martes, 21 de mayo de 2019

De la ocultación de un genocidio

Cuando presentamos en la Embajada Argentina en 2015 como denuncia a incorporar a la "Querella argentina" más de 1.800 asesinatos franquistas con nombres, apellidos y lugar de asesinato en Canarias, en un trabajo titánico de investigación realizado por dos abogados en apenas mes y medio, un inmenso esfuerzo y sin cobrar un céntimo, que de haber tenido más tiempo y tener más medios se hubiera llegado a muchos más crímenes fascistas en las islas, se demostró que fueron muchas las personas desaparecidas, que los datos de algunos historiadores a sueldo del régimen borbónico actual están falseados, basados en datos que dulcifican el genocidio, encubriendo a los criminales. 
Evidentemente la "Historia oficial" prevalece sobre las investigaciones que se salen del tiesto de lo políticamente correcto, que provocan que los acomodados al estatus quo con buenos sueldos y plazas fijas en la administración pública se echen las manos a la cabeza, justo en el momento en que se produce cualquier "desvío" de lo que se dejó "atado y bien atado" en la farsa de Transición hecha a la medida de los asesinos, de sus herederos encubridores, y no digamos de los partidos actuales defensores a ultranza del régimen monarcofranquista español.
Cuando hay personas desaparecidas en una dictadura siempre sucede lo mismo, en Argentina también se cuestiona y se dice desde los sectores cercanos al fascismo que son cifras desproporcionadas, que solo fueron unos pocos miles los que fueron torturados y asesinados salvajemente. 
En Canarias y resto del estado ha pasado exactamente lo mismo, más en estas islas desafortunadas, que por el enquistamiento oligarquico en cada estamento se ha ido ocultando, encubriendo, falsificando, edulcorando lo que fue un genocidio salvaje, en una zona sin frente bélico, con una programación premeditada meses antes del golpe de estado del asesinato de miles de personas vinculadas directa o indirectamente a la democracia republicana. 
La verdad absoluta no existe, es muy difícil cuantificar la cantidad exacta de asesinatos, a las familias se le decía en los campos de concentración, centros de detención y comisarías cuando iban a buscar a sus familiares que ya los habían liberado, cuando en realidad ya estaban en el fondo de pozos, simas volcánicas, fosas, cunetas o el propio mar.
Si en un trabajo a toda prisa para enviar a la jueza Servini llegamos a 1.800 crímenes, si solo en San Andrés (Tenerife) hay 300 cruces de cemento en el fondo del mar, puestas por los familiares de los desaparecidos en ese pueblito pescador.
¿De cuántos desaparecidos podemos estar hablando solo en Canarias? 
La historia, la memoria, no es patrimonio exclusivo de nadie y jamás absolverá a quien la manipula o tergiversa.

Imagen: Soldados franquistas frente a los hombres de un pueblo. El asesinato y la desaparición masiva de opositores, algo usual durante la dictadura fascista española. (foto: Ansa)

sábado, 27 de abril de 2019

Diego, siempre en el recuerdo

Tras la avalancha de humillaciones y abusos de todo tipo en los cinco meses de ingreso de mi padre Diego González García en la Clínica La Cajal de Las Palmas GC, llegó el día del Alta, no pude retrasarlo más a pesar de estar solo por ser hijo único con mi madre de 88 años y mi padre de 92 con una demencia senil muy avanzada y varias patologías graves. 
Todo esto no fue óbice para que el médico, Sinforiano Rodríguez, concejal de Nueva Canarias en el Ayuntamiento de Galdar, le diera el Alta a mi padre sabiendo que en casa no podríamos cuidarlo con unas mínimas condiciones de salubridad y calidad de vida. El psicólogo Octavio de la clínica ejercía el juego sucio de policía bueno, cuando en realidad era tan mala persona como el médico, tipos acostumbrados a jugar con el dolor ajeno, con el trato de favor, con el enchufismo, con la maldad ilimitada, con la tragedia familiar de tener a una persona mayor abandonada en la sanidad privada por el corrupto Servicio Canario de Salud.
Mi padre sufrió mucho toda su vida por ser víctima del franquismo, vio como asesinaban a su hermano Braulio de solo 4 meses, cuando los fascistas irrumpieron en la vivienda de Tamaraceite buscando a mi abuelo, luego el fusilamiento de su padre, la miseria, el hambre, la persecución, para trabajar toda su vida como un cabrón, cotizar más de 45 años para verse ya en edad tan avanzada abandonado por el criminal régimen español de reyes, políticos corruptos, tricornios, toreros y mafia generalizada.
Ese día de julio de 2018 del Alta fue terrible, la ambulancia tenía que venir a las 16:00 horas para llevarnos a casa, pero intencionadamente para jodernos hasta el final los susodichos y vergonzosos personajes movieron hilos para que la ambulancia no llegara hasta las 02:00 de la madrugada. Recuerdo como todas esas horas mi padre al ver alterada su rutina me preguntaba por lo que pasaba, no entendía que yo estuviera allí tantas horas, que la espera fuera constante, sin que nadie en la Clínica Cajal diera una explicación, solo decían que la ambulancia no llegaba. En esas horas llegué a pensar de todo, incluso cometer una locura contra aquella instalación que tristemente me recordaba a un campo de concentración nazi. Me tranquilizaba, me levantaba, salía y el personal, en su mayoría muy joven y según me dijeron con contratos basura y condiciones laborales vergonzosas. No había explicaciones, solo miradas cómplices, el médico Sinforiano y el psicólogo Octavio pasaban aquella jornada plácidamente en sus casas posiblemente, a mi padre y a mi nos tocaba sufrir su intolerancia, su falta de sensibilidad, su comportamiento atroz con unos ciudadanos con derechos constitucionales. La ambulancia llegó cerrada la madrugada, el chófer y su acompañante me dijeron: "Compadre te han pegado la negra estos hijos de puta de la privada, es habitual con quienes nos les caen nada bien y ejercen la defensa de sus derechos". Allí nos fuimos a casa, no había casi tráfico, mi padre se quejaba, hablaba en voz baja, taciturno, sentado en el asiento de atrás quería soltarse el cinturón de seguridad, no sabía donde estaba, quería el calor de su camita, el cariño de su gente, tal vez de su madre Lola cuando todavía era un niño.
Jamás olvidaré, ni perdonaré lo que nos hicieron, lo seguiré denunciando mientras viva. En octubre del mismo año mi padre falleció después de cuatro meses en casa sin condiciones mínimas, mi madre y yo lo pasamos muy mal, tratamos de darle todo el amor que se merecía hasta los últimos momentos.

Diego en la clínica mostrando la foto de su padre, Francisco González asesinado por los fascistas, en un reportaje para Diario Público.

jueves, 11 de abril de 2019

La puta del amo (*)

El empresario tabaquero llegaba temprano al barrio de Las Meleguinas, un día más con su coche deportivo. Todos sabían a lo que venía. Ya era habitual su presencia. Nadie decía nada. Se limitaban a observar desde lejos cuando tocaba en la puerta de Ana María Morales, la mujer de Sinfo Santana, el joven asesinado por la Brigada del Amanecer nueve años antes, cuando se lo llevaron sin que hubiera salido el sol, directo a la Sima de Jinámar, para arrojarlo vivo a ese abismo volcánico con el camión repleto de hombres con la manos atadas, todos vecinos de la zona centro de la isla de Tamarán.
Su militancia anarquista en la CNT lo condenó nada más estallar el golpe de estado. No tuvo tiempo de evadirse. La noche siguiente al alzamiento fascista lo vinieron a buscar. En el grupo de facciosos estaban dos de los hijos del conde, un sobrino de la marquesa, un grupo de empresarios, entre ellos el conocido y millonario tabaquero. No le podían perdonar su activa acción sindical, la convocatoria de varias huelgas, su constante presencia en las fincas de los terratenientes, en cada empresa y latifundio. Por eso era tan odiado y jamás le iban a perdonar su activismo, su compromiso en la lucha por la clase trabajadora canaria.
El poderoso tabaquero accedió a la vivienda de Ana María. Sin decir nada se fue directo a la cama bajándose los pantalones, mientras la mujer asqueada, como siempre con ganas de vomitar tuvo que desnudarse, acceder a los caprichos sexuales de aquel psicópata miembro de Falange, con cientos de asesinatos en su siniestro currículum.
La relación era fría, la mujer se limitaba a callar, a no hacer nada, solo abrirse de piernas, ni siquiera sentía, era una especie de muñeca en manos de aquel criminal, responsable directo del asesinato de su marido, de todo tipo de aberraciones, torturas, pederastia, violaciones de mujeres con algún vinculo con la legítima y derrocada República y sus víctimas.
Todo comenzó semanas después de la muerte de Sinfo, cuando se presentó en la finca de tomateros donde ella trabajaba para agarrarla por el brazo, sacarla del invernadero y decirle que tuviera cuidado, que podía mandar a detener y asesinar a sus dos hermanos gemelos, que sabía que todos habían tenido relación con el sindicato anarquista.
Ella no pudo más que acatar aquellas amenazas, no reaccionar, guardar silencio, hasta el día que se presentó en su casa pidiéndole que le preparara un buche de café, tomando asiento en la cocina obligando a la muchacha a entablar una conversación con alguien que odiaba a muerte. Al rato la abrazó, la besó en la boca y cuando intentó resistirse la golpeó en la cara, violándola entre golpes en la misma mesa del humilde comedor de forma salvaje.
Luego, según pasaron los meses, se hizo habitual la presencia del empresario en su casa. El barrio entero lo sabía. La gente la miraba mal. Casi nadie le hablaba cuando iba a comprar a la tienda de aceite y vinagre del puente de La Angostura. La llamaban la “puta del amo” y las burlas eran generalizadas a la salida de la misa en Santa Brígida. Los hombres salían de los bares a su paso con los vasos de ron en la mano, ebrios de odio, para hacerle bromas sexuales, mientras ella agachaba la cabeza con su niña de la mano, huyendo como de un temporal de humillación, avanzando entre un terremoto de miradas lascivas, insultos y risas, que su niña por su corta edad no entendía, solo captaba que se reían de su madre.
Aquella tarde tomo la guagua hasta San Mateo, allí dejó a Noemí, su adorada hija, en casa de la tía Laura. Le comentó que tenía que estar varios días en una zafra del tomate en el sur, que por favor se la cuidarán hasta que volviera. Anduvo hacia la cumbre, subió por Las Lagunetas, siguió hasta Cueva Grande para llegar hasta Los Llanos de la Pez y adentrarse en el legendario bosque de pinos canarios, los que resisten el fuego de millones de años de volcanes. En una cueva indígena de los pueblos originarios isleños se sentó a esperar la muerte, no podía aguantar más los abusos de aquel criminal. El asco que la hacía vomitar a todas horas, el olor de la boca sucia del tabaquero, el apestoso sudor de aquel bastardo, que le impregnaba la piel aunque se bañara varias veces al día.
Pasaron las horas, llegó una maravillosa puesta de sol desde donde se avistaba el Roque Nublo, el Bentayga, los tajinastes blancos florecidos y esplendorosos, detrás el padre Teide, llegó una brisa cálida como de la nada y en ese momento se cortó las venas con un cuchillo de cocina, el liquido rojo manaba, no sentía dolor, un cierto placer desconocido, como si se vaciara por dentro de sangre y angustia. En su mente su niña, la imagen de Sinfo, de su amor eterno, su compañero en los días de lucha, de alegría, de fiestas, de libros maravillosos entre copas de vino, libertad y amor incondicional.
Se fue apagando lentamente, sonriendo, dejando atrás el infinito dolor, admirando esa luz de un sol descarriado, salvaje, primitivo, inundando la tempestad de rocas, de flores, de nubes rojas y negras, fulgurantes, libertarias, como rayos de vida.

(*) Relato publicado en el libro "Tormenta en la memoria" de Francisco González Tejera.

Pintura de Maria Lassnig, "Violación".

viernes, 5 de abril de 2019

Explico algunas cosas…

La vergonzosa actuación del grupo de gobierno municipal de Las Palmas de Gran Canaria, respecto a la calle concedida al niño Braulio González García en la Junta de Distrito de finales del mes de julio de 2018, donde se nos pide a su familia “que acreditemos su existencia” con documentación imposible de conseguir: Certificado de Nacimiento, Certificado de Defunción a un bebé de cuatro meses asesinado por los fascistas, como si fuera tan fácil conseguir esos papeles, cuando a los recién nacidos se les registraba a partir de los diez meses por la alta mortalidad infantil.

¿Cómo se le iba a hacer un Certificado de Defunción a un niño asesinado por los criminales del régimen fascista español reconociendo un crimen de lesa humanidad?
Una falta de respeto a las familias ese requerimiento, como si no tuviéramos bastante con los familiares asesinados para inventarnos la existencia de otros, eso no lo hace nadie con un mínimo de dignidad, la que les falta a estos políticos del tripartito PSOE-PODEMOS-NUEVA CANARIAS.

De nuevo es el concejal Sergio Millares Cantero quien encabeza esta persecución a la memoria de nuestros familiares asesinados, ante el silencio de los portavoces de los partidos que gobiernan este municipio capitalino: Augusto Hidalgo, Javier Doreste y Pedro Quevedo.

¿Les pidieron Certificados a los familiares de los desaparecidos de Arucas para sacarlos de los pozos?

¿Les pidieron esa documentación para el homenaje realizado en este municipio norteño repleto de políticos buscando votos desesperadamente?

Siento como familiar de asesinados por el fascismo auténtica vergüenza ajena, a cada persona que se lo cuento de dentro y fuera de Canarias no pueden más que echarse las manos a la cabeza, viendo como estos políticos bananeros se burlan de nuestra familia pidiendo documentos imposibles, ridiculizando nuestra memoria, nuestro sufrimiento, nuestro dolor.

El dolor de mi padre en la fase más avanzada de su demencia contándole a cada persona que lo visitaba en la clínica o en nuestra casa, como asesinaron a Braulio en su presencia, como le destrozaron la cabeza, como se desangró lentamente con el cráneo destrozado…
Pero claro aquí lo importante para Augusto Hidalgo, Javier Doreste, Pedro Quevedo, Sergio Millares, es que acreditemos su existencia, como si nos lo hubiéramos inventado, como si jamás hubiera existido nuestro pequeñín asesinado.

Ante este cumulo de despropósitos quiero explicar porque desisto de seguir en el proceso de exhumación de mi abuelo de la fosa común del cementerio de Las Palmas:

PRIMERO: No me puedo sentar en la misma mesa de representantes políticos de los mismos partidos que se han cargado el reconocimiento y homenaje a un bebé asesinado por el criminal fascismo.

SEGUNDO: Tengo demasiada dignidad tras más de veinte años de lucha para meterme en un vergonzoso paripé, en una hipocresía ilimitada, de quienes nos niegan por un lado un reconocimiento a nuestro niño y por otro se muestran sensibles con los restos de nuestro familiar enterrado junto a decenas de camaradas en ese agujero del horror.

TERCERO: Ya no me queda dureza en mi conciencia para aguantar sin morirme de asco a quienes le hacen el juego a los criminales de lesa humanidad que sembraron Canarias de miles de asesinados por el fascismo.

CUARTO: Ya no creo en las instituciones públicas, ni en sus representantes políticos, quienes con una mano firman un decreto para cargarse una calle aprobada para un niño asesinado, para por otra aparecer en los medios de comunicación como precursores y defensores de la memoria democrática.

QUINTO: Me siento tan herido de ver como se han burlado de nuestro dolor, de comprobar como ninguna organización de izquierdas desde los que se llaman comunistas a los socialdemócratas o nacionalistas, se hayan manifestado ejerciendo su repulsa, contra este vergonzoso esperpento que pisotea derechos humanos universales.





domingo, 24 de marzo de 2019

Los muertos de segunda del concejal Sergio Millares Cantero

Resulta tristemente paradójico que el mismo concejal que ha bloqueado la exhumación de la fosa común del cementerio de Las Palmas, donde reposan los restos de mi abuelo Francisco González Santana, junto a decenas de republicanos asesinados salvajemente.
El mismo concejal que ha bloqueado y boicoteado que mi tío el niño Braulio González García, asesinado por los fascistas la noche de Navidad del 36 tenga una humilde calle, un reconocimiento histórico a tan brutal crimen franquista.
El mismo concejal Sergio Millares Cantero, aparece hoy en el entierro de los asesinados en el Pozo de Tenoya. Aparece feliz de enterrar a los que el considera sus muertos de primera, mientras los de segunda siguen en una fosa repleta de huesos rotos por la tortura y los tiros en la nuca, los restos de un bebé destrozado en un trozo de tierra del cementerio de San Lorenzo.
Esta es la imagen más vergonzosa para nuestra familia, la de un personaje que se ha cargado con su odio y prepotencia lo que podían haber sido 4 años de alegría, exhumaciones, recuperación, justicia con las personas asesinadas de nuestra familia. Ahí lo tienen en la foto junto al alcalde de Las Palmas GC Augusto Hidalgo, el mismo que presidió la mesa de la Junta de Distrito a finales de julio de 2018 cuando se aprobó por mayoría la calle para el bebé Braulio, para el niño al que los facciosos destrozaron el cráneo al golpearlo contra la pared de la humilde vivienda de mi abuela Lola García.
Esta es la realidad, la amarga realidad, la vergonzosa realidad. Seguiremos luchando las familias de los muertos de segunda, simplemente porqué sus nietas y nietos no tenemos el carné de un partido del régimen como es el PSOE. Es un orgullo no venderse y seguir luchando hasta el último aliento por la verdad, la memoria y la reparación.

Foto: José Carlos Guerra (La ProvinciaDLP)

lunes, 11 de marzo de 2019

Súbditos de la miseria humana o besaculos de la oligarquía

"Señores, no estén tan contentos con la derrota (de Hitler). Porque aunque el mundo se haya puesto en pie y haya detenido al Bastardo, la Puta que lo parió está caliente de nuevo"

Bertold Brecht

Una calle para dos de los empresarios más poderosos de Canarias, los Hermanos Domínguez, dueños de Hiperdino y de los macrocentros comerciales La Arenas y Los Alisios, entre otros negocios, precisamente este último emporio del consumo se construyó en Tamaraceite destruyendo suelo agrícola de primer nivel, arrasando por parte de la identidad de todo un pueblo, que ha visto como en menos de un año no queda nada de lo que fue un paisaje libre de construcciones y pelotazos.

El grupo de gobierno de “izquierdas” de Las Palmas de Gran Canaria PSOE-Podemos-Nueva Canarias, les concedió una calle a bombo y platillo a los dos hermanos de la oligarquía, una vía inmensa junto al centro comercial en agradecimiento por llenar de cemento y especulación urbanística la antigua Vega de Atamarazayt. Políticos de Podemos estuvieron en el descubrimiento de los rótulos junto al alcalde Augusto Hidalgo del PSOE.

Todo fueron facilidades para que esta calle se inaugurara a lo grande, todo lo contrario de lo que hemos vivido la familia del bebé Braulio González García, asesinado por los fascistas el 24 de diciembre de 1936, en la Carretera General de Tamaraceite, cuando un falangista lo sacó de su cuna y lo arrojó salvajemente de cabeza contra la pared, provocándole la muerte casi inmediata por hemorragia cerebral.

Desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria todo han sido obstáculos para que Braulio tuviera su calle, no bastó que en julio de 2018 se aprobara en Junta de Distrito una moción para que este niño símbolo de la lucha antifascista en Canarias tuviera su homenaje, un humilde y tétrico callejón con las paredes destrozadas de menos de diez metros, muy cerca de la super calle adjudicada a los Hermanos Domínguez, pero claro Braulio para las mentes obtusas que dirigen este Consistorio es un “niño rojo”, un “niño comunista”, "un niño que no da votos", son incapaces de valorar que este asesinato horrendo en Alemania, Francia o cualquier país democrático de verdad, que no sea el régimen monarcofranquista español, sería un símbolo de paz y fraternidad entre los pueblos, tendría su homenaje y su nombre encabezaría el rótulo de cualquier centro educativo, calle o plaza.

Pero en esta casposa España, en esta caciquil Canarias de miseria y corrupción política generalizada, da miedo que este niño hijo de un comunista también asesinado por los fascistas tenga un humilde reconocimiento, haciendo todo lo posible desde la concejalía que dirige Sergio Millares Cantero para que jamás se ejecute la resolución de esa histórica Junta de Distrito.

Las pegas han sido surrealistas, exigiéndonos todo tipo de documentación, como Certificados de Nacimiento o Defunción, imposibles de conseguir por distintos motivos relacionados con aquellos tiempos de represión y genocidio, tantas pegas que la familia decidió abandonar para que no nos sigan humillando, como si acaso hubiera que agachar la cabeza ante estos abusos de poder, como si fuera delito que nos mataran  a nuestro niño, como si tuviéramos que tener vergüenza porque nos asesinaran a varios seres queridos durante la dictadura del General Franco.

La aprobada calle del bebé Braulio, la placa homenaje a todas las niñas y niños asesinados por el fascismo en el mundo quedará en nada, “lo primero es lo primero” dicen estos políticos cortesanos vergonzosos, lo primero es lamerle el culo a quienes explotan a sus trabajadoras y trabajadores con salarios y contratos de miseria, quedar bien, recibir alguna ayudita en sobres para las respectivas campañas electorales, mientras niños como Braulio, como las miles de personas de bien asesinadas en toda Canarias siguen reclamando desde su silencio histórico un reconocimiento, un humilde homenaje, una reparación que no conlleva ningún gasto sino acciones de dignificación y justicia, que en este caso se ha podido ver como todos los que gobiernan en Las Palmas de Gran Canaria han metido la cabeza bajo la tierra ante la nueva barrabasada de su concejal díscolo de participación ciudadana, ninguno nos ha llamado para buscar una solución, para que Braulio no se quede sin calle, todos parecen temer perder votos por rendir tributo a quienes fueron asesinados por defender la libertad y la democracia.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com/

Las manos de Lola Tejera con una foto de su marido 
Diego y resto de los hermanos de Braulio (Edu Robayna)

miércoles, 6 de marzo de 2019

Asesinar de nuevo al bebé Braulio

Cuando no se tiene vergüenza, ni rubor, se juega con el dolor de las víctimas del fascismo en Canarias, con el caso de la calle y el homenaje al bebé asesinado Braulio González García, pasa exactamente lo mismo que con la fosa común del cementerio de Las Palmas hace casi 4 años, un claro boicot del concejal que se dice responsable de Memoria Histórica, Sergio Millares Cantero, el mismo que ahora sale contestando en el reportaje de La ProvinciaDLP, diciendo que el expediente "se está armando para en primer lugar elaborarlo y luego presentarlo en la Comisión de Cultura", vegonzosamente 8 meses después de que este digno reconocimiento se aprobara en la Junta de Distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya del Ayuntamiento de Las Palmas GC. El mismo personaje que hizo que la fosa no estuviera abierta a estas alturas, que mi padre Diego González García muriera sin ver exhumar los restos de mi abuelo Francisco González Santana.
No se aprende en este Ayuntamiento, los mismos caretos casposos salen ahora a reírse de las familias que tanto hemos sufrido, tipos que no tienen muertos en ninguna fosa común o cuneta salen de la caverna del no hacer nada, los que han permitido que decenas de calles con nombres de fascistas sigan en la nomenclatura por dejación, tal vez por complicidad con los franquistas.
Afortunadamente para nosotras intervino el Cabildo de Gran Canaria a través de su presidente Antonio Morales, consiguiendo que la exhumación de la fosa haya avanzado, que esté a punto de excavarse a pesar de las trabas del susodicho concejal y su putrefacto consejo.
En el tema de Braulio el mismo oscuro personaje, la misma dinámica municipal de ignorar, ridiculizar, pasar de las familias que exigimos este reconocimiento aprobado, una forma de actuar que choca directamente con la transparencia y sensibilidad el Cabildo, el trato impecable con las familias, las llamadas constantes para informarnos, para avanzar hacia la dignificación de nuestros familiares asesinados.
A pocos meses de las elecciones locales en este municipio se sigue con las mismas malas prácticas, una forma de actuar que hace daño, que avergüenza, que dilata, que retrasa con el objetivo claro de que no salga, de joder, de fastidiar, de mostrar la prepotencia, el franquismo encubierto bajo un halo de falso progresismo.

martes, 18 de diciembre de 2018

La memoria de Diego siempre viva (11)

"(...) Desde que fusilaron a tu abuelo Pancho en el campo de tiro de La Isleta el 29 de marzo del 37 vinieron a por nosotros, ni siquiera respetaron el luto de dos asesinatos fascistas en la familia en menos de seis meses, aparecieron bajando la Carretera General de Tamaraceite en un coche negro grande, un Ford de lujo prestado por Eufemiano Fuentes a los que se llevaban a los niños de los comunistas.
Dos hombres altos y bien vestidos tocaron en la puerta con carpetas de cuero bajo el brazo, tu abuela Lola les abrió y le ordenaron que llamara a sus tres hijos, nosotros salimos descalcitos, desnutridos por el hambre. Lorenzo con solo dos años no paraba de llorar, había visto como los falangistas mataban a Braulio el 24 de diciembre del 36 delante de nosotros, tu tío Paco y yo nos quedamos allí de pie, el falange que llevaba bigote finito y gafas negras nos tocó la cabeza buscando piojos, también nos abrió la boca para vernos los dientes, le iba diciendo al otro hombre cosas que nosotros no entendíamos porque hablaban con acento peninsular.
Tu abuela se quedó paralizada en la entrada de la casa, sabía que nos secuestraban, que no nos iba a ver en muchos años, tal vez para siempre, porque ya todo el mundo estaba al tanto que los franquistas robaban niños, los vendían a familias con mucho dinero. El hombre más alto nos cogió por los brazos y nos llevó hacia el coche aparcado en medio de la calle, nosotros gritábamos de miedo, llorábamos sin parar, tu abuela intentó pararlos, pero el otro hombre la cogió por los pelos y la tiró al suelo llamándola ¡Puta roja!, los vecinos miraban por las ventanas entreabiertas, nadie dijo nada, había mucho miedo, Lorenzo vino corriendo y se agarró de mi mano, pero ya estábamos en el sillón de atrás del coche, cerraron la puerta, solo vimos a tu abuela corriendo detrás y gritando, tu tío Paco se abrazó a mi, los dos nos quedamos mirando por la ventana hasta que tu abuela se hizo chiquitita, el polvo del camino de tierra no nos dejó ver más allá de la niebla de nuestras lagrimas..."
Extracto de la entrevista a mi padre Diego González García realizada el 16 de mayo de 1997.
Foto de autor desconocido, con Lorenzo, mi padre Diego con un perrito en brazos y Paco, días después del asesinato de su hermano Braulio.

sábado, 15 de diciembre de 2018

La memoria de Diego siempre viva (10)

"(...) En todo el pueblo de Tamaraceite se sabía que estaban sacando a muchos hombres de sus casas para asesinarlos. De noche los perros ladraban y se oían las pisadas de las botas de los falangistas que iban casa por casa, se llevaron más de treinta y no los vimos más,... Todavía recuerdo como yo con 11 años metía la cabeza bajo la almohada de paja tratando de no escucharlos, pero los gritos, los insultos, los golpes en las puertas humildes de aquellos criminales inundaban todo, no había lugar donde esconderse de su odio.
Jamás pudieron aceptar que los comunistas ganaran en San Lorenzo, que su alcalde Juan Machado, encabezara un Ayuntamiento con mayoría del Frente Popular. Por eso vinieron a matar, por eso los terratenientes agrícolas hicieron listas negras junto a los curas y otros fascistas, listas con nombres y apellidos, direcciones, lugares de trabajo, novias, amistades, aficiones de cada una de las personas que iban a torturar salvajemente para después tirarlas al mar, a un pozo, a una sima volcánica o meterles un tiro en la cabeza después de hacerles todo tipo de aberraciones.
En casa sabíamos que podían volver en cualquier momento después de matar a mi hermano Braulio en su cuna, a tu abuelo ya lo habían condenado a muerte y lo iban a fusilar en marzo del 37, el miedo que pasamos todavía lo tenemos metido en el tuétano, en lo más profundo de nuestros corazones, es un miedo que se hereda, por eso nos cuesta tanto hablar, contar todo lo que pasó, por eso quiero que esto lo publiques en tus libros cuando yo muera, no por cobardía, sino porque no quiero que sigan haciendo daño a nuestra familia..."
Extracto de la entrevista a mi padre Diego González García el 15 de diciembre de 1995.
Foto de Diego en 2009 con su esposa Lola Tejera, su nieta Famara y la perrita Estrella en San José del Álamo (Gran Canaria)

martes, 11 de diciembre de 2018

Del recuerdo de Manuel Fernández

"(...) Al periodista de Lanzarote lo estaba esperando el teniente Lázaro, que era uno de los jefes del campo de concentración de La Isleta. Lo traían en un camión de los terratenientes ingleses desde el muelle de Las Palmas junto a otros hombres detenidos de las islas de Fuerteventura y Lanzarote. Desde que llegó vimos que Manuel Fernández destacaba por su altura, era un cachorro de hombre, musculoso y fuerte, traía una boina y una camisa blanca manchada de sangre por los golpes y la tortura desde que lo detuvieron en Arrecife el día anterior. El teniente fascista esperaba con las manos atrás golpeándose la rodilla con una vara que siempre llevaba a todas partes para darnos leña a los presos.

Eran las siete de la mañana y ordenó los Cabos de Vara que sacaran a todos los presos al exterior de los barracones, que se parara de forma inmediata toda actividad, incluso a quienes picábamos piedra en los trabajos forzados nos obligaron a sentarnos junto al barracón número 4, algunos en el suelo otros de pie, parecía que nos iban a sacar una foto, todos nos mirábamos extrañados pero el teniente alzó la voz y nos mandó guardar silencio.

El camión paró a unos cien metros de nosotros bajando a patadas y culatazos a doce hombres, en su mayoría muy jóvenes, con la excepción de Justo Guadalupe el maestro de Teguise, que tendría unos cincuenta años y se le veía muy debilitado por el maltrato y el largo viaje desde la isla vecina. Lázaro se acercó lentamente y los detenidos estaban formados, parecían medios muertos, muy pálidos y con las cabezas gachas, solo Manuel Fernández el periodista lo miraba a la cara al teniente. El fascista dijo casi gritando:

- ¡A este hijo de puta me lo ponen aparte que lo conocemos muy bien!

Entonces dos falangistas y un Cabo de Vara cogieron a Manuel por los brazos a la fuerza y lo pusieron en medio del campo de instrucción, junto a la bandera española con yugos y flechas, llevaba las manos atadas a la espalda y se le veían las venas rojas por lo apretado de las sogas de pitera en sus muñecas. Lázaro con un gesto de la cabeza hizo que siete Cabos de Vara le rodearan con los palos, uno de ellos llevaba una pinga de buey.
Entonces empezaron a pegarle como si fueran salvajes, Manuel no gritaba, no se quejaba, solo recibía cada golpe en todo su cuerpo como si ya supiera que de allí no escapaba, Lázaro gritaba:

- !Como aguanta el cabrón¡

- Ahora escribe con tu puta sangre mal nacido bastardo, escribe sobre nuestro general Mola, escribe maricón, atrévete a insultar a los héroes de nuestra patria con tus asquerosos artículos.

De Manuel solo se veía la sangre y los ojos fijos en el fascista, chorreaba de rojo, la ropa era roja, todo era rojo, hasta que cerró los ojos, estaba muerto, se murió de píe, no se movía, los falangistas pararon de golpearlo, se miraban unos a otros asombrados, no entendían que aquel hombre pudiera aguantar el dolor con tanta valentía..."

Extracto de la entrevista a mi abuelo Juan Tejera Pérez el 5 de mayo de 1976.

Imagen de uno de los ensayos del documental del cineasta Carlos Reyes Lima,
"La Memoria Interior, los fusilados de San Lorenzo", donde se escenifica el asesinato del periodista lanzaroteño, Manuel Fernández.