domingo, 29 de mayo de 2016

El desvarío, el sueño, el olor a mar

En la escalerilla del barco lo esperaba Susana Soto con el niño en brazos. Manuel Cabrera no lo había visto nacer, era hijo de su hermano Antonio, asesinado por los fascistas en el palmeral de Santa Brígida, cuando Eufemiano y su Brigada del amanecer sacaron de sus casas a más de ochenta hombres y mujeres para desaparecerlos.

Eran paisanos de todo el centro de la isla, desde La Calzada hasta Cueva Grande, maestros, jornaleros, el cartero de las Meleguinas, camineros, campesinos honrados…, integrados en la CNT y la Federación Obrera, todos masacrados la misma madrugada del 37, arrojados a varios pozos., a la Mar Fea y a la Sima de Jinámar.

Al pobre Antonio lo mataron por rebelarse, por intentar resistirse a la detención, descuartizado por orden del tabaquero, los falangistas lo golpearon salvajemente bajo las palmeras con las varas de acebuche hasta despedazarlo, muriendo desangrado sin emitir un solo lamento.

En Venezuela Manuel decidió iniciar una nueva vida en el exilio, logró escapar de la brutal persecución por toda la cumbre y centro de Gran Canaria, hasta que logró embarcar  hacia la costa africana, para a los cinco meses conseguir plaza en un barco hasta el continente americano.

Ya en el muelle salieron a paso lento, la mujer, el hombre con Antoñito en brazos. No hablaban, el silencio lo decía todo, no era necesario emitir palabra, solo las risas del chiquillo de pelo rizado, rubio y de ojos azules, mientras jugaba con la barba cana de aquel ser de ojos muertos, petrificados por el terror de la maldad ilimitada del ser humano.

Nada más llegar a la humilde casita de La Plata el hombre se tumbó en la rudimentaria hamaca junto al pequeño jardín, bajo la centenaria higuera. Le vino de repente la imagen subiendo con sus compañeros las laderas de Mogán entre tabaibas y cardones, un paisaje agreste, de ese color indefinible, como un mundo imposible, ancestral, donde ya otro pueblo también tuvo que emprender la huída de la masacre castellana, donde hombres que hablaban otra lengua asesinaron a miles de indígenas para quedarse con las tierras de sus antepasados.

Recordaba Manuel la emboscada llegando a Pajonales, cuando cerquita de la cascada de Linagua los ametrallaron los falangistas y guardias civiles, como caían acribillados sus amigos del alma, como una bala la atravesó el hombro y pudo escabullirse entra las ráfagas amparándose en la semi oscuridad de aquel atardecer de agosto, subiendo por la ladera entre los pinos, hasta que en la carrera se dio cuenta de que nadie lo acompañaba, que los veinte camaradas habían caído, que estaba solo dejando un reguero de sangre que brotaba como un manantial de la profunda herida.

La hamaca lo remaba como cuando su madre lo acunaba en la vieja caja de tomates, le vino una sensación de amparo, las caricias en su cabecita mientras mamaba en medio de los surcos aparceros, en la cuevita de Cho Pancho Damián, cuando saboreaba aquella leche calentita que lo saciaba y le curaba el terrible mal del hambre jornalero, las fiebres de la tuberculosis y el tifus, sintió que allí estaba salvado, pero que jamás podría superar la muerte de sus compañeros y camaradas del sindicato.

Se durmió como un bebé, mientras Susi preparaba un caldo de papas con los restos de la verdura que había comparado en el mercadillo popular de Ituzaingó. No podía soñar, hacía meses que su cuerpo temblaba desde que entraba en el mundo desconocido, cuando cerraba  los ojos todo era muerte, tortura, violaciones de sus compañeras a manos de aquella banda de Falange y Acción Ciudadana.

Esa noche le vino todo de repente, percibió un sabor a caldo caliente en su boca, el aroma de la viejita, su abuela, ya muerta, cuando le calentaba en el fogón de petróleo la comida del día al llegar del trabajo. Ya todo parecía de colores, la inmensidad infinita quizá, la marea de la sangre impregnando su limpia piel, el olor a rocío.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Exiliadas españolas del franquismo a su llegada a Francia

jueves, 26 de mayo de 2016

Seguiremos dibujando el laberinto de la memoria

El relato que no quieren que escribamos está impregnado de lugares ocultos y sangre, preocupa en los foros de la maldad y la mentira, vive en una fosa común repleta de cadáveres, en el dolor de mi gente, en un hombre de 90 años de ojos tristes que sigue esperando besar los huesos amados, en despachos de políticos donde se planea y conspira a espaldas del pueblo, en las llamadas telefónicas de los asesinos fascistas a cargos públicos cobardes, criminales de sueños fraternos y reparadores.

Los oscuros esbirros del miedo, incluso quienes se disfrazan de ese discreto encanto de una burguesía comedida y clasista, metida a quimérico progresismo, difaman, insultan, degradan, nos califican de “ignorantes” de movernos por “oscuros intereses”, simplemente por no pensar como ellxs, por querer rescatar los huesos de nuestros muertos, por pretender hacer justicia, reparar ese daño terrible de un fusilamiento, el asesinato de un bebé de cuatro meses en su misma cuna a manos de una Brigada del amanecer un día de Navidad de 1936.

Llegamos a la conclusión de que lo mas oscuro de la especie humana está incrustado incluso donde ilusamente creemos que existe la ideología transformadora, una decadente nobleza caduca, venida a menos, personajes sin muertos ni asesinados en fosas, cunetas, simas o pozos nos vienen a dar clases de moral, lecciones de ideología a quienes hemos sufrido en nuestras carnes toda la brutalidad del genocidio franquista.

Se molestan porque manifestemos públicamente nuestra opinión, en lo que consideramos un claro boicot a un acto de reparación, una manipulación en toda regla para evitar que podamos enterrar dignamente a quienes fueron masacrados por defender los derechos de la clase trabajadora.

Ya tenemos claro que no hay nada que hacer, incluso llegamos a pensar que podrían cambiar las cosas a partir de mayo de 2015, que mejoraría nuestra lucha, la de nuestros seres queridos y compañerxs, pero comprobamos con tristeza que es más de lo mismo, ya hemos perdido la esperanza en esta gente, en estos políticos elegidos por el pueblo con un discurso manchado de falacias.

Toca seguir luchando, tal como hemos hecho durante más de setenta años, seguir aguantando insultos, descalificaciones, ninguneos, amenazas, la humillación de nuestra memoria, pero nunca conseguirán que agachemos la cabeza, que nos rindamos, que abandonemos ese hermoso ejemplo de dignidad que nos dejaron nuestros ancestros asesinados.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Foto: Pablo Orcajo, educador y artista plástico de Raujjj-Arbolito, 
localidad donde el ex intendente de la Dictadura Ugarte, 
sigue al frente del Ejecutivo en este periodo democrático. 
El mural muestra a la junta militar de Videla, Agosti 
y Massera con la mano sobre el hombro de otro personaje localista.
Fuente: 
http://www.laventanaradio.com.ar/

lunes, 23 de mayo de 2016

Delegación de la represión

A la Delegada del podrido gobierno en Madrid se le nota en la cara que viene de una siniestra familia falangista, prohíbe esteladas, da permiso a los nazis para que muestren su odio por las calles de la capital de España.

La derechista gerifalte del PP rezuma y huele a lo más triste y maligno de la especie humana, avergüenza a las personas decentes, fomenta que los herederos de los criminales de lesa humanidad, que llenaron el país de fosas comunes, pisoteen una democracia fallida, en manos de gobernantes sin escrúpulos.

Parece que este partido infectado de corrupción hasta la medula elige a sus cargos públicos pasando oposiciones, en un concurso de meritos al más franquista y represor. No respeta los más elementales valores democráticos y machaca los derechos de la ciudadanía.

Resulta surrealista que personajes como esta delegada, la virreina madre sustituta de la brutal y represora Cifuentes, se dedique a perseguir banderas en lugar de contribuir a la erradicación del fascismo, de la corrupción política generalizada, del saqueo del patrimonio público del estado.

Los perros de presa de Franco torturaban hasta la muerte en las comisarías del régimen, ahora parece que la historia se repite en una especie de viaje en el tiempo a lo más sanguinario de la dictadura, de “extraordinaria placidez” para algunos del PP como Mayor Oreja, pero criminal para quienes la sufrieron y la seguimos sufriendo defendiendo la verdadera democracia, la que proclame los derechos del pueblo y no de una casta de traidores y ladrones.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

viernes, 20 de mayo de 2016

"Democracia" para Venezuela, hambre y corrupción política para España

La cola del hambre se alzaba hoy hasta la esquina remota, gente desesperada de distintas edades esperaban durante toda la mañana la bolsa de comida del Banco de Alimentos. El final de la calle La Naval, donde el Puerto de la Luz en Las Palmas abre sus puertas al mundo. Ojos que miraban con miedo, otros con hambre, mujeres con niños y niñas en sus brazos, bebés, ancianos, algunas personas migrantes mendigando la comida del mes para no morir de inanición.

Me vinieron a la mente los siniestros rostros de personajes como Aznar, Zapatero, “El falangito” Albert Rivera, Felipe González y otros emisarios del régimen español en la digna Venezuela. El comienzo de la campaña electoral en un territorio extranjero, pidiendo “democracia”, “libertad”, cuando en su propia España la gente está pasando hambre, más de cinco millones de niños y niñas según Unicef y Save the Children sufriendo desnutrición, 25.000 suicidios por motivos económicos en los últimos cinco años, personas desempleadas, desahuciadas de sus viviendas, víctimas de la mafia bancaria, que se quitan la vida por no aguantar más la presión, las amenazas y el chantaje de estas corporaciones financieras criminales.

Me acordé  viendo la cola del hambre de los 280.000 enfermos dependientes fallecidos (asesinados), en menos de dos años, por la retirada de las ayudas. La palabra “terrorismo” inundó mi cerebro entristecido, avergonzado de ver a personas decentes haciendo cola para poder comer en la europea patria de la corrupción y el saqueo.

Ahora vienen estos crápulas de la vida loca y el dinero fácil, de los recortes salvajes, los yates de lujo, sueldazos por no hacer nada en multinacionales mediante las puertas giratorias, las privatizaciones, las Reformas Laborales y el genocidio social programado a dar lecciones en Venezuela, próceres bastardos del capitalismo salvaje, que no conciben que un pueblo pueda decidir libremente su futuro, que no se avergüenzan de que en España millones de personas sobrevivan sin ingresos en la exclusión social, en la pobreza extrema, generada por la corrupción política generalizada de sus gobernantes.

No tienen escrúpulos en aliarse con la mafia opositora y fascista venezolana, aún a sabiendas de que ha usado el terrorismo contra un gobierno legítimo, elegido por el pueblo guste o no guste, con observadores internacionales de Naciones Unidas en cada una de las elecciones desde la época del honrado presidente Hugo Chávez.

Queda claro que el objetivo es meramente económico por la riqueza petrolera de un estado soberano, que obvian a otros gobiernos terroristas como el de Colombia que asesina a cualquier opositor a través de sus criminales escuadrones de la muerte, como el de Israel que lleva varias décadas asesinando y masacrando al heroico pueblo palestino.

Para esto no se moviliza esta gentuza, aquí no hay prebendas, ni sobres o maletines repletos de dólares o billetes de 500 euros manchados de sangre inocente.

Son la vergüenza del mundo quienes olvidan a su masacrado pueblo para hacer negocio con su particular forma de entender la “democracia”.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

El expresidente del Gobierno, José María Aznar, en Panamá junto a Lilian Tintori, 
esposa del terrorista venezolano preso Leopoldo López

jueves, 19 de mayo de 2016

Desde que sé que no vendrás más nunca

Cuando avanzaba por el campus lluvioso y la levitación de algún copo de nieve, la vio de repente, fue como una hermosa aparición, pelo negro, ojos tristes, las mejillas pálidas, el collar con la pintadera (1) de barro, los vaqueros desteñidos, gastados, el abrigo andino, la bufanda roja y negra al cuello. La miró, se miraron y el mundo de repente se paró, fue como disolverse en la tenue luz de aquella tarde de enero, Madrid se revolvía entre tanquetas de los grises, bombas de humo, carreras de jóvenes barbudos y consignas como balas de luz.

Desde entonces el pobre Andrés Toledo y la hermosa María Pérez, no pudieron evitar buscarse, aquel territorio universitario de combate, muchacho de sonrisa infecunda, futuro médico de familia en la fría Tordesillas, chiquilla de ojos azules, algo así como un proyecto de profesora de filosofía en el Instituto Pérez Galdós de Las Palmas ¿Anarquista? ¿Comunista? Libertarios ambos, ejercían el derecho al libre pensamiento, defensores de una República que no pudieron conocer, solo el terror del fascismo que en la Dirección General de Seguridad torturaba día y noche, allí en la Puerta del Sol, cerca de donde salían algunos sábados por los bares de la zona vieja, donde las prostitutas se mezclaban con aquella marabunta juvenil, el olor a cocido y callos, las flores que estallaban en los balcones aromatizando el bregar de los amores imposibles.

Una de esas noches fueron detenidos, el grupo paramilitar vinculado a Fuerza Nueva tenía informes de su trabajo clandestino, a ella la llevaron a la casa clandestina del comisario Matute y el falangista Garcés donde fue violada y maltratada durante cuatro días.

-Está buena esta puta roja canaria, vas a conocer como follan los patriotas de la nueva España. –Le decía el sargento Barbosa de la Guardia Civil, cuando la encadenaron al banco negro de donde no la soltaron hasta dejarla en estado de coma-

Andrés fue recluido en el sótano de la comisaría de la ciudad de Getafe, allí sufrió durante dos semanas todo tipo de aberraciones, corriente eléctrica en los genitales, pequeñas estacas de madres en las uñas de la manos y los pies, el submarino con la bosa plástica en la cabeza hundida en la bañera de excrementos líquidos.

Cuando se vieron a los cuatro meses en la casa de Flora Garrido, la catedrática de derecho penal, ya no eran los mismos, ella parecía haber perdido el brillo de sus ojos, el tenía un tic nervioso que le atravesaba la cara, una especie de mueca en la boca repleta de cicatrices. Se abrazaron en silencio, María le dijo que se iba para Canarias, a terminar la carrera en la Universidad de La Laguna en Tenerife, Andrés que no sabía qué hacer, que sus padres se habían enterado de todo, que no soportarían más saber que podría haber perdido la vida.

Fue la última noche que se vieron, en el tocadiscos sonaba “Días y Flores” de Silvio Rodríguez, prohibida en España, tomaron ron, bailaron abrazados toda la noche, se prometieron escribirse, volver a encontrarse, pero el tiempo pasó y el tiempo se encargó de separar aquellos restos de amor desesperado, una avalancha de tiempo, tanta sangre alrededor, la remota alborada, dos manos que no quisieron soltarse, el sabor de unos labios, la inolvidable danza invisible del día en que tuvieron que partir.

(1) Nombre dado en Canarias a los sellos elaborados por los indígenas, preferentemente de barro cocido, existiendo algunas realizadas en madera, en su mayoría proceden de yacimientos arqueológicos de la isla de Gran Canaria.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

miércoles, 18 de mayo de 2016

Las cenizas del holocausto

Matías Moreno, “El calandro”, por su piernas demasiado flacas, repartía el pan cada mañana casa por casa en los barrios de San Juan, San Roque y San José, recorría entre casas terreras y caminos angostos, laberintos infranqueables, muchos kilómetros desde las cuatro de la madrugada, cuando lo recogía caliente de la panadería de El Risco de San Nicolás, el moreno caminador, siempre con el cigarro en los labios, fue testigo directo entre el 24 de julio de 1936 y el 25 de diciembre de 1944 de todo tipo de atrocidades y crímenes fascistas.

A esas horas las conocidas como “Brigadas del amanecer” iban casa por casa sacando hombres y mujeres para desaparecerlos, coches negros conducidos por falangistas, camiones propiedad del Conde la Vega, Bonny, los Betancores, los Melianes, los Ascanio, la tabaquera de Eufemiano y otros terratenientes canarios, ingleses y peninsulares, colaboradores del golpe de estado junto a la Iglesia Católica, junto a sectores mayoritarios del ejercito, la guardia civil y de asalto, que protagonizaron el segundo genocidio mayor de la historia de Canarias, después de la mal llamada “Conquista” sobre el pueblo indígena.

El pobre Matías veía y callaba, no tenía ninguna vinculación política, ni sindical, lo paraban los falanges cuando bajaban las callejuelas con los detenidos atados con las manos a la espalda, alguna mujer, que si era joven y guapa era violada por la soldadesca o reservada para cualquiera de los mandos o caciques, que tenían ya reservados sus espacios en lo centros de detención, en las fincas más remotas de la oligarquía para los masivos abusos sexuales.

El repartidor de pan de apenas 22 años era analfabeto, desde muy niño heredó la profesión de sus abuelos y padres, el reparto del condumio en las casas donde se podía pagar, aunque también por su inmensa humanidad le daba a las familias que no tenían nada, que sobrevivían en la miseria de unas islas donde el caciquismo generaba las peores hambrunas con todo tipo de saqueos, la explotación laboral, el trabajo en jornadas interminables de 15 a 20 horas diarias por unas pocas pesetas, algunos céntimos, demasiado poco para poder vivir dignamente, para alimentar a las familias repletas de chiquillos y chiquillas con el estómago vacío.

Matías era consciente que en los pocos años de la República todo estaba mejorando, se notaba en el ambienta la ilusión, la esperanza de la gente en aquellos tiempos de movilizaciones obreras, de banderas enarboladas en las calles y plazas, el espacio liberado que hablaba el diputado comunista fusilado, Eduardo Suárez, cuando daba los mítines en La Isleta a las mujeres tabaqueras.

Todo aquello se fue a pique como un barco ametrallado, el repartidor de pan lo vio todo, observaba atónito con el saco al hombro, como de repente aquel mundo de colores se hundió en un mar de sangre y crímenes. Cada madrugada escuchaba los gritos y alaridos de las esposas cuando se llevaban a los maridos, los llantos de los bebés cuando sentían los golpes a sus padres, cuando los amarraban para llevárselos para siempre a un destino desconocido: A los pozos, a las simas y chimeneas volcánicas, a las fosas comunes, a las cunetas de las nuevas carreteras en Las Alcaravaneras bajos los cimientos de los lujosos chales de la nueva Ciudad Jardín, a las fincas privadas del Conde, de la Marquesa de la ciudad norteña de la piedra de cantería, a tantos lugares del terror que sería interminable señalarlos, donde enterraron y arrojaron vivos a más de cinco mil canarios.

El panadero se fue haciendo viejo, todo lo tenía en su mente, los ojos tristes de los detenidos, las mujeres republicanas atadas, con el pecho al aire, con los vestidos rotos bajando los barrios hacia los camiones rodeadas de aquellos criminales sin escrúpulos, vestidos de azul y correajes, armados hasta los dientes, los ojos enrojecidos de odio de los verdugos, los golpes salvajes con la pinga de buey, con las afiladas varas de acebuche sobre aquellos cuerpos fragiles, tanto dolor que era imposible retenerlo, asimilarlo, olvidarlos, por eso nunca contó lo que vio, solo en nuestro largo encuentro en el hospital de La Garita ya medio entubado, sufriendo el brutal cáncer de pulmón.

-Demasiado “Mecánico Blanco” (1) Tejera. –Me decía tosiendo, lloroso, mientras la cinta de la grabadora se inundaba de datos, nombres e indescifrables miserias humanas.

Aquella tarde lluviosa de febrero de 1992 se fue para siempre, en la fría habitación de hospital, junto a su hija Sarito Pino, al nietillo Demetrio Trujillo, testigos mudos del drama mayor, el vigía de la muerte, el guardador de secretos inconfesables a la vera de una ciudad dormida, cómplice del dolor y la masacre jamás contada, jamás imaginada por quienes no conocen la verdadera maldad, las cenizas del holocausto.

(1) Marca de tabaco canario.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Varios camiones a las puertas de la Audiencia de Sevilla cargan detenidos 
para trasladarlos a la Prisión Provincial o a lugares de fusilamiento
 tras el golpe de estado fascista de 1936.

martes, 17 de mayo de 2016

El odio y el sagrario

“Doña Carmen”, como la llamaban algunos, se dirigió a los escasos vecinos de las viviendas del Patronato Francisco Franco que accedieron a su patético encuentro, para pedirles que no votaran por los, según ella, “peligrosos bolivarianos” de Podemos, por “los marxistas” de Izquierda Unida, por “los radicales y extremistas” del Partido Comunista del Pueblo Canario. La inculta y barriobajera ultraderechista miembro del Partido de la Gürtel en su verborrea barriobajera, gritaba, atacaba sin cesar, enarbolaba el terrorismo de una organización armada que ya había desaparecido, el desgastado y surrealista “todo es ETA” de la banda de los sobres.

Resultaba inevitable pensar que seguía manteniendo oscuros vínculos con algunos de sus más fieles lacayos, los coleguitas que diría su buena amiga Barberá, los de  los buenos tiempos de la represión y la persecución de las ideas entre 2013 y 2015, los que la ayudaban a ir de puerta en puerta pidiendo el voto, captando las opiniones de la buena gente humilde, ciudadanos sin trabajo, al borde la exclusión social, de la pobreza extrema que habitaban aquel pequeño suburbio, donde los niños y niñas seguían sufriendo tuberculosis.

Usaba a su tribu de esbirros, a sus esbirras para hacer bulto en las inauguraciones, en las ruedas de prensa cuando venía el alcalde, un tipo triste, calculador, frío, que siempre olía a una mezcla de humedad y perfumes caros caducados, antiguo miembro de la organización terrorista de tendencia fascista “Fuerza Nueva”, ahora reconvertido, como todos los de su partido en “demócrata de toda la vida”, el perfecto maromo enemigo de la recuperación de la memoria democrática, con la que mantenía constantes enfrentamientos con las familias que demandaban justicia y reparación con las víctimas del genocidio franquista en las islas.

Ahora la esperpéntica concejala se veía sin nada, “en la puta oposición”, como solía decir, fruncía el ceño los días que no se confesaba o tomaba la comunión, arrodillándose en la iglesia para hacer acto de constricción, mientras pasaba por su mente toda la maldad que había generado, el daño ponzoñoso a personas honradas y decentes, un remordimiento pasajero que al disolverse la hostia en su boca parecía hacerla sentirse mejor, como curada de sus horrendos pecados, de las barbaridades que cometía con “sus trabajadores” como solía llamarlos, en un tono de propiedad, de esclavitud, del caciquismo ancestral y derecho de pernada, el que vivió de joven en su pueblo del norte de la isla, en una familia que callaba, pero compartía la represión del franquismo sobre algunos vecinos, los que defendieron la democracia. Ella les llamaba “rojos”, no concebía que hubiera personas dispuestas a entregar las mejores horas de su vida a luchar por un mundo mejor sin cobrar un sueldazo, una pensión vitalicia, cualquier pelotazo habitual en su corrupto partido.

La triste cotidianeidad de una reaccionaria sin poder, buscando fallos en la izquierda gobernante, agarrándose a los clavos ardiendo de su inmensa mediocridad, echando espuma por la boca ante los homenajes a los asesinados por el franquismo, pero sin atreverse a criticarlo, siguiendo consignas del corrupto presidente, evitar enfrentamientos sobre memoria hasta después de las elecciones de junio.

La doña, la miserable doña, siguió recorriendo los escasos barrios donde todavía algún comemierda la recibía con los brazos abiertos, esperaba recuperar el pasado, la imposible levedad de aquellos tiempos donde tuvo poder para machacar derechos, pisotear, humillar, masacrar las vidas de las personas honestas, víctimas del terrorismo de estado de un gobierno podrido de odio.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

domingo, 15 de mayo de 2016

El comunismo según la banda de los sobres

De nuevo ha vuelto la moda entre la vergonzosa banda del sobre española de usar el comunismo como excusa para atacar a la izquierda, de la misma forma que hicieron antes del golpe fascista del 36, que llenó las fosas y cunetas con más de 150.000 personas asesinadas, ahora vuelven de nuevo a las andadas, poniendo rabos y cuernos a cualquiera que no piense como ellos, que no entre en sus siniestras tramas mafiosas: Gürteles, Punicas, Tarjetas Blacks, Bankias, etc…

Tipas y tipos a los que les huele la boca a puticlubs de lujo, polvo blanco y whisky gran reserva, se arrancan de nuevo por soleares atacando una ideología que piensan puede generar miedo en la población, ese terror que ya usaron con el “Todo es ETA” y que tan jugosos resultados electorales les reportó.

Ahora van a saco contra partidos de una izquierda socialdemócrata, que ni siquiera se plantea remotamente sacarnos del euro, romper con la OTAN, hacer un referéndum que expulse a los borbones para siempre, constituyendo una legítima y democrática República. Utilizan sus mentiras para amedrentar a un pueblo inculto que les sigue votando, que prefieren “ladrón conocido, a ladrón por conocer”.

Sus tertulianos ultraderechistas, sus varones y varonesas metidas hasta el cuello en la mierda de la corrupción vomitan frases anticomunistas, colocan a los líderes de esta izquierda moderada española en posiciones leninistas, estalinistas, para sacar buena tajada electoral, para seguir mintiendo, manteniendo su coto privado para el robo, para el saqueo generalizado del patrimonio público del estado.

Prefiero no hacer cuentas, soy de letras, pero si sumamos la gente asesinada por ideologías tan afines a esta gentuza como la de Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Videla, etc., podemos batir récords de asesinatos de estado, millones y millones de mujeres, hombres, niñas y niños masacrados por lo más siniestro de la historia de la humanidad.

No es mi intención comparar quien mató a quien, quien mató más o menos, solo mostrar mi indignación con quienes juegan con la ideología para engañar, manipular, mentir, defendiendo en “la intimidad”, como bien dijo el “Carnicero de Las Azores”, sobre sus prácticas con un idioma maldito para esta banda de misa diaria, para seguir justificando el fascismo como hacen en España con el brutal genocidio franquista, con las miles de personas suicidadas por razones económicas, víctimas de sus juergas, puteríos, borracheras, dolce vita, privatizaciones, aeropuertos sin aviones, visitas papales y todo tipo de actos delictivos que avergüenzan al mundo civilizado y decente.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

sábado, 14 de mayo de 2016

La hija del 15M, mi hija

Las gatas te venían presintiendo hacía varios meses aún dentro de tu madre, ellas en su mundo de magia sabían que ya venías, que tú sigiloso flotar en el líquido amniótico se convertiría en una dulce carita asomando por el universo de sillas, mesas, ventanas, pelotas y comederos.

Las tres sabían que venías aquel 15M, cuando mujeres y hombres nobles cargaban sus mochilas caminando hacia todas las plazas, montaban las tiendas para resistir este régimen terrorista, criminal, asesino de seres inocentes, generador de hambre, miseria y muerte, mucha muerte, soledad, tristeza, represión policial, corrupción política y masivos suicidios de almas destrozadas.

Esa misma noche cuando se fraguaba esa nueva revolución llegabas Iraia, mientras en cualquier plaza sonaba John Lennon, las manos alzadas aplaudían sin ruido en cada asamblea, te asomaste a este mundo tan cruel con tu mirada traviesa, como quien divisa un nuevo mundo tras un viaje celestial de millones de años luz.

Te quedaste, estas creciendo, aprendiendo a comprender el hostil planeta y aunque estamos lejos te percibo en cada lucha, en cada fragor de mi cotidianeidad que me hace amar tu entorno, la heroica y luchadora Catalunya, sus ansias de liberación.

Así eres tu chiquilla del viento y las puestas de sol, brillante, dorada de ojos tan profundos como lo más recóndito del océano que te abraza.

Cada 15 de mayo revolucionario estás un poquito más en mi, te penetras en mi sufrido corazón de guerrillero herido, hemos tenido la suerte de encontrarnos y sin distancia jamás separarnos, en la fecunda claridad de los siglos que llevábamos esperando nacer.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Pintura "Niña y Gato" de Vladimir Volegov

Los amantes del valle de las viudas

En el perfumado lecho blando y suave de Julia Fabelo, el miedo a ser detenidos se disipaba, era como entrar en una dimensión desconocida, un espacio donde solo cabía el amor, la pasión, el olor a dos cuerpos sudorosos, entregados día y noche al sexo, a los besos y poemas desesperados.

Se los habían llevado a todos en menos de un mes, Agaete se quedó sin hombres, solo mujeres viudas, el cura de los tiros en la nuca, los falangistas, los guardias civiles sevillanos.

Aquella desolación se enredaba y atascaba en la puerta de la pequeña casita del Valle de San Pedro, bajo los acantilados del Pinar de Tamadaba, donde las cabras salvajes recorrían libres sus intrincados vericuetos mágicos.

Abajo dos cuerpo, dos almas sin destino, Demetrio Calcine, la jovencísima Julia, se amaban sin tregua, sin licencia, conscientes de que los tiempos de la ternura se habían acabado, que la muerte y la oscuridad más siniestra invadían aquel pequeño espacio de sonrisa y dulzura.

Cuando llegó la “Brigada del amanecer” a la puerta de la casa se había celebrado, horas antes, la misa en la vieja ermita, allí estuvieron los mismos que se los llevaron a la fuerza, entre golpes y vejaciones, los psicópatas que violaron en el Puerto de las Nieves a la pobre muchacha, para luego arrastrarlos entre golpes y torturas brutales a la Sima de Jinámar para arrojarlos al vacío.

El lecho quedó tendido, las sabanas arrugadas, impregnadas de esa fragancia que siempre resta después del amor desenfrenado, en el suelo la sangre que fregaba la anciana Frasquita Ruano con los ojos llenos de lágrimas, la abuelita querida de Julia, la que sabía todo, la que siempre presintió que se los llevarían, que los asesinarían, que los desaparecerían como las estrellas más lejanas absorben planetas imposibles.

El “barrio de las viudas” se ha quedado para siempre en la leyenda, la energía eterna de los amantes sigue regando sus estrechas callejuelas, la imagen de los hombres atados con las manos atrás con soga de pitera, los camiones repletos de republicanos conducidos a la muerte.

La ternura sigue soplando en la brisa que baja de los riscos inmensos, del asentamiento indígena cerquita de El Hornillo, de los manantiales que estallan entre agua fría y música celestial del invierno. Están, siempre están presentes los amantes masacrados, se perciben como símbolo de luz y esperanza, siguen ahí, solo hay que recorrer ese rincón olvidado del mundo, cerrar los ojos por un instante.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

"Los amantes" Acrilico sobre lienzo de Kristodulakis