concejala de la ultraderecha, la tal Carmen Guerra, que le gustaba montar fiestas de sevillanas en la Carretera General de Tamaraceite y reírse de nuestra cultura canaria. Nos dolió mucho como aquel sinvergüenza de alcalducho usó la reunión para lanzarnos amenazas, que te iba a despedir porque decía que tu escribías en muchos medios de comunicación contra el PP y los acusabas de fascistas. Allí estaban todas las cámaras de televisión, muchos periodistas sacando fotos y a tu madre tuvimos que llevarla a Urgencias porque lo que vimos allí fue una repetición de lo que pasó en el 36 y 37 cuando asesinaron a mi hermano, tu tío, el bebé Braulio de cuatro meses en su cuna los falangistas, para a los pocos meses fusilar a tu pobre abuelo Pancho en el campo de tiro de La Isleta. La cara de Juan José Cardona era la misma de aquellos cabrones que mataron a nuestro pueblo, que tiraron por los pozos y simas volcánicas a tanta gente de bien que luchaba por la democracia y la libertad.
Salimos de allí indignados, yo me enfadé mucho, tu madre la pobre fue la que no resistió y se vino abajo, tenía mucho miedo de que te mataran, de que te cogieran en cualquier esquina y te metieran en un coche y te tiraran a algunos de los pozos donde estos criminales cometían sus fechorías y crímenes.
Fue así, así te lo cuento y cuando yo esté muerto quiero que lo publiques en tus libros, que lo saques en la prensa para que las personas buenas sepan el daño que nos hizo esta gentuza del partido de los falangistas el PP..."

Extracto de la entrevista a mi padre Diego González García el 11 de octubre de 2013.

Foto publicada en varios medios de comunicación de la reunión celebrada el 3 de septiembre de 2013 en el despacho de alcaldía del Ayuntamiento entre familiares de los fusilados de San Lorenzo, algunos asesores y el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria Juan José Cardona. A la derecha la esposa de Diego, Lola Tejera y su sobrina Pino González.

Diego hospitalizado meses antes de su fallecimiento con la foto de su padre fusilado con 41 años, Francisco González, tomada por el periodista Edu Robayna para reportaje en Diario Público.